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El vino de Canarias y su riqueza

Podemos pensar que por sus cálidas condiciones meteorológicas, las Islas Canarias no producen vinos satisfactorios. Nada más lejos de la realidad, pues en Canarias hallamos caldos de gran calidad, surgidos de la tierra más volcánica y una tradición ancestral de varios siglos. ¡Apúntate al vino canario!

Denominaciones reconocidas

Cuenta con diversas Denominaciones de Origen muy preciadas y encontradas en restaurantes gourmet a nivel tanto nacional como internacional. Algunos ejemplos son la DO Gran Canaria, que abarca toda la producción de esta isla y destaca por sus variedades de tinto (Negramoll, Tintilla y Malvasía Negra).

Otra variedad es la DO Lanzarote, que en su región de la Haría cuenta con 3.350 hectáreas de viñedos que dan vinos afrutados y frescos. La de El Hierro es otra denominación con nombre, que presenta variedades de uvas blancas (Albillo, Bastarda, Bermejuela, Breval, Burrablanca…) y negras (Listán, Bastardo, Negramoll, Tintilla, Vijariego y Malvasía rosada).

También destacan las DO Ycoden Daute Isora, en prácticamente toda la isla de Tenerife. Sus vinos, principalmente rosados y blancos, ofrecen variedades tan gustosas como la Malvasía, Vijariego, Moscatel y Gual. Por su parte, la DO Tacoronte-Acentejo también la encontramos en Tenerife y engloba nada menos que 2.442 hectáreas de las más de 8.000 que existen en la isla. En este caso, son los vinos tintos los protagonistas con sabores robustos y aterciopelados, ideales para cualquier tipo de carne.

La denominación de origen Valle de Güimar se cultiva en lugares de unos 100 a 1.500 m sobre el nivel del mar y nos deja las variedad de Listán blanco y Listán tinto. Mientras que la conocida DO Abona ofrece vinos de gran personalidad en los que ya son los viñedos más altos de Europa.

Bodegas y variedades de Canarias

En la isla de la Palma podemos hacer varios recorridos para conocer sus bodegas y el equilibrio perfecto de sus vinos. El Consejo Regulador de Vinos de La Palma recomienda la ruta de los volcanes y la malvasía, donde hallamos la de Los Llanos Negros (en Funcaliente) debajo del volcán de San Antonio.

La elaboración de los vinos de la denominación Gran Canaria es mayoritariamente tinto, y se realiza con uvas de las variedades tradicionales canarias, aunque la dominante es el Listán Negro. Aquí recomendamos llegar a la Casa del Vino, en la Villa de Santa Brígida, un edificio histórico, en el que conocer la historia vitivinícola de la isla.

A pesar de las pocas lluvias y los calores procedentes de África, Lanzarote reúne condiciones para la viticultura. Se debe a la larga tradición de los viticultores de la isla y a los vientos alisios que favorecen humedad del Atlántico.

Tanajara

Elige tu vino de Canarias

Con Pablo Martín para Uvinum

Ya lo que me faltaba. La semana pasada me zambullí en el Congreso regional de Sumillería que se celebró en León, y, claro, he terminado de contaminarme con esto del vino, conociendo a gente tan magnífica como Henar Puente, única mujer ganadora de un campeonato nacional de cata, o Pablo Martín, presidente de la Asociación de Sumilleres de Castilla y León, y desde hace poco, también presidente nacional del gremio.

Pablo MartínRetornando por unos minutos a mis orígenes profesionales -el periodismo- le pedí a Pablo que me regalara para los seguidores de Uvinum una serie de impresiones acerca del momento que vive el sector en España y el camino que tiene por delante.

El presidente de la Asociación Nacional de Sumilleres apuesta por “salvaguardar las variedades autóctonas” porque “el futuro es diferenciarnos”. La clave está en conseguir “que cuando al gente tome una uva, sea realmente esa uva, porque las mejorantes son bienvenidas pero no te distinguen”. El esfuerzo debe hacerse “sobre todo, en Castilla y León, porque es la comunidad que más variedades autóctonas tiene”.

