Etiqueta: jerez

Vinos dulces y muy fresquitos

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¡Qué calor! Seguramente es la frase más pronunciada por todos durante este principio de julio. Y es que estamos en pleno verano y apetece tomar algo fresquito, ¿verdad?

A lo que prefieren los vinos dulzones, están de suerte porque algunos de ellos están todavía más ricos si se toman muy fríos. De hecho, los especialistas aconsejan que cuanto más dulces sean, más fríos deben beberse.

Blancos dulces

Una gran mayoría de esta subclase de vino dulce se suele servir en torno a los 6ºC de temperatura, pues hace resaltar su olor y sabor frutal. Son los preferidos para la época estival, especialmente si vamos a la playa y junto a mariscada y una ensalada de primero. 

Manzanillas y finos

Este vino generoso es ideal a temperaturas de entre 7 y 10ºC, aunque también se toma a temperaturas algo elevadas. Se suele tomar con los aperitivos, con tapas y sobre todo con postres. 

Vino Oporto

Entre las diferentes variedades de vinos Oporto existente, el blanco dulce es extremadamente sabroso. Combinan perfectamente con los aperitivos y se suele servir a unos 8ºC para que se pueda notas la variedad de uva con la que está realizado: la malvasia blanca. 

Vinos fortificados

A estos vinos se le puede añadir alcohol en su proceso de fermentación. También es mejor tomarlos fríos y se mantienen bien fresquitos en cubiteras. Pruébalos con postres también dulces.

Moscatell

En verano, esta variedad tan dulzona también se pide frío. El moscatell va perfecto tras una larga comida porque ayuda a bajarla y se combina con frutos secos y hasta con tartas y pasteles.

Eiswein

Estos vinos se encuentran en diferentes lugares de bajas temperaturas en general, como en Alemania, donde se realizan con uvas congeladas que se recogen dentro de una fuerte helada. También los encontrarás en Canadá, de manera que si estamos en tales lugares recomendamos pedirlos.

 ¿Un vino fresquito? Te recomendamos 2 que no debes dejar de probar este verano:

 TAGS:Croft Original Pale CreamCroft Original Pale Cream

El Pale Cream -o pilicrim, como le llaman en algunos sitios de Andalucía-, es un vino ideal de aperitivo.

 

 TAGS:Vi de Glass Riesling 375ml 2010Vi de Glass Riesling 375ml 2010

De Gramona, uno de los vinos de hielo más vendidos de España

Fino y Manzanilla en la Feria de Abril de Sevilla

Feria de Abril¡Ya se han encendido las luces de la Feria de Abril de Sevilla! Las próximas semanas son las del Fino y la Manzanilla, las del vestido de gitana, el sombrero cordobés, los paseos en carroza y las casetas, las casetas con más arte de toda la península, y en las que, lamentablemente, es más difícil entrar.

La Feria de Abril de Sevilla es para los sevillanos religión, y para los turistas que no son VIP un eterno transitar entre caseta y caseta, siempre con el cartel de CASETA PRIVADA en la puerta. Como no tengas contactos… Siempre quedan los finos, y las manzanillas, y los rebujitos -con ramita de hierbabuena-, y la caseta municipal y otra vuelta al recinto.

A mí me gusta la Feria de Sevilla porque es la confirmación de que ha llegado la primavera y el sol está listo para lucir, y porque queda menos para otras Ferias (la del Caballo en Jerez, la del Puerto de Santa María, la de Zafra o la de Cáceres), donde sí que se puede acceder a muchos más sitios y disfrutar del ambiente aunque seas de fuera. Pero empieza la de Sevilla, y hablando de vinos, hay que empezar a probar los vinos de este año. ¿Qué sabes del Fino y la Manzanilla?

