Vino y helado: ¿una misión imposible?

vino y helado

Hay quienes sólo vivirían de helado en verano. Hay quienes siempre han elegido los mismos dos sabores desde que eran niños y quienes, más emprendedores, se sienten atraídos por los sabores más inusuales e improbables. Hay quienes eligen la copa y quienes no pueden renunciar al cono. Hay quienes aman la fruta y quienes aman las cremas deliciosas.

Aparte de los sabores, ¿es posible acompañar el helado preferido con una copa de vino? Aparentemente, el emparejamiento es factible, pero hay algunas reglas a seguir! Aquí están los consejos del Instituto Italiano de Helados.

Elegir los sabores adecuados

No todos los helados se prestan fácilmente al maridaje con el vino. Si queremos probar esta experiencia gustativa, la elección debe recaer en los sabores “suaves”, como la crema (vainilla, café, turrón, cassata, sopa inglesa, etc.) o el chocolate negro. Estos sabores, de hecho, son realzados por el vino.

Si tenemos más experiencia, también podemos probar a combinar un helado de fruta, pero debemos tener cuidado de respetar los aromas, la dulzura y la acidez.

Temperatura de servicio

El helado debe servirse a una temperatura de 12º-15ºC. Una temperatura más baja podría “congelar” las papilas gustativas y estropear el sabor. El vino, por otro lado, debe estar ligeramente más cálido. Un par de grados más es lo ideal.

Orden de cata

Primero el vino, luego el helado. La razón es la misma: evitar que el frío del helado anule el sabor del vino.

Tipo de vino

La mejor combinación es por concordancia. El vino, por lo tanto, debe ser dulce pero no demasiado alcohólico, para no prevalecer sobre el sabor del helado. También hay que tener en cuenta la aromaticidad (si el sabor es más o menos delicado) y lo graso del helado a la hora de elegir el vino.

Con el chocolate, hay muchas combinaciones posibles: un Jerez Pedro Ximenez, un Chianti clásico, un Passito di Pantelleria, un Moscato d’Asti, aunque también un Porto o un Madeira.

Para los amantes del pistacho, la elección puede ser un Passito Superiore di Pantelleria o un Vin Santo. Para realzar la vainilla y el caramelo, por otro lado, una Malvasia delle Lipari, un Moscato rosa o, si quieres atreverte con un vino no dulce, un Chianti Classico Riserva son buenas opciones.

Por último, para los helados de fruta, recomendamos un Moscato d’Asti, un Moscato dell’Alto-Adige, un Brachetto d’Acqui o un Passito.

¡Seguro que te quedas con un buen sabor de boca!

 

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