Y, segoviano él, hacia Castilla y León tiró la elección de Pablo Martín cuando le pedí que seleccionara un tinto, un rosado y un blanco que recomendar a los Uviners, y se quedó con tres áreas de producción:

  • Tintos, de Bierzo. Y apunto yo, ¿qué tal un Demencia? Un vino tan arrollador como su nombre y su imagen, con una espléndida mineralidad, frutas rojas y notas de sotobosque, estructurado y con buena acidez. 100% mencía, claro. Cuidado, produce locura…
  • Rosados, de Cigales. Yo propongo un Hiriart élite 2009, premiado este pasado domingo en la primera edición de los Premios Calidad Cigales. 70% tinta del país, 15% garnacha y 15% verdejo, con fresa y grosella tanto en nariz como en boca, muy fresco.
  • Blancos, de Rueda. ¿Os gusta Ossian? Agricultura ecológica para un 100% verdejo nacido de cepas prefiloxéricas de entre 100 y 200 años, y fermentado en barrica. Es un vino muy cambiante de una botella a otra y que necesita oxigenación para desarrollar toda su complejidad. Recuerdos de frutas tropicales, hierba, cítricos…

Se acerca el verano… ¡a llenar las terrazas de vino!

Mayo y junio son mis meses favoritos. Se acerca el calor, escondemos mantas y abrigos y florece el color, las prendas cortas y los tirantes en los armarios de todas las casas. Los días son largos, el sol tiene un color especial, las vacaciones parecen más cerca y, si tienes la suerte de tener viñedos cerca de casa, no hay nada más relajante después de un día duro que perderse entre caminos rodeados de viñas de color verde y oro, mientras el cielo rompe con colores rojizos, dorados, amarillos.

Si no tienes esta suerte, una solución para poder disfrutar del fruto de los viñedos son las terrazas de los bares y restaurantes.

Vivir en este país tiene muchas ventajas, sin duda, la principal, es nuestro clima – si, sé que este año es un poco raro, con tanta lluvia, pero normalmente, el sol se deja ver mas! 😉 -. Sentarse al sol, por la tarde, o un mediodía antes de comer, en cualquier plaza o paseo de cualquier ciudad o pueblo; delante el mar o lejos; con mucha gente, o más bien solos; y ver pasar las horas con una buena copa de vino… como decía aquel anuncio… ¡no tiene precio!

Cuando se acerca este tiempo, como con la ropa, en casa también cambiamos “el armario” del vino: vinos jóvenes tintos, blancos, rosados, con aguja, cavas se convierten en nuestros aliados y tienen un lugar destacado. Frescor, juventud, alegría, es lo que nos gusta durante estos días.

Ayer, mientras hacía este tradicional inventario en casa puse en situación destacada y en la línea de salida directa a la copa los siguientes vinos:

  • Perro Verde 2009 (Rueda) Un verdejo joven, que no ha tocado la madera y del inoxidable directamente a la botella. Fresco y jovial, apetecible solo o acompañado por pescado, marisco o arroces.
  • Si os podéis escapar del trabajo unos minutos y podéis gozar de un aperitivo antes de comer, no lo dudéis y tomad una copa de cava, que casa con todo: con unas olivas, unas galletas saladas, unos cacahuetes, unas chips, … Si queréis alguna idea, yo en la nevera tengo un par de botellas del Parés Baltà Selectio Brut
  • Los vinos rosados, demasiado denostados según mi punto de vista, son mis más fieles aliados para luchar contra el calor y en muchas regiones de España se hacen vinos rosados estupendos, como en Navarra. En mi armario, por ejemplo, tengo el Artazuri Rosado 2009 que me espera.

Bienvenido sea el verano si tenemos la nevera llena de caldos frescos y jóvenes. Sin duda, con la copa llena la vida se disfruta mucho más 😉

A casi nadie le gustan los cambios

Es una realidad: a la gente no le gusta cambiar las cosas en sus vidas. Estamos día a día en una misma rutina y al ser humano para sentirse más cómodo y seguro le gusta tener las cosas controladas. Esto tiene muchas implicaciones y bastantes más de las que nos pensamos: no nos gusta mucho cambiar de país de residencia (¡en España nada!), de ciudad, de piso, nos cuesta cambiar de trabajo, no queremos cambiar de grupo de amigos, nos gusta comprar siempre en el mismo super, en las mismas tiendas de ropa, etc.

Al final somo siempre uno poco previsibles. Encontramos unas situaciones que nos gustan y nos hacen estar cómodos y sale un gran denominador común: ¿Por qué cambiar? Sin duda, es una opción muy buena y la mejor en muchos casos.

Yo soy de la opinión de que los cambios son buenos. Es bueno probar cosas nuevas, que nos sorprendan, que nos hagan evolucionar o variar nuestros gustos. Y en este caso, es bueno probar nuevos vinos y tendencias y así hacer evolucionar nuestro paladar y sentidos en el vino.

