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Las bebidas en el arte

 TAGS:Son numerosos los cuadros con bebidas en sus composiciones, muchas veces estos cuadros reflejan deseos y placeres personales de los artistas que los pintan y otras realmente plantean mostrar a un personaje o situación rodeada de elementos característicos, estos detalles que son las bebidas le dan realismo a la pinturas,  y me atrevería a afirmar que les dan cierta atemporalidad a los ojos de los espectadores.

Si miramos con detenimiento cuadros como el ?Bebedor de Ajenjo? de Picasso podemos observar cómo se prepara la bebida con esmero y sobriedad reflejada en el rostro del personaje, en ?Midas ante Baco? Nicolas Poussin plasma con todos los conocimientos adquiridos en la escuela clasicista, algunos de los placeres más destacados: la sensualidad del cuerpo femenino, la delicia del vino y la paz del sueño profundo que ocasiona después de su ingesta.

Otros cuadros que han permitido la permanencia de las bebidas en el arte a través de la pintura han sido ?Ginebra? de William Hogarth Carril, consta de dos grabados de 1751, que cuentan la historia de los excesos del alcohol y como estos pueden ocasionar lamentables daños a la sociedad, con la ginegra y la cerveza en sus imágenes.  Tal vez ?L´ Absinthe? pintada en 1875 por uno de los genios de su época, Edgar Degas, sea una de las obras que reflejan con mayor realismo los detalles de la reflexión interna y en ensimismamiento a través del rostro de una dama con ropas de la época sentada frente a una copa de absenta con su reconocido color lechoso.

Una pintura expresionista que refleja con detalle y belleza los colores y brillo del vino tinto es la de Alexej von Jawlensk, concebida en el año 1904 como reflejo de uno de los placeres más disfrutados para la época. Baco es el Dios romano del vino y Miguel Ángel Merisi de Caravaggio lo plasmo en ?Baco? como un joven que sostienen una copa de vino con serenidad y belleza.

No puedo escribir acerca de las bebidas en el mundo del ate sin hacer alusión a la obra más emblemática de Leonardo da Vinci ?La Última Cena?  en la que el hijo de Dios se sienta con sus apóstoles disfrutando de su ultima copa de vino, símbolo de la vida eterna y el pan. Rembrand inspirado en el antiguo testamento pintó ?El festín de Baltasar? un banquete interrumpido por una escritura que aparece en la pared mientras disfrutan de un delicioso vino, mientras que Van Gogh deja para la posteridad ?Los bebedores? pintada en 1862 con tres hombres de diferentes edades, vestidos con sencillez  y disfrutando de un vaso de vino frente a una mesa.

Son innumerables las obras que muestran a la bebida como parte de la vida cotidiana de sus personajes, muchas veces de forma realista y otras,  para contar historias a través de estas y con el pasar del tiempo se convirtieron en referencias obligadas de cultura y de la relevancia de la bebida para las sociedades a pesar de las controversias de su época.

¿Cuál es tu cuadro preferido en el que aparezca una bebida? ¿Conoces alguno? Mientras lo buscas, te recomendamos 2 vinos clásicos:

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Petrus 2009, un vino mítico que perdurará siglos

 

 

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Moët & Chandon Brut Impérial, la bodega más atemporal de Champagne

3 tintos que no pueden esperar al otoño

Ya sé que hace calor, mi uniforme de gafas de sol, camiseta de tirantes, shorts y chanclas me lo confirman; pero es que cuando uno es vinícola, lo es de verdad y a mí, cada vez que echo un vistazo al escaparate virtual de Uvinum o a las estanterías de mis tiendas de vinos favoritas se me va a el ojo.

Y claro, aunque os he hablado de la sidra, de la sangría, del tinto de verano y lo fresquito que está, os he dicho que hay que darle una oportunidad al rosado en vacaciones y que la cerveza se ha llevado la medalla de oro en terrazas y chiringuitos? un buen vino tinto con cuerpo me puede. La carne es débil.

El vino es algo diferente. Yo sé que hay cosas como el típico consomé de Navidad o el potaje de vigilia, que sólo se toman en una determinada época del año que coincide con las bajas temperaturas en ambos casos. Los dos platos son de mis favoritos y cada vez que aparecen en la mesa repito y repito, todo lo que puedo. Pero el resto del año, me basta con las alternativas. Con el vino no me pasa, por eso quería compartir con vosotros tres descubrimientos en vino que no voy a dejar para el otoño:

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La bodega Numantia Thermes siempre acierta conmigo y aunque sus vinos no son de los que se pueden tener en la mesa todos los días, al menos yo no puedo (se aceptan invitaciones), cada vez que pruebo uno me hacen olvidar al resto de mis indelebles favoritos. Termes y Numanthia me encantaron y mi objetivo es probar Thermantia 2006 (96 puntos Parker) antes de que termine el verano.

