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Vino bio, a copas y consumo online: tendencias de 2018

 TAGS:undefinedHablar de tendencia nunca es fácil. No soy la Pitonisa Lola así que tampoco os puedo decir con mi bola de cristal o leyendo en el mar de vino cuáles son los vinos que os gustarán en 2018. Pero sí, mi experiencia en este sector, mi formación y mis conversaciones con los consumidores me dan pie para explicar ciertas tendencias. Los consumidores y sus hábitos de consumo, los vinos que más se van a beber, la comunicación, la digitalización e incluso el impacto del cambio climático han cambiado el panorama del mundo del vino.

Tendencia del consumidor

Los consumidores son heteróclitos. Encontramos los aficionados a los grandes clásicos, los que juran solo por las notas de guías más famosas o los que más curiosidad tienen –como es el caso de los millennials–, que no son leales a una única marca sino que experimentan constantemente.

La etiqueta

No solo es un tema de curiosidad, sino de manera de abordar el vino. Da igual que sea un Crianza, un Gran Reserva, “elaborado desde 1890” o Reserva de la Familia, que tenga 95/100 o una medalla de oro. Lo que importa en primer lugar es la etiqueta y su diseño. Los colores, lo que representa el dibujo o la foto y sobre todo la emoción o la historia que hay detrás de cada etiqueta y cada vino.  

La relación calidad-precio

En 2018, que un vino sea más caro que otro, ya no quiere decir que sea mejor. El público es menos conocedor pero no tiene complejos y le da igual no saber de vino para disfrutarlo y detectar el vino que le gusta. De eso se trata, encontrar el vino que le emocione. Por eso, la desaparición de los grandes clásicos no es para ahora. Las tendencias más claras son la búsqueda de la mejor relación calidad-precio, donde conviven en total harmonía los tradicionales y los millennials.

Los vinos tendencias

Los vinos tintos ligeros

¡Por fin! Se acaba el tiempo de los vinos muy oscuros, concentrados, carnosos, estructurados, potentes y muchas veces secantes por culpa de una utilización masiva –por no decir abusiva– de la crianza en madera nueva y muy tostada. Vinos que se pusieron de moda en los años 90 con el criterio del gran crítico Robert Parker. No quiero decir que sean malos vinos, sino que siempre se consumen demasiado jóvenes: son vinos que tendrían que esperar a ser consumidos por lo menos unos 10 años para poder apreciarse bien. Eso siempre y cuando estén bien elaborados desde el principio, porque muchas veces la madera también sirve para tapar y disimular defectos o poca calidad. Pero esto es otro tema…

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¡Ya era hora! Llega el tiempo de los vinos tintos amables, frescos y espontáneos, con menos alcohol, más fáciles de entender y de disfrutar. Al final, de eso se trata, disfrutar con una copa de vino. Es más, de disfrutar de una copa de vino tinto hasta en pleno verano. Vinos para compartir, para acompañar el aperitivo, para el afterwork. Viva la fruta y viva la frescura sin perder la calidad. Este reto lo han logrado los viticultores que han sabido y querido trabajar con uvas autóctonas casi desaparecidas o que han trabajado de manera muy diferente las más conocidas.

Aparecen vinos tintos de Galicia de variedades más desconocidas como el Caiño tinto, el Brancellao, el Bastardo, el Loureiro, la Mencía por la más conocida, el Trepat y otras más. Pero, Miss Uva 2018, sin duda es la Garnacha. Durante mucho tiempo, los viticultores le han dado la espalda por ser una uva difícil de trabajar, de poco rendimiento y frágil, pero ha sido recuperada por pequeños elaboradores con ganas de darle la oportunidad que se merece en zonas como Madrid, Gredos o Cataluña. De allí han salido grandes vinos a precios asequibles.

