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Vinos aterciopelados, alcohólicos y amplios

Vinos aterciopeladosLas expresiones de cata son esas palabras que se incluyen habitualmente en las notas de cata y que se usan para describir un vino. Cuando leemos una nota de cata lo que tratamos es de hacernos una idea de cómo es el vino, si puede ser de nuestro gusto, cuáles son sus características más importantes,…

Sin embargo, si no tienes experiencia en las expresiones relacionadas con la cata, muchas veces al leerlas puedes notar, con perplejidad, que te dejan aún más confuso que antes, porque no conoces exactamente los términos o porque no comprendes del todo la relación de esos términos con el vino. 

Durante estas semanas vamos a intentar explicarte el significado de algunos de esas palabras de uso habitual en el mundo de la cata, para que te vayas poniendo al día. Es importante conocerlas porque, una vez que las comprendas y las sepas aplicar, podrás entender cualquier nota de cata, lo que equivale a decir que podrás saber cómo es un vino en base a esa nota, y si merece la pena probarlo o no. Poco a poco podrás comparar esas opiniones con las tuyas propias, y determinar si te gusta el criterio de tal o cual persona a la hora de juzgar vinos.

Hoy los términos de los que vamos a hablar son: vinos aterciopelados, vinos alcohólicos y vinos amplios.

Cuando se dice que un vino es alcohólico no estamos hablando de ningún defecto, sino simplemente de una característica que consideramos relevante de algunos vinos, que se caracterizan por un fuerte aroma a alcohol que no llega a ser molesto. Si eso llegara a ser molesto, podríamos decir que ese vino es “excesivamente alcohólico” o “demasiado alcohólico” (los excesos no son buenos).

Luego, en función de si te gustan o no ese tipo de vinos, decidirás si esa es una característica que quieres que esté presente en los vinos que eliges para tu propia bodega. La cualidad de alcohólico de un vino es una cualidad aromática, es decir, que la apreciamos al olor, y no al sabor.

Un vino que a mí me parece alcohólico sin llegar a ser desagradable, por ejemplo, es el Terra do Gargalo Tinto, de la DO Monterrei, en Galicia.

La cualidad de amplitud de un vino se puede aplicar tanto a aromas como a sabores, pero en este caso nos referiremos al sabor, y se refiere a los vinos que estimulan las papilas gustativas en varias zonas a la vez, dándonos sensaciones de salinidad, dulzor, acidez y/o amargor al mismo tiempo. Es decir, que se caracteriza por varias de esas sensaciones al mismo tiempo sin que ninguna en concreto prevalezca sobre las otras.

Decir que un vino es amplio en boca suele ser elogioso, en general, aunque como en todos los casos, debes ser tú el que decida si te gustan o no ese tipo de vinos.

Un ejemplo de vino amplio en boca es el Gorgocil Tempranillo Crianza 2008, uno de los vinos de Viñas de la Casa del Rico, en Jumilla.

Para acabar por hoy, hemos de mencionar a los vinos aterciopelados. Esta es una cualidad que se relaciona también con la boca, pero es más adecuada al hablar del “tacto” de un vino que del sabor del mismo. Porque cuando decimos que un vino es aterciopelado queremos decir que es de paso suave por la boca, y que no deja la lengua áspera ni con una sensación desagradable.

Suele decirse de vinos viejos que han pasado mucho tiempo en botella y que, por tanto, han perdido parte de sus taninos o éstos se han suavizado. ¿Y qué son los taninos? pues eso lo iremos explicando más adelante, pero, de forma muy superficial, los puedes entender como unos compuestos que son los responsables de la se quedad en la boca que producen algunos vinos, la aspereza en los lados de la lengua que, cuando es muy acusada, comparamos diciendo de un vino que “nos deja los lados de la boca como papel de lija”.

Un vino aterciopelado, por tanto, no dejará nada de aspereza en la boca. Un vino aterciopelado, por ejemplo, puede ser el Viña Tondonia Reserva 2000, un clásico de Rioja.

Habrá gente a la que le guste los vinos más aterciopelados o que le gusten más los vinos más tánicos y explosivos, o, lo que es más común, decantarse por unos u otros según la apetencia de cada momento o el maridaje propuesto. ¿A ti cuál te gusta más?

Presentada la Guía de Vinos de Cataluña

Guía de vinos de CataluñaAyer tuvo lugar la presentación de la Guía de Vinos de Cataluña, edición del 2011. La presentación tuvo lugar en el Hotel Barceló Sants entre las 13:00 y las 19:00 horas, y consistió en una degustación de los 100 vinos y cavas mejor puntuados del año.