El Fino y la Manzanilla son prácticamente el mismo vino, con muchas características comunes, entre ellas:

  • Los 2 son distintos tipos de vino generoso, obtenidos añadiendo alcohol al mosto fermentado.
  • La uva con la que se elaboran es la uva Palomino.
  • Tanto Fino como Manzanilla se crían en barricas mediante el sistema de criaderas y soleras.
  • Las levaduras restantes de la fermentación se pasan a la barrica para constituir el velo del flor, que protege al vino del contacto con el oxígeno y previene su oxidación.

La elaboración y variantes del vino de Jerez se mantienen, como veis, prácticamente sin cambios, en Sanlúcar de Barrameda. Sin embargo, en ningún sitio de España como aquí para descubrir la importancia del clima en los vinos, porque es precisamente el microclima especial de Sanlúcar el que marca la diferencia entre uno y otro:

  • En Sanlúcar de Barrameda, patria de la Manzanilla, nos encontramos en la desembocadura del Guadalquivir, frente al Parque Nacional de Doñana. La brisa del Atlántico mantiene el velo de flor activo todo el año y confiere al vino de un cierto gusto salino.
  • En cambio, Jerez de la Frontera, aunque sólo a 25 kms., está tierra adentro y su clima es más seco, con mayor influencia, en todo caso, de la brisa que llega a la Bahía de Cádiz, algo más cálida. Es por eso que los Finos tienen un gusto más seco y con ligeros aromas a frutos secos, porque aquí el velo de flor no dura todo el año.

Pero como el mejor conocimiento lo da la práctica, os vamos a recomendar un vino de cada tipo para que brindéis en la Feria de Abril de Sevilla. Son 2 viejos conocidos, y seguro que habrá quien recomiende otros más “para expertos”. Pero estamos en Feria y es la hora de disfrutar del tapeo y los amigos ¡Y a disfrutar!

  • Fino Quinta: El clásico -junto al toro- de Bodegas Osborne. Vino muy bien elaborado, nunca puede faltar a la Feria de Abril. Eso sí, con unas lonchas de jamón cerca, ¡que este vino pide comida!
  • Manzanilla La Gitana: Para tomar lo mejor es dejar Sevilla y acercarse al Puerto de Santa María, y disfrutarla con unas patas de cangrejo y unas gambas cocidas en Romerijo, mirando al mar desde la terraza. ¡No me digáis que no!

¿Está pasada la botella de Jerez?

Etiqueta JerezUna de las particularidades de los vinos Jerez es que no tienen añada. Se crían por el método llamado “de criaderas y soleras”. Todos habréis visto esa colección de barricas en las bodegas, unas encima de otras. Pues bien, el procedimiento para envejecer los vinos de Jerez es el siguiente: se embotella vino de la barrica que está apoyada en el suelo (llamada por eso solera), y se rellena esa barrica con la que está encima, con la que está conectada, y así sucesivamente hasta llegar a la de más arriba, que se rellena con el vino nuevo de ese año.

Al mezclarse vinos de distintos años, al Jerez que está en tu botella no se le puede asignar una añada concreta, por lo que nos asalta una duda: ¿Cómo sabemos que ese vino está en las mejores condiciones para ser consumido? O dicho de otra forma, ¿Está pasada tu botella de Jerez?

Para saberlo, tienes que fijarte en la fecha de embotellado, puesto que se considera que el vino, mientras está en la bodega, evoluciona positivamente, y que no es hasta que se embotella cuando corre el riesgo de echarse a perder. ¿Dónde está la información sobre la fecha de embotellado?

Si te fijas en la foto, hemos señalado un número marcado, que empieza por la letra “L”. Ese número es el que indica cuándo se ha embotellado el vino. Luego, en función del tipo de Jerez, sabrás si el vino que tienes en las mano está en las mejores condiciones o si está pasado. Eso sí, como el vino no es una ciencia exacta, puedes encontrarte ua botella en perfectas condiciones aún mucho después de la época en la que debería haber perdido cualidades, y al revés. Las condiciones en las que ha sido guardada la botella también tendrán mucho que ver en esto.