Los vinos ecológicos, biodinámicos y naturales, de Km cero, de terruño y elaborados a partir de uvas autóctonas

La tendencia va a lo sano, a lo saludable y sostenible. El consumidor se preocupa cada día más por el medio ambiente, la salud y el bienestar. Los vinos ecológicos son una parte importante del mercado, pero no solamente. Cada vez hay más interés por los vinos de terruño, de “terroir”: el pueblo, la finca o la parcela son conceptos de actualidad y muy apreciados que también aparecen en las etiquetas. El consumidor presta más atención a las variedades más desconocidas y autóctonas, que cada día estan más valoradas por los pequeños elaboradores. Sería muy interesante que también el consumidor se preocupase del envase. ¿Es realmente necesario que las botellas sean tan espesas y pesadas?

Los vinos blancos y los rosados

El consumo de vinos blancos está aumentando. Y, a diferencia de la tendencia en vino tinto –que busca el estilo ligero–, con los vinos blancos pasa el contrario. Se buscan vinos blancos con más carácter, volumen y personalidad. Vinos con una crianza “sobre lías”, que pueden tener un color más dorado y más intenso. No importa. Los blancos de Rueda y de Galicia ya no son los únicos. Entran por la puerta grande los vinos blancos catalanes (garnacha blanca) y los blancos de la Rioja, totalmente desvalorados por el mercado nacional durante décadas. Bueno, es para alegrarse que las modas cambien, porque ambas zonas, tanto Cataluña como la Rioja, elaboran vinos blancos extraordinarios.

Los rosados también siguen de moda. Cada vez menos se asocian a un consumo temporal de verano y cada vez más son de mejor calidad. La preferencia va a los vinos rosados de estilo provenzal, es decir: de color rosa muy pálido y presentados en botellas especiales o diferentes. El packaging importa tanto como el color. ¿Por qué estilo provenzal? Porque los grandes vinos rosados de Provenza son los más vendidos y buscados en el mundo.

Los vinos sin alcohol

Una tendencia a la alza, aunque que no crece tan rápidamente como otras. Sin embargo, los vinos sin alcohol tienen cada vez más presencia en el mercado, sobre todo los efervescentes y los que se presentan con un packaging muy cuidado y sorprendente. También hay una clara apuesta por la calidad, porque lo que importa es un producto sin alcohol más cualitativo. Aun así, ¡no sé si podemos realmente llamarles vinos!

Los vinos aptos para veganos, llamados vinos veganos

La otra tendencia, y aquí, mucha gente, lo sé, me dirá que no es una moda, sino un estilo de vida que se generaliza: los vinos aptos para veganos o vegan. El veganismo, la respuesta a nuestra estresante y frenética vida moderna. Según un estudio publicado por The Green Revolution, elaborado por la consultora Lantern, un 1,3% de la población española sigue una dieta vegetariana y un 0,2% ha optado por el veganismo. Es decir, que en España hay alrededor de 3,6 millones de personas (un 7,8% del total) que basa su dieta de exclusivamente, o con contadas excepciones, en productos de origen vegetal. ¿Podemos permitirnos dejar a este mercado sin vino?

Los vinos aptos para veganos se elaboran sin utilizar productos de origen animal. Normalmente, el problema se encuentra en que la clarificación de los vinos tradicionales se lleva a cabo con productos como la albúmina de huevo, la caseína (una proteína derivada de la leche), la gelatina (que se obtiene de cartílagos animales) o la ictiocola de pescado (que se obtiene de la vejiga natatoria de algunos peces). Pero, para evitar estos productos, el producto más usado es la bentonita, un producto químico… Justo lo que evitan utilizar las bodegas que elaboran vinos naturales. ¿No es el pez que se muerde la cola? 

Los vinos de colores

Totalmente contraria a todas las tendencias anteriores, el vino de color, ese es el gran protagonista de 2018. Los primeros vinos de color más famosos han sido el Passion Blue y el Gik Live, dos vinos azules que fueron y son un éxito nacional e internacional. Ahora están apareciendo más colores (el naranja, el verde, el violeta, etc.) y cada día más bodegas se apuntan a la elaboración de vinos azules o de colores. También existen vinos espumosos de colores que arrasan entre los jóvenes. Con colores vivos, con irisaciones, con efectos llamas y más aún.  