Justamente, durante años he sido un gran consumidor y defensor de los vinos Rioja. Tenía totalmente integrado un tipo de placer asociado al vino que casi obligatoriamente tenía que pasar por un Rioja. Sus notas de tostado y frecuentes notas de cuero (del nuevo o del viejo) me tenían completamente absorbido y no me permitía poder disfrutar al máximo de otros vinos, denominaciones y cepas como debería. Hace ya más de 4 años decidí cambiar, porque no podía restringirme a ser únicamente un consumidor y amante de Rioja. Así que me forzé (sí, ¡me forzé!) a querer profundizar en nuevas tendencias, placeres, variedades, etc. Y tras ya años catando vinos de Ribera, Rueda, Rías Baixas, Jumilla, Côtes du Rhône, Saint Julien, Napa Valley, etc… y cepas maravillosas como el Verdejo, Albariño, Gewürztraminer, Syrah… me doy cuenta de que cambiar es bueno. Es bueno porque te hace descubrir nuevos vinos y terroirs, nuevas regiones. Y me permite poco a poco ir desarrollando nuevos placeres y mejorar mis sentido en lo relativo al vino.

A veces nos cuesta cambiar porque nos gusta mucho lo que ya tenemos. Pero a lo mejor nos perdemos cosas nuevas y muy interesantes si no nos dejamos llevar. Esto es lo que nos pasa a todos en el vino. No se trata de cambiar y renunciar a lo que te gusta ahora (¡el Rioja me sigue encantando!), sino que nuestros gustos y placeres pueden simplemente descubrir y amar otras tendencias que ni uno mismo podía imaginar. Y esa sensación de descubrimiento y ampliación de gustos es magnífica. En serio, ¡házlo porque no te arrepentirás!

Belondrade, mi amor…

Nunca olvidaré la primera vez que probé el Belondrade y Lurton. Fue en febrero o marzo de 2006. El hombre de mi vida –con el que ya no estoy, matizo- me llevó a cenar al Arola Madrid, en el Reina Sofía. Entorno de vanguardia, poca luz, una sala informal, los platos-tapa con los que Sergi levantó su restaurante en el Arts… Y pidió el que dijo que era su blanco favorito. Cuando el sumiller llegó a la mesa con él en la mano toda su cara era una sonrisa: “No saben qué alegría me da que pidan este vino, ya sólo me queda otra botella, tenía cuatro y las otras tres las he vendido, con gran éxito… es magnífico…”.

Lo que no sabía yo era el lío en el que estaba a punto de meterme… Nunca he soportado que nada me controle, ni el tabaco ni la drogas ni… Es que no había conocido el Belondrade… Aquella botella de vino cambió por completo mi gusto por los blancos. Descubrí la fermentación en barrica y unas experiencias sensoriales apasionantes.

Viñedos Belondrade y Lurton

El pasado junio tuve ocasión de compartir una cata de la bodega con Didier Belondrade y entonces terminé de enamorarme de su labor. “El vino es un encuentro”, suele repetir, creo que encontrando las más precisas palabras con las que podríamos definirlo todos los que disfrutamos de este mundo.

BelondradeDidier, que con el aborgoñamiento ha revolucionado la forma de tratar los blancos en España, es la elegancia hecha hombre. Es encantador, amable y cercano. Unos días después tuve el inmenso placer de disfrutar en su bodega de otro encuentro, el que él organiza combinando su pasión por el vino con su pasión por la música clásica. El viento complicó la audición y convirtió los manteles del cóctel posterior en una suerte de fantasmas juguetones, rodeados por sus viñedos, y la tarde-noche terminó siendo una de las veladas más encantadoras de mi vida. Entre Belondrade, Apolonia y Clarisa conocí nuevas caras, algunas de las cuales se convirtieron pronto en buenos amigos.

Así que a quienes aún no hayan tenido el inmenso placer de abandonarse a (¡nunca sólo!) una copa del blanco que más adoro, les sugiero que corran a nuestro www.uvinum.es , donde además lo podrán encontrar a un magnífico precio, y me cuenten la experiencia. Y para ocasiones más ligeras, que nadie pierda de vista las otras opciones de la bodega. Ah, todas con etiquetas preciosas.

