Los vinos de Pago

Decía un amigo que los vinos que menos le gustaban eran los vinos de pago, y que los prefería…gratuitos.

En España ese término genera confusión, porque entendemos que un Vino de Pago debe de ser un vino mejor, o más caro, o más natural. Pero en realidad la Denominación de Vinos de Pago no implica necesariamente nada de eso. Simplemente que estamos ante un vino diferente a lo normal en la región.

Pago

Para que una bodega pueda elaborar un Vino de Pago, en primer lugar debe estar en un terreno especial, con un microclima distinto al del resto de zonas que le rodean, o con un tipo de tierra distinto a lo que se aprecia alrededor. Estas diferencias hacen pensar que el vino no tendrá mucho que ver con los que se hacen por alrededor, y por tanto ese vino tiene derecho a ser considerado de otra forma.

Pero es que, además, para elaborar vino de pago debe existir un compromiso de la bodega con la realización de dicho vino, y esto se aprecia en otros dos requisitos fundamentales: el vino de pago sólo puede ser elaborado por el propietario de los viñedos (o sea, que no podrán vender esa uva para que otros hagan vino de pago), y además tendrá que tener esa uva perfectamente separada de las demás que pueda poseer, como tendrá que elaborar el vino y almacenarlo en otro sitio distinto al de los otros vinos que pueda hacer al mismo tiempo.

Esta necesidad de disponer de unas instalaciones propias para el vino de pago es la que ha impulsado, en muchos casos, la creación de nuevas bodegas dentro del propio viñedo, para que la recolección de esa parcela concreta se haga más sencilla. Pero no es requisito fundamental disponer de una bodega aparte, sino de un apartado bien discriminado.

De todas formas, el organismo que se encarga de decidir cuándo y cómo se señalan las zonas diferenciadas, o qué zona es susceptible de elaborar Vino de Pago son las Comunidades Autónomas, con la consiguiente diferenciación entre la forma de entender la normativa entre unas y otras. De hecho, incluso en algunas Comunidades Autónomas, como Extremadura, ni siquiera se han molestado todavía en crear un Organismo Regulador, obligando de hecho a las bodegas que lo solicitan a que se adscriban a la D.O. Ribera del Guadiana, algo que no tiene nada que ver con lo que esta concepción significa.

En general, entonces, entendemos que un Vino de Pago es un vino que va a saber distinto de los demás vinos de la región, por las características peculiares del viñedo, y como mucho, que la bodega que se ha preocupado en conseguir esa etiqueta para su vino apuesta por él y lo realizará con mimo. Ni más ni menos.

Vinos de este tipo hay cada vez más por toda España, y alguno de ellos (Dehesa el CarrizalPago de los CapellanesPago de Carraovejas) bastante reconocidos.

Yo, particularmente, os recomiendo que si os lanzáis a por un Vino de Pago probéis el Flor de Pingus 2007, el vino que hace Pingus cuando la cosecha no es lo suficientemente extraordinaria. Como se dice sobre este vino, tendréis“el 90% del sabor de Pingus por un 10% de su precio”, algo suficiente cuando hablamos de un vino que, a pesar de todo, no llega a ser barato. Pero la clave en este caso es la relación calidad-precio. Difícilmente encontraréis un vino mejor que os cueste eso. Y si optáis por comprar vino por internet, incluso encontraréis mejores ofertas. 

¿Os animáis?

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