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Para muchos no son vinos –para mí no lo son–, pero si gracias a estos vinos los consumidores acaban interesándose por los vinos… Entonces, bienvenidos sean. Y es que, así como con las generaciones, los consumidores y sus gustos han cambiado y los vinos que buscan también.

La tendencia del consumo

Vinos a copas

Nunca hemos visto tantos bares que sirven vinos a copas como ahora. Esta tendencia va a la alza en 2018. Sobre todo encontramos bares con cartas de vinos que ofrecen una buena y cuidada selección para disfrutar y probar diferentes estilos, que encantará desde al amante entendido hasta al neófito. Y también hacen una rotación importante, mensual o semanal, en sus cartas de vinos para sorprender a sus clientes y sobre todo para que no se aburran. Gran mal de la generación millennials, que se aburre muy rápidamente.

El Blending

Una moda que llega con fuerza. Jugar a ser el enólogo elaborando tu propio vino, o más bien, ¡mezclando variedades de uvas hasta obtener el vino perfecto!  Muchos restaurantes y bares ofrecen una selección de distintos vinos especialmente pensados para hacer el coupage o el blend y el cliente imagina su propio vino. Más de una, menos de la otra, un poco de esta, etcétera, etcétera. Es un poco como jugar a ser aprendiz mago pero ¡es muy trendy!

El enoturismo

El enoturismo o turismo en el viñedo se confirma como moda. Esto no lo digo yo, lo dice el Director General del portal Turismodevino*. Se despertó el interés por visitar las bodegas y por vivir una experiencia emocional con los vinos que nos gustan. Nos gusta la historia detrás de cada vino, el recuerdo que nos trasmite cada trago, tal y como ocurre con los olores que nos recuerdan a la cocina de nuestra abuela o a los sabores de nuestra infancia. Sentirse más cerca de la naturaleza viendo como se cultiva el viñedo…

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El consumo online

Año 2018 o el boom del uso de las redes sociales… Consumimos “información” sobre los vinos: antes de comprar o pedir un vino para estar seguro de no equivocarse, cuando tenemos la botella delante para hacer una foto y compartirla, después de beberlo para compartir nuestra opinión… Claramente, el uso de las redes sociales es muy importante y fascinante. Buscamos las opiniones personales de quienes han probado el vino antes incluso que la propia información del vino. Importa cada vez más la opinión de los demás.

Es la realidad en un mundo donde la escuela quiere y dice desarrollar más el espíritu crítico a los jóvenes. Está claro: saber sintetizar y tomar distancia para tener una opinión propia es algo que tendremos que enseñar a las futuras generaciones.

Tendencia de comunicación

Evolución de las bodegas y de los elaboradores

Frente a la evolución de los gustos de los consumidores, las bodegas tienen que adaptarse. Muchas de las famosas ya lo han hecho. Grandes enólogos son precursores en cambios y tendencias. Es el caso de Artadi, que salió de la D.O. Rioja para elaborar vinos de pueblos y parcelas. Pero no es el único, muchos más lo hacen. Además, una generación de jóvenes elaboradores está haciendo un trabajo excepcional con uvas autóctonas y técnicas nuevas o recuperando las ancestrales. Trabajando de manera ecológica o natural sus viñedos y los vinos con crianza en ánforas o barricas “usadas”, es decir donde ya han evolucionado varios vinos, y muy poco tostadas. No buscan la cantidad sino la calidad y el placer.

Un gran número de bodegas están utilizando productos orgánicos de cercanía para desarrollar sus vinos sin agregar ningún tipo de aditivo, sin manipularlos. Otras van más allá y se han especializado en la elaboración de vinos aptos para veganos, o, como he comentado antes, en vinos de colores. También se están renovando con el enoturismo. Dan a conocer sus productos de manera diferente más allá de la simple visita-cata, sino aportando una verdadera experiencia en el viñedo, explicando una historia, emocionando al consumidor con ocio y disfrutando.