  • Belondrade y Lurton. DO Rueda. Blanco fermentado en barrica sobre sus lías, 100% verdejo. Encontrar una añada anterior al 2007 es trabajo de chinos. Si alguien tiene un 2005, por favor, que me llame, yo pongo la comida, aunque según el propio Didier, el Belondrade y Lurton es un vino pensado para conservar en botella hasta 9 años. Me gusta con foies y aves.
  • Quinta Apolonia. DO Vinos de la Tierra de Castilla y León. Blanco, 100% verdejo. Más ligero que el anterior pero con mucha personalidad. Se elabora, en parte, con las primeras selecciones de Belondrade y Lurton. Es divertido. Yo lo tomo chateando, para huir de los blancos más suaves, que no me agradan, sin tener que tirarme a opciones con más madera.
  • Quinta Clarisa. DO Vinos de la Tierra de Castilla y León. Rosado, 100% tempranillo. No es fácil de encontrar, puesto que la producción es pequeña. Es goloso, me gusta también para chatear y, como muchos rosados… ¡con el cocido!

Un beso para Emilio, que eligió para aquella noche aquella botella : )

Ah, enhorabuena a los chicos de Uvinum por el reciente lanzamiento de la tienda británica. Vaya tela… ;D

Y aprovecho para agregar los créditos y agradecimientos de mi foto de presentación como Uviner: a mi amigo Felipe, con el que hubo muchas risas cámara en mano; a mi amigo Héctor, que remató la sesión cuando Felipe tuvo que irse porque a no sé quién se le había estropeado el coche; a la señora que me vendió el albornoz rojo, que dijo que me lo recogería si finalmente no lo usaba (se barajaban diversas opciones); y, por supuesto, a mi adorada Cava de Santa Clara, donde hicimos las fotos, el lugar donde en una ciudad pequeña como León podemos disfrutar de 400 referencias de vino por empeño y amor de Toño, que además me dio permiso para hacer allí lo que me diera la gana.

Wine Future 2009 en la Rioja

El pasado día 12 y 13 de noviembre se celebró en la Rioja el Wine Future . El Wine Future reunía en unas jornadas de conferencias y catas a más de 1.000 personas para dicutir acerca de la situación actual del mundo del vino y de las oportunidades de cara al futuro. En la mismo, hablaron grandes celebridades de este mundo como Robert Parker, Gary Vaynerchuck o Jancis Robinson .  No tuvimos los 3 socios de Uvinum la suerte de poder asistir al mismo debido a que estábamos presentando el proyecto en el EBE 2009 en Sevilla pero sin duda los múltiples artículos  al respecto te hacen tener una idea clara de lo comentado.

Se han comentado muchas cosas como la crisis del vino, la bajada de consumo en los grandes mercados, el excesivo margen que los restaurantes aplican a los vinos (y que tiene cambiar porque los restaurantes viven del vino), la aparición de internet como canal clave para la comunicación y promoción de productos y servicios , etc….

Muchas cosas pero como pasa en muchos de estos grandes eventos, grandes cuestiones que buscan muchas veces el propio beneficio más que el beneficio del propio sector.

En este país, en España, tenemos una falta increíble de cultura respecto al mundo del vino entre los más jóvenes. Los de aquí prefieren el botellón o el calimocho y de ninguna forma se trabaja en nuestra sociedad en enseñar la cultura del vino y los beneficios del mismo tanto en la salud como en la exaltación de los sentidos. Tenemos además una nula idea de como vender nuestros productos autóctonos (no sólo en el vino) al exterior y siempre estamos a la expectativa de lo que hacen genialmente los americanos en cuestiones de marketing o los franceses o italianos. Y hay que reconocer que son muy  buenos en ello. Y esperamos que vengan figuras o críticos de otros países y que muchas veces han desacreditado el vino español ¿para que resuelvan nuestras dudas sobre nuestro futuro? Creo que no estamos entiendo la realidad del mundo actual y como posicionar el vino español.

El mundo actual ha dejado de pertenecer a las marcas.  Las marcas y sus valores los fabrican las consumidores con sus opiniones y lo que hablan sobre ellas tanto a sus contactos como por las redes sociales.  Si no empezamos a escuchar a los consumidores respecto a sus necesidades, a lo que quieren descubrir, a lo que quieren sentir, no habremos entendido nada. No somos nadie sin los consumidores , sin los clientes o amantes del vino, y no tenemos que vivir ajenos a la realidad del siglo XXI.  Un mundo hiperconectado, un mundo en el cual las marcas tienen que comunicar con los consumidores y un mundo en el cual son los propios usuarios los que venden los productores con sus opiniones y el boca a oreja.

Así que depende de todos los del mundo del vino que cambiemos urgentemente el chip  para empezar a escuchar a quién toca (los consumidores), saber producir lo que necesita el mercado e innovar. Si uno sabe hacer esto, con una buena estrategia de marketing y ventas, y  con las opiniones y comentarios al respecto de tu marca y productos, el futuro está más que asegurado.