El vino tinto contra el infarto y el cáncer

Nuevos estudios confirman el efecto protector de las uvas y el vino tinto sobre los males del corazón y les atribuyen un mérito más: la prevención de tumores. ¿La clave? Los flavonoides, sustancias también presentes en el té y algunas verduras.

Vino tintoEl dios Baco, o Dionisio, saltaría de contento si supiera que, finalmente, la ciencia descubrió el poder que las uvas rojas y el vino tinto tienen en la prevención de infartos, ataques cerebrales y ciertos tumores. Se han descubierto las propiedades antioxidantes de las semillas de las uvas usadas en la fabricación del vino tinto. Las semillas contienen flavonoides, presentes también en algunas verduras (especialmente, brócoli, repollo y coliflor), en la mayoría de las frutas y en el té.

Los flavonoides explican por qué el vino tinto ha sido señalado, siempre que se consuma un máximo de 2 vasos diarios, como protector del corazón, el cerebro y las arterias. Esos compuestos pueden ayudar a pacientes con diabetes, aterosclerosis, cirugía de by-pass y trasplante de hígado por su acción antioxidante y antitóxica.

Tanto los flavonoides como otros antioxidantes, selenio, zinc, betacarotenos, vitamina C y E, se prescriben actualmente para prevenir los males cardiovasculares y retrasar la aparición de tumores y cataratas oculares. También se emplean contra el estrés agudo o crónico, la exposición excesiva a los rayos solares y cuando el hígado ha sido jaqueado por medicamentos.

Con respecto a los antioxidantes del vino, una de las últimas investigaciones dio cuenta de que beber dos vasos al día reduce la mortalidad por males cardiovasculares en un 35%, y un 20% la debida al cáncer. El 20% del aire que se respira es oxígeno y que el 1% del gas que es absorbido por el organismo se transforma en radicales libres, compuestos que bombardean las células y causan distintos cambios negativos, como la transformación del colesterol en la sustancia básica de las placas obstructivas de las arterias. Los antioxidantes neutralizan el daño de los radicales libres del oxígeno.

Por esta razón, los médicos suelen prescribir antioxidantes a partir de los 35 ó 40 años, especialmente en personas con diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, antecedentes hereditarios de males cardiovasculares y colesterol elevado. También se recetan en pacientes con angina de pecho, insuficiencia cerebro vascular e infarto.

Tal parece que debido a la falta de tiempo para una alimentación equilibrada, los suplementos antioxidantes comenzarán a imponerse para aumentar la expectativa de vida. Así que a comprar vino para tomarse un buen vaso de vino tinto. ¡A su salud!

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