Destaca la vinculación de las bodegas con eventos deportivos, musicales (como Turmalina, el primer festival musical de vino que se celebra en la Comunidad Foral de Navarra) y de moda, donde se conjugan buenos vinos, amigos y/o personalidades. También entran en el mundo digital. Ya no lo temen tanto…

Pero además del producto, la calidad, los ingredientes, el color o dónde lo bebemos, nos importa cómo nos hablan del vino. Dejamos atrás los discursos pomposos de los expertos como crianza en barricas de Allier, de aromas de pimienta blanca, de fermentaciones malolácticas, batonnage, azúcar residual o acidez volátil y ¡otras palabras groseras! Llega el lenguaje sencillo, asequible y al alcance de cualquiera. Un buen sumiller es el que sabe explicarte el vino sin recitar la ficha técnica de la bodega, el que utiliza palabras e historias que acercarán el vino al cliente.

Otra gran tendencia del mundo del vino 2018 es el aumento de la edición de cómics de vino. En España aún son pocos, pero en Francia es un fenómeno de gran envergadura. Se trata de una fuerte apuesta para difundir la cultura del mundo del vino a través del cómic y del entretenimiento. Uno de los más famosos es Los Ignorantes, también Vinómics, o el manga Las Gotas de Dios. Si aun existen pocos títulos en España, en Francia se pueden encontrar de muchos estilos.

La revolución digital en el mundo del vino

El sector del vino ha sido bastante lento en adaptarse al mundo digital, pero podemos decir que su evolución es impresionante. ¡No podía ser de otra manera! Hoy en día todo el mundo busca en un clic informaciones y/o compra online. Conocemos los tiendas de vinos que tienen su página web, tiendas de vinos exclusivamente de venta online, de suscripción mensual y que mandan un lote adaptado a tus gustos pero sorprendente, de ventas privadas exclusivas, pero ¿hacia dónde se orienta la oferta en 2018?

La figura del Marketplace, plataforma para comprar vino on-line, se está imponiendo. El líder en España con el catálogo más importante de Europa es Uvinum con más de 100.000 referencias de vinos, destilados y cervezas en venta.

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Las startups innovan más que nunca. En 2018, el crecimiento del uso del smartphone se confirma y va a más. Van mejorando las apps que ya existen y se crean otras, todas muy interesantes en función de lo que buscamos: comparadores de precios; álbumes para coleccionistas; para calificar un vino y comprarlo; otra que aspira a convertirse en el asistente de vinos para personas poco entendidas; para registrar los vinos que vas probando y anotar sus características principales e incluir las notas de cata personales; para facilitar información sobre la calidad de las cosechas de los principales productores teniendo en cuenta el año y la denominación de origen del vino de los principales países productores de vino; para acertar el maridaje de sus vinos y de la comida (las hay exclusivas para maridajes con quesos); para indicar la fecha de consumo ideal de una botella de vino específica; para indicar el momento ideal del consumo de vinos naturales o biodinámicos en función de la luna y de los días apropiados para abrir los vinos (si es un día flor, un día hoja… vale, esta es muy friki, pero es fantástica); para detectar novedades en función de tus gustos; etcétera, etcétera…

Aplicaciónes sobre los vinos existen para todos los gustos, el número va a la alza y sobre todo se afinan. Se acabó tener solo una página web, el formato app para smartphone es imprescindible si quieres llegar a la nueva generación de consumidores. No solo tienen que ser interesantes, fáciles de usar y adaptadas a cualquier aparato. El sistema de pago tiene que ser ágil y seguro,  el envío cada vez más rápido, barato y eficiente. Y, sobre todo, que todo sea “compartible” en cualquier red social como Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y todas las que existen…

Tendencias internacionales

Hasta aquí las tendencias para 2018 en España. Pero, las modas de aquí no son las de otros países.