Los dos sistemas de codificación más común comienzan con la “L” en la etiqueta, junto con un número de 4 o 5 dígitos. En el código de cuatro dígitos, el primer dígito después de la “L” indica el año seguido por el día del año en que el Jerez fue embotellado. Así que el “L7137”, el código de la botella de la foto, se traduce en el día 137 de 2007, o 17 de Mayo del 2007.

Si la botella tiene 5 dígitos después de la “L”, entonces los 3 primeros dígitos indican el día de embotellado y los dos últimos son el año. Así que “L18409” indicaría el día 184 de 2009, o 3 de julio del 2009.

A partir de ahí, tienes que calcular el tiempo que ha pasado desde que el vino se embotelló, y evaluar si después de ese tiempo el vino está en fecha o no. Esto es particularmente útil no sólo para las botellas que tengas en casa, sino que también lo debes tener en cuenta cuando compres un Jerez en un sitio del que no conoces con qué frecuencia compran vinos de Jerez.

Ahora llega la ciencia incierta. ¿Cuánto tiempo se conserva un vino de Jerez en la botella? Dependerá de cómo se haya conservado, de la marca, incluso de la metereología. Pero un margen seguro podría ser éste:

  • Fino / Manzanilla: Consumido no más de 12-18 meses después de la fecha de botella y no más de 1 semana después de la apertura.
  • Amontillado / Palo Cortado: Consumido no más de 18-36 meses después de la fecha de botella y no más de 2-3 semanas después de abierto.
  • Oloroso / Cream: Consumido no más de 24-36 meses después de la fecha de botella y 4-6 semanas después de abierto.
  • Pedro Ximénez: Consumido no más de 24-48 meses después de la fecha de botella y 1-2 meses después de abierto.
  • ¿Os animáis a probar los vinos de Jerez? Desde aquí os recomendamos alguno:

    • Por la variedad de aromas que podrás disfrutar, tenemos que empezar con este Palo Cortado Península de Lustau, un vino complejo, elegante y especial. No puedes decir que no te gustan los jereces si no has probado este Palo Cortado.
    • El Pedro Ximénez “Alfaraz” quitará la razón a los que dicen que los vinos de Jerez son muy secos… y probablemente también te quite “el sentío”. Espléndido y muy bien de precio.
    • Y volvemos con Lustau, en este caso a por la Manzanilla Papirusa, el mejor vino para acompañar con la gamba de Huelva, o el cazón en adobo del Puerto de Santa María,… ¡anímate!

    Más info: Cómo leer una etiqueta de vino

    Elaboración y variantes del vino de Jerez

    El vino de Jerez no es un único vino, sino que su denominación abarca 4 variantes que nacen a partir de un líquido base elaborado de la misma manera:

     Por ley, el 70% inicial del prensado es utilizado para desarrollar los vinos finos y jerez liviano o común, el 20% siguiente se destina a la producción de olorosos y otros vinos de menor calidad. Mientras que cualquier líquido restante debe ser destilado (convertido en una bebida espirituosa, como el cognac).

    En la elaboración de estos vinos lo importante es conseguir, luego de la cosecha de las uvas, su molienda, prensado, fermentado y encabezado (adición de alcohol vínico para elevar su graduación), que en la barrica donde descansa crezca lo que se conoce como “flor“: un hongo que desarrolla una capa que brinda al vino propiedades únicas al tiempo que lo protege de la acción nociva del oxígeno. De todas maneras, a diferencia de lo que sucede con el vino tradicional, aquí el oxígeno no es siempre una mala compañía; por el contrario, a veces se busca el deterioro producido por su presencia. Tal es el caso, por ejemplo, del Jerezamontillado“. La graduación alcohólica del fortificado determinará al vino; en el caso de los “finos” “amontillados” y “olorosos”, será de 15 volúmenes y en el de los “palo cortado” de 17 volúmenes (la flor no se puede desarrollar en este ambiente).

    Jerez

    La máxima expresión de estos vinos es el denominado “fino“, de color dorado pálido y aroma almendrado. Se trata de una bebida muy seca y de sabor suave. Aquí, la flor evita durante un mínimo de 3 años de crianza biológica la oxidación del líquido. Para muchos el aperitivo perfecto, este vino se consume a 8ºC, y combina muy bien con pescado y marisco, así como con las típicas tapas españolas.

    El vino de Jerez “amontillado” recuerda por su parte a las avellanas, y su color es ámbar. También de sabor seco, esta bebida resulta de una doble crianza, biológica y oxidativa, puesto que comienza su elaboración como un “fino”, con flor, pero con el tiempo la pierde y el oxígeno comienza a actuar sobre el líquido imprimiendo características propias. Servido óptimamente a 14°C, los expertos aconsejan tomar este vino con sopas, carne blanca y pescado graso.

    Oloroso es el término utilizado para identificar a un jerez más oscuro que los anteriores, con notas de nuez y tostadas en la boca. Con mayor graduación alcohólica que el “fino” o el “amontillado”, este vino de Jerez resulta de un prolongado contacto del vino con el aire dentro de la barrica. Se consume habitualmente junto con carnes de caza por su pronunciado sabor, a una temperatura que ronda los 14°C.

    Entre el “amontillado” y el “oloroso” se encuentra el “palo cortado“, que se consigue cuando los catadores identifican notas cítricas durante la crianza de Jerez fino, y lo reencabezan con más alcohol para eliminar la flor y dar paso a una fase oxidativa que potenciará las características especiales encontradas en la barrica. Este vino se toma a 13°C, y es ideal para tomarlo solo o quizás con frutos secos.

    En la zona de Sanlúcar de Barrameda, los inviernos son más cálidos que en Puerto de Santa María o Jerez de la Frontera, porque la cercanía al océano Atlántico modera el frío. La naturaleza hace que aquí la flor esté activa todo el año brindando una característica especial al “fino”, por lo que se lo conoce en realidad como Manzanilla.

    Productos del vino

    Lo mejor que se puede hacer con un buen vino es beberlo…¿o no? De los más tradicionales a los más innovadores, todos hemos usado alguna vez productos del vino para usos diferentes, aunque a veces no nos demos cuenta. Aquí os presentamos algunas otras cosas que se pueden hacer con vino…

    El primer derivado del vino es, cómo no, el vinagre. El “vino agrio” (origen de la palabra), empezó a usarse primero como conservante alimentario y más tarde como producto culinario. A lo largo del tiempo ha adquirido entidad propia y ahora no son pocas las bodegas que lo elaboran, consiguiendo vinagres famosos como los de Módena. 2 ejemplos serían el de Jerez de Lustau,y uno más original, el de Rioja de Bodegas Luis Alegre.

    Pero últimamente han nacido otros nuevos usos y alternativas para el vino. Por ejemplo, en Vinos Bureo, una bodega de Extremadura, han elaborado con su mejor vino, el Bureo Selección, una gelèe con la que trasladar el sabor de su vino al plato. Así, los restaurantes no encontrarán problemas para maridar sus creaciones. Una gelèe es una gelatina, elaborada al estilo de la mermelada pero con mucha más consistencia. ¡Y esta en concreto es deliciosa!

    Pero estamos en verano, es la época de refrescarse y de tomar helados… ¿de vino?

    Helados de vino

    Pues sí, y además de vinos monovarietales, la mejor forma de descubrir las diferencias entre cada uva sin necesidad de cursos de cata. Basta simplemente con abrir el congelador y coger una cuchara. Al menos, eso es lo que nos propone Wine Cellars Sorbets, una compañía estadounidense que acaba de lanzar todo un surtido de helados de vino (sin alcohol), entre los que se incluyen el de Chardonnay, Pinot Noir, Oporto, Champagne,…¡si hasta tienen helado de sangría!

    De momento esta compañía anuncia sus helados para Canadá y México, además de en Estados Unidos, pero ya están preparando el desembarco en Europa, con un packaging parecido al de los helados en tarrina más exclusivos del mercado.

    Y tú, si tuvieras que elegir un vino para tomar como helado, ¿con cuál te quedarías?

    Nos vamos al sur… y descubrimos sus vinos

    El Sur de España aporta una riqueza en cultura de primera línea. Playas interminables, arquitectura mozárabe, buena gastronomía y un vino lleno de frescura, elaborado en cepas de larga tradición.

    Ya lo sabes, si estás por el Sur te recomendamos algunos de sus caldos más preciados para que saborees el duende en primera persona y de una forma distinta.

    Dale al Jerez

    Del vinagre de Jerez a un vino de extrema calidad, que se elabora en una extensión total de más de 12.000 hectáreas de viñedos, muy cerca del mar. Sus variedades preferidas son el Palomino Fino, Pedro Ximénez y Moscatel. Dulces, afrutados y con sabor a manzanilla, te encantarán sus tintos, como el Sacromonte Oloroso Seco, para regar las carnes y los quesos más tiernos de la región o el Manzanilla San León Clásica, perfecto con toda clase de tapas típicas de esta zona.

    En el mar de Málaga

    La producción de los vinos de esta Denominación tienen la particularidad de pasar por las soleras-criaderas del término municipal de Málaga. Su riqueza climatológica ofrece vinos perfectos donde el Moscatel, un vino dulce, es el más conocido, ideal para acompañar los postres.

    Para apaciguar los calores de Málaga, te recomendamos el blanco Ordoñez Nº Victoria 2002, para los entrantes y los pescaítos en algún restaurante pesquero. No puedes dejar de probar Botani Moscatell Seco 2009, fino, dulzón, intenso… será ideal a media tarde con algunas pastas.

    Granada, con solera

    Desde hace muy poco, los vinos de Granada tienen sus propia Denominación de Origen. Vinos jóvenes que valen la pena ser conocidos y difundirlos por su calidad y aromas intensos. Te sorprenderá, por ejemplo, el Calvente Blanco 2008, elaborado con uvas de moscatel de Alejandría, con cuerpo y gran carácter que resulta propicio, tanto para ricas tapas de jamón, como para los postres más dulces.

    Al Condado de Huelva

    Conoce nuevos sabores gracias a los caldos que se engloban dentro de esta Denominación, con la variedad blanca Zalema, muy seca y aromática. Tienen una graduación alcohólica bastante baja, por lo que pueden tomarse a media mañana sin problema.

    Un ejemplo es el Mioro 2008, joven y muy afrutado, te gustará en ensaladas refrescantes para la época estival. Si lo tuyo es el tinto, Par Vino de Naranja será tu vino, de un color caoba y castaño, con intenso sabor a naranja amarga. ¡Irresistible!

    El Jerez y el Pedro Ximénez

    Pedro Ximénez y Palomino Fino son las variedades de uva que definen el carácter de las regiones de Córdoba y Andalucía en España, respectivamente, pues en estas tierras calurosas y secas se producen los vinos más reconocidos del país, el Jerez y el Pedro Ximénez. En el siglo XVI, mucho antes de que el mundo supiera de Rioja o Ribera del Duero, 2 de las denominaciones de origen más afamadas, estas 2 bebidas ya eran un éxito de exportación, con el Reino Unido como principal destino.

    Fue precisamente el casamiento de Catalina de Aragón, la primogénita de los Reyes Católicos, con el príncipe Arturo de Inglaterra lo que potenció el comercio de estos productos fuera de las fronteras. Al punto que mucho tiempo después, en el siglo XIX, el Jerez representaba el 40% de las importaciones de vino de la isla.

    Pedro XiménezPor desconocimiento es habitual que se confunda el Jerez con el Pedro Ximénez, debido a su idéntico color y su procedencia de zonas muy cercanas. Sin embargo, las diferencias entre ambos no son menores. El primero es un vino seco de aperitivo, elaborado a partir de la uva Palomino Fino. En cambio, el segundo es un vino dulce producido con la variedad Pedro Ximénez, ideal para acompañar los postres. La unión entre estas bebidas está dada por la tierra, pues para su cultivo necesitan muchas horas de sol y poca agua. Además, en ambos casos estos productos son fortificados, es decir, se les adiciona alcohol vínico después de su fermentación, y posteriormente se trasiega el líquido a barricas de roble para su crianza en soleras.

    Una vez en las bodegas, los barriles son dispuestos en forma piramidal, quedando siempre el más antiguo debajo y los más nuevos encima, y para su embotellado el veneciador (maestro de la cava) toma una porción de cada recipiente. Finalmente las barricas se rellenan utilizando vino más joven. De esta manera es que el Jerez y el Pedro Ximénez se mantienen siempre frescos. Tanto es el tiempo que puede descansar, por ejemplo, un Pedro Ximénez, que existen aún en el mercado etiquetas de la cosecha de 1924 y son muy cotizadas.

    El vino de Jerez, elaborado siempre seco con la variedad de uva Palomino Fino, debe su nombre al pueblo de Jerez de la Frontera, en el sur de España, en Andalucía. Por lo general, las bodegas, pertenecientes a grandes empresas, producen la bebida en esta ciudad o en 2 pueblos cercanos, Sanlúcar de Barrameda o Puerto de Santa María.

    En busca de elevar su imagen, en los últimos años la elaboración de jerez fue delimitada por una serie de normas. Entre otras cosas, se restringió la cantidad de vino que puede vender al año cada bodega, se prohibió la venta de este vino a granel y se permitió la incorporación de la añada en la etiqueta para los vinos premium.

    Vino en la Feria de Abril: ¡Ole, ole y ole!

    Terminó la Feria de Abril y me queda un sabor de boca inmejorable, de grandes ratos con buenos amigos y vinos especiales en el paladar.

    El norte no siempre es territorio amigo de finos y manzanillas -¿demasiados kilómetros de distancia?-. El Jerez todavía se asocia a ocasiones especiales, como la Navidad, cuando aparece en algunas barras como alternativa de aperitivo. La exportación de la fiesta sevillana por excelencia, sin embargo, está sirviendo para que el público de estos fríos lares se deje seducir por estos vinos generosos, de paladar tan especial.

    Una, que a veces tiene destellos inteligentes, se dejó enseñar por aquel novio andaluz -sí, el del Belondrade y Lurton- y aprendió que nada marida mejor con un buen jamón que una rica manzanilla.

    De aquellos polvos vienen estos lodos (¡esas risas!)… conservo en mi vida el amor al flamenco y el placer de disfrutar de la Feria de Abril en el mismo León. Qué mejor que reencontrarme con mi querido Íñigo Altuna, venenciador callado pero encantador donde los haya. Con él me dejo querer por las copas frescas de Fino Quinta, ese Jerez suave y perfectamente estructurado con el que acompañamos puntillitas, papas aliñás y salmorejo.

    Confieso, eso sí, mi debilidad por la manzanilla, y os propongo algunas de mis favoritas:

    • La Guita (Hijos de Rainera Pérez Marín), porque se encuentra fácilmente en muchos supermercados, ligera en boca y muy equilibrada, con toques de levadura fresca y tiza.
    • Papirusa (Lustau), seductora hasta en su nombre, de alusión tanguera, con un toque salino que la hace ideal para acompañar pescados y mariscos
    • Y las sacas por estación de Barbadillo, ediciones limitadas en formato de 37,5 cl, verdaderas joyas que deben consumirse con rapidez y que tienen el encanto de dejar sus características organolépticas a las condiciones climáticas de la temporada.