La verdadera historia del vino Demencia 2006

Ya hemos comentado en Uvinum que hablar de vinos no es más que contar una historia. Una historia sobre un mundo apasionante, que mezcla tradición, sentimientos y conocimientos. Y desde hoy queremos introducir en el blog de Uvinum historias contadas por los propios productores, los verdaderos artistas de la elaboración del vino.

Y en esta primera historia, contada por Nacho León, el productor de Demencia 2006, de la bodega Demencia de autor, nos relata una apasionante historia, una forma interesantísima de cómo ha llegado a producir su vino.

Si tú también quieres contar a nuestra comunidad tu historia, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros!

La verdadera historia de Nacho León y su vino Demencia:

Tengo la firme creencia de que el vino está íntimamente ligado con las personas, y creo asímismo que el vino transmite y está también unido a la naturaleza de una manera estrechísima.

DEMENCIA es un proyecto que nace y crece en el Bierzo. Con esto quiero decir que DEMENCIA realmente estaba mucho antes que nosotros: son las cepas, los viñedos, los suelos, la variedad Mencía, las tradiciones de la zona, sus gentes, su herencia, su problemática, su climatología… con DEMENCIA tratamos de traducir todo esto en una botella de vino. Pero no se queda ahí, se trata de una experiencia de personas, que nos ha transformado un poco a todos, y de la que muchos ya se han hecho partícipes de una manera desinteresada, un bonito sueño que no sabemos hasta dónde nos llevará.

Nacho León, productor de Demencia

Un sueño que en un principio se concretaba en obtener un gran vino, apoyándonos en nuestra manera de entender el viñedo, su suelo y las uvas de la variedad Mencía. Una elaboración artesanal, una cuidadosa crianza y un consumo tradicional asociado a la cultura pero, sin dejar de lado las últimas tendencias y respondiendo a los cambios de manera rápida y eficaz.

Para ello creemos en un proyecto sostenible, capaz de aportar valor a nuestra uva permitiéndonos, además, mantener y recuperar nuestros viñedos. Simplemente queremos encontrar un medio de vida, respetuoso con el medioambiente y con el pasado, que nos permita disfrutar de lo que más nos gusta: el vino natural.

 

DEMENCIA empezó como un juego, en ningún momento el tema económico fue ni es prioritario. Observábamos que siempre se seguía el mismo esquema a la hora de desarrollar un proyecto vitivinícola: inversión, plantación de viñedo, construcción de bodega, compra de uva, conformación de equipo técnico, elaboraciones, crianzas, elección de marcas, marketing operativo y a vender. Lo último: el vino.

Nosotros queríamos cambiar todo: lo primero el vino (en consecuencia: la viña y la uva), los demás estamos a su servicio. Nuestro secreto: lo único que hacemos es “escuchar” a la uva. ¿una locura no? Por eso elegimos este nombre. Sí, estamos un poco locos pero ¿por qué? ¿Por qué hacemos las cosas al revés? Nos encanta.

Y nos encanta la Mencía, es una variedad genial, delicada, sutil, sexy, fresca, intensa… siempre por descubrir. No sabemos si es la mejor, pero es nuestra uva.

Todo esto se explica al visitar nuestras viñas. Parecen tener algún tipo de magia, de un encanto sobrenatural. La perfecta integración de las plantas con el suelo, con otras plantas, con los animales que cohabitan en este maravilloso hábitat, transmiten una tranquilidad, paz y grandeza, que parece transmitirse a la materia prima. Pasamos mucho tiempo en nuestras viñas: observando, realizando labores culturales o a veces, simplemente pasando un rato, o conversando. Tratamos de minimizar al máximo el uso de productos no naturales en la viña.

DEMENCIA no quiere ser un vino definido; las circunstancias de cada año, la climatología, nuestro estado de ánimo, la naturaleza, imprimen un carácter único a cada añada. Nosotros controlamos las “constantes vitales” de todo el proceso, pero se trata de un proceso natural del que nosotros somos solo “tutores” y espectadores de excepción que tratamos de disfrutar y aprender al máximo.

Como no queremos utilizar maquinaria pesada, y queremos optimizar al máximo los recursos energéticos; realizamos las fermentaciones en depósitos de reducidísimas capacidades (1.500 litros) de manera que el control de la temperatura, y el contacto del elaborador con el vino es máximo. Sí, es una elaboración de riesgo, pero nos encanta.

La crianza en las barricas se realiza del mismo modo, con frecuentes catas de seguimiento, pero de una manera natural, dando tiempo a tiempo, y respetando los ciclos naturales. El periodo y método de crianza en todas nuestras añadas ha sido muy similar, pero en cada caso ha tenido sus particularidades. Se trata de un proceso artesanal.

Nuestra primera añada fue el 2006. Tan sólo elaboramos 1.924 botellas, felizmente exitosamente vendidas en el mercado nacional y europeo.

En la añada 2007 hemos incrementado un poquito la producción (4.608 botellas) pero hemos respetado y llevado al límite los valores iniciales del proyecto.

El resultado es un vino único, de carácter especial, con el que estamos disfrutando enormemente, y esperamos hacer disfrutar a mucha gente, compartir nuestras vivencias y el producto de nuestra tierra.

Nosotros hemos dejado nuestros trabajos y estamos volcados en este alocado sueño, estamos muy contentos y orgullosos de ser diferentes y de que haya gente a quien les guste. Espero estar a la altura del vino para poder transmitirlo al mayor número de gente posible.

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