Fuera de nuestras fronteras el consumo de vino en Bag in Box se impone. ¿Os parece cutre? Llegará aquí también… Pero, sobre todo, es el consumo del formato magnum lo que más destaca. Un volumen festivo y convivial (convivial es una expresión francesa para hablar de una atmósfera feliz durante una comida compartida).

El uso de tapones de rosca para las botellas de consumo rápido. En España aún no se ha impuesto pero le falta poco. En cambio, en Francia es el tapón de cristal lo que es tendencia. 

Fuera de España otra de las tendencias es el consumo de vinos espumosos –con mejor acogida que la que tienen aquí–, sobre todo Prosecco y Cava, que suelen ser más baratos que los champagnes.

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Finalmente, una tendencia que sí o sí llegará, pero desde luego la peor, es el encarecimiento del vino. España, Italia y Francia –que en conjunto producen más de la mitad del vino del mundo– han vivido sus peores cosechas en décadas después de que las uvas fueran dañadas por el clima extremo (gran sequía, heladas repetidas). También es el caso de Sudáfrica –por culpa de la sequía– o de California –que ha sido devastada por los incendios–, y así para cada país productor de vino.

Los grandes países productores como Australia o Chile están explorando sus zonas más frías para plantar viñedo. Esperemos que los países que no eran productores hasta ahora vean aquí una oportunidad. Inglaterra ha empezado a producir espumosos y vinos. Hasta grandes bodegas como Taittinger están plantando viñedo allí. A ver qué dice mi copa de vino…

*El artículo se ha publicado en el número 3 de Click and Drink de Uvinum, donde encontrarás otros interesantísimos artículos relacionados con el sector del vino. ¡Descúbrela!

Elisabeth Banyols

*https://www.vinetur.com/2018010345867/los-precios-del-enoturismo-creceran-un-20-en-2018-segun-un-portal-especializado.html

 

Opinar sobre un vino es contar 1 historia

A veces, algún amigo o conocido me comenta al respecto de comentar y compartir sus vivencias con un vino en Uvinum :

Yo no sé de vinos. No soy un experto y no puedo decirte si tiene connotaciones de cereza, notas de tostado, etc…

Y creo que en este sentido, hay un enorme error de criterio entre las personas en pensar si son capaces o no de escribir (o expresar) una opinión sobre 1 vino. Pues claro que sí, ¡todos somos capaces!.

No se trata de redactar siempre una nota de cata incluyendo los aspectos que te sugieren el vino en la vista, fase olfativa y gustativa sino que todos podemos contar una historia alrededor del vino.

Un vino puede sugerirte un momento, recordarte una experiencia o un viaje, hacerte pensar en una persona querida, sugerirte unas emociones, unos sentimientos (buenos o malos), lo bien que maridaba con una comida, etc… Y todos podemos pensar eso. Porque el vino se disfruta y se comparte en momentos ociosos, en un viaje o en una cena, con tu pareja, familia o amigos.

La gente quiere escuchar historias, recuerdos, sentimientos, etc… y no pensar únicamente en el vino como una nota de cata. La misma tiene una clara finalidad evidente en explicar cómo es el vino, pero opinar sobre 1 vino por otros aspectos como el ocio, el viaje, la compañía, el disfrutarlo en un momento indicado, etc… es igual de importante desde mi punto de vista.

Una opción también fantástica es opinar sobre 1 vino tras haber visitado la bodega. El productor es el “rey” contando historias. El vino es su vida, su familia, su pasión y amor y el vino que bebes es reflejo de ello. Si uno ha podido entrar en contacto con el productor o la bodega, uno es perfectamente capaz de hablar de sus vinos.

Si queremos democratizar el mundo del vino, romper las reglas del juego, sólo puedo decir que todos podemos opinar sobre 1 vino que hayamos catado. Porque todos , de una forma u otra, tenemos algo que decir. No lo olvides y sea o no en Uvinum ¡tú también puedes hablar de vinos! Porque tu criterio cuenta.