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¿Cuánto puede costarle a un gobierno la resaca?

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En Uvinum siempre hemos defendido el consumo responsable y moderado de alcohol, como única manera saludable y efectiva de disfrutar del placer de degustar una copa de vino o cualquiera de las bebidas de las que hablamos en este blog.

De hecho, está comprobado que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas afecta no sólo a las personas como individuos, sino al conjunto de la sociedad, al ser un asunto que influye directamente en los niveles de bienestar sanitario de un país, y como veremos a continuación, en su economía.

Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., que concluye que la resaca, es decir, el “malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso”, le cuesta a la economía estadounidense 77.000 millones de dólares al año, como consecuencia de la baja productividad y absentismo laboral que provoca.

Así, de todos los perjuicios económicos que provoca el consumo excesivo de alcohol, como accidentes de tráfico, gasto sanitario, problemas de seguridad ciudadana, etc., el impacto mayor lo produce la resaca. Si sumamos todos los factores mencionados, el impacto económico asciende hasta los 249.000 millones de dólares, una impresionante cantidad que, según el estudio, implica que cada bebida vendida en los EE.UU. tiene un coste para la economía de 2,05 dólares.

Estamos convencidos que si realizáramos este estudio en España u otro países europeos, los resultados también serían tan sorprendentes como preocupantes, algo que probablemente debería ser tomado muy en serio por las autoridades, sobre todo en tiempos de recortes como los que vivimos actualmente.

El estudio, que analizó datos económicos del año 2010, ha sido liderado, entre otros, por Robert Brewer, director del programa de alcohol del CDC, que declaró: “El aumento de los costes del consumo excesivo de alcohol de 2006 a 2010 es preocupante, sobre todo teniendo en cuenta la grave recesión económica que se produjo durante estos años. Las estrategias de prevención en todo el país están siendo infrautilizadas”.

Beber con moderación y educar a la ciudadanía para ello son las claves para disfrutar tomando un copa y para aprovechar los múltiples beneficios para la salud del vino o de la cerveza.

 

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Eminazero Tinto: vino tinto sin alcohol.

 

 

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Natureo Blanco 2014: vino blanco sin alcohol.

 

 

El consumo responsable en fiestas

Consumo responsableConsumo responsable y cultura del vino son dos términos que, aunque parezcan opuestos, están estrechamente ligados. Hay quien piensa que las bodegas están únicamente interesadas en vender y que, por lo tanto, cuanto mayor sea el consumo, mayor el beneficio. Nada más lejos de la realidad.

El mercado del vino es un mercado tremendamente atomizado. Existen más marcas de vino que de cualquier otra bebida alcohólica, e incluso que la mayor parte de productos de consumo en general. Y en ese mercado lo que distingue a unas empresas de otras es la calidad de sus productos, marcadas por las opiniones de calidad de los críticosy, sobre todo, de las opiniones de sus consumidores.

El consumo responsable, desde el punto de vista del marketing empresarial, es una estrategia de éxito. ¿Quién quieres que recomiende tu vino? ¿Una persona inteligente, que disfruta de la experiencia del vino con moderación, o una persona con problemas de adicción? ¿Qué impresión puede causar tu vino? 

Queremos situar esta visión egoísta del consumo responsable en primer lugar porque, actualmente, muchos consumidores estamos hartos del “buenismo” de las empresas, y hay ideas como el consumo responsable que, unidas a la publicidad del vino, dan exactamente esa impresión de hipocresía. Y sin embargo a las bodegas les favorece ese tipo de consumo porque representa al consumidor tipo más interesante que existe: el que bebe con moderación, para disfrutar de un buen producto, y está dispuesto a pagar lo que vale.

Pero hay motivos más profundos y más auténticos para promover el consumo responsable que la mera estrategia de marketing. Porque el mundo del vino es anterior al marketing. Es un ámbito relacionado con la tradición familiar, artesano, agrícola, y de amor a la tierra y a la vid. No existe cosa más importante para un buen bodeguero que el orgullo por un vino bien elaborado, la satisfacción de hacer un caldo que provoca sensaciones agradables y que acompaña e los buenos momentos. Si preguntas al enólogo de una bodega, te explicará detalladamente los problemas que tuvieron en la vendimia pasada, o cómo se preocuparon por la excesiva acidez de las uvas de hace 2, por ejemplo. Orgullo de su trabajo. Esa es la palabra.

De ahí la preocupación genuina por el consumo responsable. Las empresas vinícolas prefieren a un consumidor que respeta el vino, que disfruta de él y los consume moderadamente. Las bodegas quieren clientes que está tan orgullosos de sus vinos como lo están ellos mismos. Que lo aprecien. Que respeten el trabajo, el tiempo y el esfuerzo que ha significado.

Indudablemente el alcohol, sea del tipo que sea, es una sustancia que produce daños en el organismo si se consume de forma inmoderada. Y provoca adicción. En fiestas, además, su consumo relacionado con el espíritu de celebración puede conllevar peligros no deseados, sobre todo en los jóvenes que pueden “aprender” que alcohol y diversión están ligados. No lo permitas. El consumo responsable no es una técnica para aplicar de vez en cuando, sino un modo de relacionarse con el alcohol con el mínimo riesgo posible.

Es en la adolescencia cuando se empieza habitualmente a beber. Y nadie les enseña a beber, como si obviar el problema lo hiciera desaparecer. Este tema debiera ser parte del plan académico de los colegios. Lo ideal es que los jóvenes comenzaran su consumo lo más tarde posible, para que tanto su hígado como su cerebro estén lo más maduros posible. Ojalá nunca antes de los 18 años. Nada de las excusas de “estamos en fiestas”, o “mejor que aprenda en casa”. Igual que les enseñamos otras muchas cosas, esta debería ser enseñada también en casa, como parte de una educación integral.

Además, hay dos grandes problemas de beber exageradamente a una edad temprana: el primero es que un cerebro aún en maduración se adapta más fácilmente a la presencia habitual del alcohol, se genera antes una dependencia física.

El segundo es que la personalidad también está en desarrollo, y se corre el riego que el alcohol quede incluido en la identidad del adolescente, haciendo que después le sea mucho más difícil siquiera hacerse a la idea de dejar de beber, la famosa idea de “si no bebo no me lo paso bien”.

Así que, antes de la próxima celebración, plantéate una estrategia de consumo responsable. Por ti, y por todos. Felices fiestas.