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En un lugar de la Mancha…

España tiene rincones realmente encantadores que vale la pena explorar. Pero si, además, cuentan con grandes viñedos que ofrecen vinos gustosos al paladar, la experiencia es inolvidable. La histórica ruta del Quijote nos regala pueblos con encanto y mucha historia: Almansa, Daimiel, Almagro, Cuenca…

Los vinos de la Mancha son como su comunidad: fuertes, contundentes, con arraigo y personalidad. Los tintos adquieren un color burdeos muy especial y los rosados se tiñen de rojo intenso pasión. Las bodegas y restaurantes más influyentes de la zona ofrecen maridajes de excepción, con sus quesos Denominación de Origen y los aceites de Los Montes de Toledo y Campo de Calatrava. Te destacamos algunas de sus caldos más importantes y te animamos a que nos cuentes cuáles has probado y si tienes ya tu preferido.

D.O. Vino de Méntrida

Méntrida está situada en el Norte de la provincia de Toledo, los viñedos dan variedades tintas excepcionales de Garnacha y Cabernet Sauvignon. La Garnacha es la más popular dando lugar a vinos con aromas a frutas realmente intensos.

No te pierdas, por ejemplo, el vino de gran calidad Cantos del Diablo 2008, una exquisitez monovarietal que casará con carnes rojas y ricos embutidos; o el Piélago 2007, envejecido 7 meses en barrica de roble francés dando una pureza al paladar única.

DO Origen Ribera del Júcar

La Mancha, tierra de vinosSeguimos nuestro recorrido por la tierra del Quijote, tierra de leyendas e historias que ha traspasado siglos y generaciones. Los vinos de esta denominación, Ribera del Júcar, se elaboran en el sur de Cuenca, rica en manjares y gastronomía popular. Sus variedades más destacadas son el Tempranillo y el Cencibel, además del Merlot.

DO Almansa

En la provincia de Albacete se elaboran caldos de renombre. La cultura vinícola de la zona de Almansa data probablemente del siglo XVI dando como resultado tintos, rosados, pero también blancos jóvenes. Un ejemplo de estos últimos es La Huella de Adaras Blanco 2009. Entre los tintos, recomendamos La Vega de Adaras 2006, que luce un color grana intenso, mezclado con reflejos violetas y amoratados; y un sencillo, pero gustoso Higueruela Rosado 2009, elaborado a partir de cepas de más de 40 años.

DO de Valdepeñas

A Valdepeñas la encontramos en la provincia de Ciudad Real, y su variedad estrella es la Airén y Cencibel que nos da vinos finos de un color rubí intenso en los tintos y verdosos en los blancos. El Alba de los Infantes Roble 2004 es una buena muestra a aroma a frutos maduros del bosque.

Viñas nuevas, viñas viejas

Uno de los misterios más maravillosos del vino es la constante evolución que sufre. La misma botella, probada con varios días de diferencia, puede albergar matices distintos. Esto es así porque dentro del vino se alojan multitud de bacterias que van desarrollándose, cambiando, y cambiando consecuentemente las características del caldo.

También en las barricas se producen cambios importantes, cuando el contacto del vino con la madera hace que partículas del tonel se desprendan y sean asumidas por el líquido.

Pero uno de los cambios más importantes y menos significados es el de la propia vid, que con los años va formando uvas con distintas características. Eso hace que cada año el vino sea único e irrepetible, porque nunca los factores volverán a ser exactamente iguales.

V3¿Cuál es el misterio de una buena cosecha? La uva tiene que crecer con nutrientes metabolizados por la planta. Es decir, que si a una vid le damos agua y sales con generosidad, las uvas crecerán grandes y cargadas de zumo, pero ese zumo sólo contendrá agua y sales. En cambio, si un viñedo carece de agua, para alimentar el fruto la planta tendrá que metabolizar lentamente cada molécula de agua que las raíces sean capaces de encontrar en la tierra, y por tanto la uva crecerá poco y será escasa, pero estará cargada de propiedades de la cepa.

Los primeros años de un viñedo, las vides producen uvas en abundancia. Son frutos grandes y hermosos, con mucho azúcar y realmente sabrosos al paladar. Sin embargo, su uso para producir vinos no es recomendable, porque esas uvas tienen pocos nutrientes proporcionados por una planta demasiado joven en la que la savia circula rápidamente y con comodidad. Si se elabora vino, éste será probablemente muy ácido y con poco sabor.

Durante mucho tiempo se ha reconocido que hasta que el viñedo no tenía 5 años de antigüedad no era aconsejable usar la uva para vinificar. Ahora, con las nuevas técnicas de cuidado de viñedos se ha conseguido acelerar el desarrollo de la planta y viñedos con 3 años de antigüedad pueden producir vinos más que aceptables.

Hasta los 20 años, los viñedos tienen la mayor producción de uvas. Es más, normalmente hay que “recortar uva” (cortar racimos antes de tiempo para que la planta produzca menos, pero de mayor calidad). Los frutos siguen siendo grandes y cargados de nutrientes.

A partir de los 30 años, nos encontramos ante lo que se consideran viñas viejas. Independientemente de la riqueza del suelo, la planta ya ha sido sometida a multitud de podas y sus “arterias” no funcionan con la facilidad de antaño, por lo que el tránsito de la savia al fruto se hace con lentitud y dificultad, lo que hace que los racimos sean escasos, pequeños y cargados de taninos. Es difícil elaborar vino de viñas viejas, entre otras cosas porque se necesita un viñedo más grande para conseguir la misma cantidad de vino, pero la calidad aumenta con respecto al mismo viñedo cuando era joven.

Eso no quiere decir que los vinos de viñas viejas sean siempre mejores, porque tan importante como la edad es el estado de conservación. Que se lo digan a George Clonney…

En España hay varios vinos de viñas viejas que han sido reconocidos internacionalmente. Entre ellos, el que abrió la veda fue el “Baltasar Gracián Viñas Viejas de Garnacha“, de la Cooperativa San Alejandro, en Calatayud, del que Robert Parker dijo que era increíble que un vino tan excelente costara menos de 3 dólares (en tiempos).

Actualmente muchas bodegas van dejando sus mejores vides envejecer para elaborar este tipo de vinos, y ya hay vinos tintos imprescindibles como el Leda Viñas Viejas, un tempranillo de la Ribera del Duero, o el Dominio de Tares Cepas Viejas, un maravilloso mencía del Bierzo.

En vinos blancos, aunque es menos común encontrar vinos de viñas viejas, hay que señalar el V3, un vino de Verdejo en Rueda que os sorprenderá sin ninguna duda. Lo elabora la bodega “Sitios de Bodega“.

Para acabar, una frase de sir Francis Bacon: “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer”.

Vinos y vida en León

León es tierra de vinos, de comida, de amigos, de paso de peregrinos, de gente abierta, de templarios, de historia, de noches, de paseos, de aromas, de turismo, de tantas cosas… Pero a veces lo que más nos gusta lo tenemos tan cerca que a veces ni siquiera lo apreciamos.

Catedral de LeónUna vez, recorriendo la ruta del Cares, por Asturias, comenté que cambiaría esa zona por mi Extremadura natal con los ojos cerrados. Un lugareño me oyó y dijo que él aceptaba el trueque, que estaba harto de vivir encajonado entre montañas, y soñaba con la vasta meseta extremeña, sus paisajes claros, abiertos. A partir de ese momento empecé a mirar a mi tierra con otros ojos.

Y eso es lo que he reconocido en las personas con la que he hablado en León durante mi último viaje allí, la semana pasada. Sabemos que vivimos una etapa de crisis global pero es a nivel local donde lo apreciamos cada día. Tiendas que cierran, negocios que no salen adelante, el paro en nuestro entorno, son las huellas de la crisis. La gente se cansa y se envidian otros momentos y otros lugares en los que no parece que vaya tan mal. El pasto del vecino crece más verde, dicen. Pero no es cierto.

A pesar del pesimismo local, común a casi toda España, León sigue siendo, hoy como ayer, una tierra maravillosa. Y con unos recursos excepcionales: la vega del Órbigo, con su remolacha, su lúpulo y su maíz. La zona de los Picos de Europa, cuna de productos como el chorizo leonés y la cecina. El área de la maragatería, con el botillo y las mantecadas astorganas como bandera. Y la zona del Bierzo, con las castañas y el vino.

Hablar del vino del Bierzo es hablar de la uva mencía. Pocas veces la característica peculiar de una uva tinta marca tanto la singularidad de una D.O. En blancos, sí hay zonas especiales como Rías Baixas con el AlbariñoHuelva y la Zalema, o Jerez y la Palomino. Pero en tinto, salvo las llamadas tinta de toro, tinto fino o ull de llebre, que son nombres singulares para la tempranillo, no hay una uva propia que marque tanto el carácter de una zona. Se puede pensar, acaso, en Jumilla y la Petit Verdot, pero se trata de una uva internacional.

PittacumEsta vez, como se trataba de un viaje de reencuentro con León, he repetido vino, en contra de mi costumbre. Y lo he hecho con el Pittacum Áurea 2006, un vino monovarietal de mencía que representa lo que esta uva es capaz de dar.

La cena fueron unas patatas estrelladas con huevo de avestruz, y unas tapas de jamón ibérico. Lo del huevo de avestruz no fue una buena idea, no estaba bien cuajado y realmente no gustó, así que todos los elogios fueron para este vino impresionante, el Pittacum Áurea. Complejo, saltan a la nariz las notas de frutos rojos del bosque y violetas de la mencía entrelazados con los propios de la larga crianza, toffee y cacao sobre todo. Potente y carnoso, con un postgusto largo que invita a la más profunda meditación entre trago y trago. La carnosidad del vino (y su graduación alcohólica) calentaba los estómagos agradecidos por lo frío de la noche, y la conversación nos recordaba que, a pesar de todo, en León siempre hay un sitio para los buenos momentos.

Botellas de vino español de diseño

Para los amantes del vino, una botella ya es toda una obra de arte en sí, pero si además le sumas un diseño original y atractivo, se convierte en toda una atracción. Sí, la calidad está en su interior, pero el envoltorio es siempre un reclamo que no puede pasar desapercibido.

Las empresas vitivinícolas más importantes de España lo saben y por ello, desde los últimos años, han aparecido botellas con diseños espectaculares, con colores, y tamaños distintos que atraen a un gran número de público.

Esta innovación llama mucho la atención a jóvenes y clientes potenciales que se inician en esto del mundo vinícola y que empiezan a apreciar los sabores y aromas de las DO de siempre, pero también de los que están empezando.

Cava Torelló Brut by Custo BarcelonaLo mismo sucede con el cava, del que tenemos un ejemplo reciente en Cava Torelló Brut Gran Reserva by Custo Barcelona. Así, el prestigioso diseñador Custo Dalmau ha vestido de luz y muchos colores la botella y el estuche de un nuevo Cava Torelló Brut Gran Reserva, pertenecientes a la empresa de vinos DO Penedès y cavas.

Muchas veces la filosofía que cada bodega y, en especial, de cada añada queda reflejada en las botellas. Mezclando fina elegancia con lo que se quiere trasmitir ese vino. Y es que como dicen… ¡una imagen vale más que mil palabras! y los consumidores lo tienen en cuenta a la hora de decidirse.

De una finura exquisita es la botella del vino blanco Gramona Mas Escorpí 2008. Pero, además de la armonía y la pureza del color de ésta, la etiqueta rompe esquemas, con un diseño atractivo, a base de dorados, verdes, beige y marrones. 

Entre los tintos, los hay de diversas clases. Tú eliges. Destacan los que tienen las botellas todas en negro intenso, como el Demencia 2006, que sólo lleva dos etiquetas pequeñas en blanco y algo de rojo para romper la oscuridad, o el Icono Cabernet Sauvignon 2006, con letras también roja algo más grandes. Un diseño que muestra un equilibrio perfecto, tanto en el exterior como en su interior.

La edición limitada de la Chinchilla Conarte 2006 es una oda al arte. Su botella lleva una megavistosa etiqueta con los dibujos de la bodega y una paleta de un pintor. Vamos que no quiere pasar desapercibida. Cuéntanos qué botellas te han gustado más y has escogido por su diseño, ¡estamos intrigados!

Wine Future 2009 en la Rioja

El pasado día 12 y 13 de noviembre se celebró en la Rioja el Wine Future . El Wine Future reunía en unas jornadas de conferencias y catas a más de 1.000 personas para dicutir acerca de la situación actual del mundo del vino y de las oportunidades de cara al futuro. En la mismo, hablaron grandes celebridades de este mundo como Robert Parker, Gary Vaynerchuck o Jancis Robinson .  No tuvimos los 3 socios de Uvinum la suerte de poder asistir al mismo debido a que estábamos presentando el proyecto en el EBE 2009 en Sevilla pero sin duda los múltiples artículos  al respecto te hacen tener una idea clara de lo comentado.

Se han comentado muchas cosas como la crisis del vino, la bajada de consumo en los grandes mercados, el excesivo margen que los restaurantes aplican a los vinos (y que tiene cambiar porque los restaurantes viven del vino), la aparición de internet como canal clave para la comunicación y promoción de productos y servicios , etc….

Muchas cosas pero como pasa en muchos de estos grandes eventos, grandes cuestiones que buscan muchas veces el propio beneficio más que el beneficio del propio sector.

En este país, en España, tenemos una falta increíble de cultura respecto al mundo del vino entre los más jóvenes. Los de aquí prefieren el botellón o el calimocho y de ninguna forma se trabaja en nuestra sociedad en enseñar la cultura del vino y los beneficios del mismo tanto en la salud como en la exaltación de los sentidos. Tenemos además una nula idea de como vender nuestros productos autóctonos (no sólo en el vino) al exterior y siempre estamos a la expectativa de lo que hacen genialmente los americanos en cuestiones de marketing o los franceses o italianos. Y hay que reconocer que son muy  buenos en ello. Y esperamos que vengan figuras o críticos de otros países y que muchas veces han desacreditado el vino español ¿para que resuelvan nuestras dudas sobre nuestro futuro? Creo que no estamos entiendo la realidad del mundo actual y como posicionar el vino español.

El mundo actual ha dejado de pertenecer a las marcas.  Las marcas y sus valores los fabrican las consumidores con sus opiniones y lo que hablan sobre ellas tanto a sus contactos como por las redes sociales.  Si no empezamos a escuchar a los consumidores respecto a sus necesidades, a lo que quieren descubrir, a lo que quieren sentir, no habremos entendido nada. No somos nadie sin los consumidores , sin los clientes o amantes del vino, y no tenemos que vivir ajenos a la realidad del siglo XXI.  Un mundo hiperconectado, un mundo en el cual las marcas tienen que comunicar con los consumidores y un mundo en el cual son los propios usuarios los que venden los productores con sus opiniones y el boca a oreja.

Así que depende de todos los del mundo del vino que cambiemos urgentemente el chip  para empezar a escuchar a quién toca (los consumidores), saber producir lo que necesita el mercado e innovar. Si uno sabe hacer esto, con una buena estrategia de marketing y ventas, y  con las opiniones y comentarios al respecto de tu marca y productos, el futuro está más que asegurado.