Vinos de reserva

¿Qué significa que un vino es de reserva? ¿De qué hablan los expertos cuando dicen que un caldo es complejo? Cuanto más caro sea el vino, ¿es mejor? ¿Qué determina que una botella sea excelente? Estos son algunos de los tantos interrogantes que deben descifrarse a la hora de elegir un vino. El mercado exige a los compradores estar cada vez más informados, para no abrumarse ni confundirse frente al exceso de oferta de variedades de uvas y estilos de vinos. Esto o las recomendaciones de vinos en Uvinum, claro. O las 2 cosas.  😉

La posibilidad de que un vino se convierta en un gran vino, depende de la capacidad del enólogo, puesto que es él quien deberá elevar las uvas a su máxima expresión, para que al finalizar su vinificación resulten en un líquido amable y seductor. Si bien existen múltiples recetas, a grandes rasgos el proceso de creación de un vino nace en la cosecha.

Una vez en la bodega, los racimos son despalillados, es decir, se separan las partes verdes como las varas que unen a las uvas y los cabos. Luego, la uva es trasladada a un recipiente para su posterior fermentación. En el caso de los vinos tintos, las uvas permanecen macerando un tiempo para extraer, entre otros, el color, ubicado en la piel de la uva. Para los vinos blancos, por otra parte, se separa la pulpa del hollejo inmediatamente.

En tanques de acero inoxidable refrigerados, tinas de cemento abiertas, barricas de roble o toneles, dependiendo de cada bodega, el jugo de uva se convierte en vino a través de la acción de microorganismos llamados levaduras, que consumen el azúcar natural de la fruta desechando etanol y anhídrido carbónico.

Por otra parte, durante este proceso, se generan nuevos aromas y sabores en el vino, distintos de aquellos naturales de la uva, llamados primarios. Estos compuestos “secundarios” son los responsables de que, por ejemplo, el Sauvignon Blanc desprenda notas de espárragos y de pasto cortado, tal como lo definen los expertos.

Vinos ReservaAl culminar la transformación, en el caso de los vinos creados para ser consumidos jóvenes, sólo restará un paso por procesos de estabilización y filtrado, que aseguren la longevidad de por lo menos 1 año del vino antes de ser embotellado. No obstante, para aquellas etiquetas que pretendan llevar con orgullo el título de crianza o reserva, resta aún una estancia en barricas de roble o botella, que puede variar entre 3 y 18 meses de reposo, dependiendo de lo que busque el enólogo.

De todas maneras, las líneas de elaboración de un vino no son inamovibles; cada maestro tiene su libro, y en este caso, cada enólogo tiene su receta.

Dejar un comentario Vinos de reserva

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *