Etiqueta: crianza

¿Es mejor el vino filtrado o el vino sin filtrar?

¿Qué es más correcto, filtrar el vino o dejarlo sin filtrar? Sigue leyendo para conocer todos los convenientes e inconvenientes de las dos técnicas.

Copas vino filtrado

Existen diferentes técnicas para realizar un mismo proceso. Estas se pueden poner de moda y no es incorrecto usar una u otra. Hoy en día, la tendencia en el vino tinto de alta gama es no filtrar y cuando se hace debe ser lo más suave posible, ya que cualquier tratamiento afecta a las características del vino y puede quitarle sustancias esenciales o hacer que pierda lo conseguido en la viña o elaboración. En cambio, con el vino blanco y el vino rosado es imprescindible realizar el filtrado, ya que por cuestiones de presentación deben ser limpios y brillantes. 

¿Cuál es la diferencia entre vinos filtrados y vinos sin filtrar?

Más allá de cómo se ejecute, el filtrado produce en el vino cambios en las características organolépticas, por eso hay muchos enólogos y consumidores que están a favor y otros en contra. Hay que conocer bien las dos técnicas para poder observar las diferencias que hay entre ellas.

Copas de vino filtrado y sin filtrar

Vino filtrado

¿Por qué se filtra el vino? El objetivo principal de filtrar el vino es eliminar partículas indeseables que hayan quedado en el vino después de la fermentación (como levadura flotante y sedimentos), además de eliminar los microorganismos y conseguir una limpieza adecuada que no altere la calidad visual y gustativa del vino. Es una técnica de clarificación que consiste en hacer pasar un líquido turbio a través de una capa filtrante con poros muy finos. Las partículas e impurezas se retienen por medio de diversos procedimientos. Es una de las alternativas más utilizadas para acelerar la clarificación y estabilización de los vinos, que consiste en eliminar substancias sólidas en suspensión haciéndolas pasar por un filtro.

El filtrado del vino Se realiza en la etapa final de la vinificación, después de la fermentación alcohólica y maloláctica, y antes del embotellado. Existen varios tipos de filtrados. El primero consiste en hacer pasar al vino a través de tierras de diatomeas que retienen las partículas en suspensión y el segundo, en hacerlo pasar por diferentes placas de entre 3 y 4 mm de espesor a base de celulosa prensada en las cuales las impurezas quedan atrapadas. También se usa la llamada filtración esterilizante, en la cual los filtros son cartuchos fabricados con distintas porosidades para retener desde bacterias hasta levaduras y de diferentes materiales como nylon y celulosa.

El vino normalmente pasa por dos filtraciones: una para tamizar la levadura para clarificar el vino, y la segunda para eliminar cualquier bacteria antes de embotellar. ¿Qué vinos se suelen filtrar siempre? El vino blanco dulce, el vino blanco seco floral o el vino blanco afrutado, los vinos de gran producción y los de Botrytis.

Filtración del vino

Vino sin filtrar

En los vinos sin filtrar no se realiza este proceso de filtrado y por eso pueden contener algunos sedimentos, que son partículas que se depositan en el fondo de los envases o a veces pueden quedar suspendidas, pero esto no significa que el vino se mantenga turbio. No hay que preocuparse porque no se trata de algo nocivo, ni de un defecto del vino, sino más bien de todo lo contrario. Se trata de componentes naturales que se eliminan fácilmente usando un decantador de vino, previamente al consumo.

En lugar de filtrar la levadura, el vino simplemente descansa por un tiempo (sin mover los tanques). Esto asienta las partículas de levadura, de forma natural, a través de la gravedad. Después de este punto, el vino se saca de las lías. A continuación, se extrae el vino claro del vino turbio del fondo del tanque o barril. ¿Esas pequeñas partículas que quedan en los vinos sin filtrar mejoran el sabor? En su mayor parte, los vinos sin filtrar tienen la misma claridad que los filtrados, por lo que las partículas restantes contribuyen mínimamente al cuerpo del vino.

Los vinos que no se suelen filtrar son el vino tinto de pequeña producción, el vino blanco envejecido en roble, el vino con una segunda fermentación y el vino seco.

Copas de vino filtrado y no filtrado

¿Los vinos sin filtrar son peligrosos para la industria?

En la actualidad, raramente sale un vino al mercado que no haya sido filtrado. El filtrado se ha convertido en una práctica muy usada debido a que el consumidor no suele aceptar encontrarse con sedimentos en el fondo de la botella de vino.

Aun así, hay que tener en cuenta que la presencia de “posos” no siempre significa que tenga algún defecto. Los más entendidos en el tema prefieren que los grandes vinos, que suelen ser tintos de larga crianza en barricas y en botella, presenten estos “posos”, ya que lo consideran un factor de calidad.

Sin embargo, lo que sucede durante el segundo filtrado es muy importante. Desde el punto de vista bioquímico, el vino se encuentra en un estado de cambio constante y tiene más peligro de estropearse. Cualquier bacteria que permanezca en el vino aumenta el riesgo de deterioro.

La coexistencia es la respuesta

Las dos técnicas deberían ser aceptadas para una coexistencia pacífica. Todo el mundo debería probar los dos estilos para crear una preferencia y opinión personal. ¡Nosotros recomendamos que lo pruebes realizando una cata de vinos!