 

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Hermano mayor del famoso Pruno 2010, el vino del momento gracias a la buena puntuación de Parker, Finca Villacreces 2006 es un tinto de Ribera del Duero que Peñín y Parker puntúan por encima de 90 y que Uvinum tiene en su tienda por menos de veinte euros. Mi próxima cena de tapas tendrá como estrellas el jamón ibérico, el queso curado y este vino que seguro que no me defrauda, ya os contaré.

 

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Secreto Carmenere 2010 es un vino chileno de cerca de ocho euros que se anuncia excitante y opulento. Las notas de chocolate amargo y de setas que se describen en su nota de cata me lo pintan como un vino irresistible perfecto para prolongar las largas noches de verano.

Catar el Numanthia y el Termanthia es una experiencia única

Ayer fue un día especial. Un buen amigo, Santiago Peribañez, de la cadena de vinos Vinus&Brindis, nos invitó a Albert López y a mí a una cata realizada por el director y enólogo de la bodega Numanthia Termes de la Denominación de origen Toro. El objetivo: catar uno de los mejores vinos de España reconocido mundialmente: el Termanthia 2007 , que acaba de recibir 97+ puntos por la prestigiosa revista Wine Advocate.

Manuel Louzada estaba encantado con el reconocimiento de los diferentes vinos de su bodega a nivel nacional e internacional. La apuesta por la calidad, en cuanto al cultivo de las viñas (¡de entre 60 y 140 años de antiguedad!) o al cuidado en la elaboración de los mismos privilegiando al máximo la calidad de los caldos, hace que esta pequeña bodega de menos de 8 empleados sea un ejemplo de éxito en muy pocos años. 

Cata en Vinus & Brindis

 

Manuel, de familia viticultora en Portugal, nos estuvo durante casi 1 hora explicando la historia de la bodega así como la elaboración de sus caldos. Su discurso está lleno de pasión y amor, como si le fuese la vida con ello, y eso es un punto crucial. Sin pasión y amor en este mundo del vino que no es más que una agricultura, no consigues nada. La dedicación, los conocimientos, el terroir, la apuesta por la calidad junto a la pasión por el vino y su cultura son todas las cualidades para hacer grandes vinos. Y en esta bodega de Toro lo llevan demostrando año tras año.

Catamos 3 vinos (y por este orden): Numanthia 2006, Numanthia 2007 y Termanthia 2007. Una sensación de placer intenso con la fruta en su máxima intensidad  pero con una elegancia única en boca. Unas sensaciones que no se acababan nunca al continuar disfrutándolas un par de horas después de terminar la cata.

El Numanthia 2006 me cautivó. Una auténtica explosión de fruta madura en  nariz con una intensidad única , junto a notas de pimienta negra y de tostado . No podía parar de sentirlo porque me maravillaba este 1er vino de la cata. Y en boca esa intensidad en nariz se transformaba en un vino redondo, largo, con una acidez idónea. Y a 30€ el precio por botella debo decir que la relación calidad-precio es perfecta. Un perfecto 5/5 en mi opinión.

Numanthia 2007

El Numanthia 2007 fue también algo grande. Menos intenso en nariz que el 2006 aunque mucha fruta (pero menos madura), eran las notas de espacias más dulces que me cautivaron. La canela que mencionó Manuel daba una sensación de otro gran vino pero muy diferente al del año anterior. En boca era elegante y muy estructurado. Un 4,5/5 que demuestra que es casi perfecto.

Termanthia 2007

Acabamos la cata con el vino estrella: el Termanthia 2007 , un vino súblime aunque reservado para personas con un poder adquisitivo muy alto. Elaborado con viñas de más de 120 años y con un cuidado único en cuanto a su elaboración (y la elección de uva por uva por un equipo de 35 chicas escogiendo sólo las perfectas en cuanto a calidad y madurez óptima). Un vino con esa sensación viva de fruta de la uva tinta de toro, y en boca era graso, meloso y elegante. La combinación de intensidad y elegancia es difícil de conseguir y esta bodega estrella de la D.O. Toro lo hace a la perfección. Otro 5/5 aunque su precio (alrededor de los 160€) sólo está reservado a algunas personas que pueden disfrutarse de alguna de sus menos de 8.000 botellas anuales.

A todo ello, acabamos la cata con un maridaje de embutidos ibéricos y quesos de Portugal, Italia o Francia que maximizaban los placeres de estos 3 vinos.

Fue una experiencia única en cuanto a disfrute de los sentidos.  ¡Gracias Santi y Manuel por estos buenos momentos!