Al acto acudieron los representantes de la mayoría de las bodegas seleccionadas, así como invitados del mundillo del vino. Se sirvió una paella ciega a todos los asistentes al evento, que fue todo un éxito.

Aquí es donde deberían venir las reseñas de los vinos más importantes, o curiosos, o interesantes, pero no pudo ser. Ayer me desperté con un resfriado importante (que todavía me dura) y no puedo contar mucho de los vinos. Así que luego Luz Divina Merchán os contará algo acerca de los vinos que más le gustaron. Pero, mientras, podemos contar otras cosas del evento:

Varios integrantes del equipo de Uvinum nos presentamos al evento con ganas de disfrutar de los mejores vinos de las 8 DO´s catalanas, y la verdad es que la impresión general fue más que satisfactoria.

Aunque nada más llegar había bastante gente a la hora de catar vinos, las botellas estaban a libre disposición, por lo que no había problemas ni esperas para poder testar los vinos.

Los bodegueros, una vez pasado el primer arreón de gente, se mostraron muy amables, e hicieron exactamente lo que mandan los cánones: explicar y aconsejar sobre sus vinos a aquellos que querían aprender más, facilitar el vino a aquellos que preferían únicamente catar, y ser siempre elegantes con las otras bodegas. Recorrer ferias de muestras, exposiciones, congresos, también forma parte del trabajo de una bodega, y en eso las bodegas catalanas demuestran tener “callo”, experiencia de sobra (y resistencia física, que 6 horitas de pie sin pestañear…).

La organización, por su parte, tuvo un detalle excepcional que no siempre consiguen las buenas organizaciones: demostrar que es posible brillar en organizando un evento sin ser eterno protagonista. Es más, cedieron el protagonismo a los vinos y las bodegas, como todo el mundo esperaba, y resolvieron las dudas y los problemas que pudieran surgir de forma inmaculada. Un diez para la gente de la guía 🙂

Vinieron los Uviners que ganaron las entradas, y pudimos hablar con varios: Josep Fernando, Sheila Misma,… Si todos los uviners son como ellos, debemos estar orgullosos: gente divertida, agradable y a la que le gusta compartir su pasión por el vino. Pasamos unos muy buenos momentos con ellos.

¿Fallos? Escasos, muy escasos. Faltaron picos de pan para tomar entre vino y vino y que los sabores no se mezclaran. Las paellas que ofrecieron estaban exquisitas pero podrían haberlas servido un poco más alejadas (por aquello de no mezclar aromas), y quizá se quedaron un poco cortos con la cantidad, teniendo en cuenta las horas (nos perdíamos la comida).

¿Algo más? Sí, desde luego. Nos encantaron los vinos de Orto Vins, la bodega que mejores resultados obtuvo y un gran descubrimiento. Nos gustó la pasión por el vino que desprende la gente de Mas Martinet, y los buenos vinos que elaboran. El Torre de l´Homenatge de Castell de Sant Antoni, el Celler Batlle Brut Gran Reserva de Gramona y el Sabaté i Coca Reserva Familiar Brut, de Castellroig Sabaté i Coca, 3 grandes cavas. La gente de Mas Comtal, con su blanco Petrea Chardonnay 2005 y sus sonrisas que conquistaron a todo el mundo. Dejamos pendiente una visita a bodega, por supuesto.

Desde Uvinum queremos daros las gracias a la organización y, en general, a todos los que formasteis parte del evento. ¡Ya estamos esperando a la guía del año que viene!

 

Vino para trepas

Trucos del VinoAntes de las Navidades, o a lo largo de ellas, están las cenas de empresa. Es el momento de sorprender a tu jefe, de demostrarle que tus amplias capacidades no se detienen sólo en el ámbito laboral, sino que eres una auténtica “joya del renacimiento”, que sabe de todo y que, por supuesto, merece un puesto mejor del que tiene (con un sueldo más alto). Es una de las ventajas de hacer pensar a los demás que sabes de vinos.

Está bien, eres un trepa y quieres mejorar tu puesto en la empresa. ¿Quieres algún truco de última hora?

 

 

  • Busca al más bocazas de la cena y hazle un comentario sobre la cena que se avecina y los vinos que se elegirán. Él se encargará de que toda la empresa sepa que “sabes” de vinos.
  • Asegúrate de que no hay nadie más en la empresa que sepa de verdad sobre vinos. Podría dejarte en ridículo. Una vez que te asegures de que no hay competencia, no te preocupes. Serás el gurú oficial y nadie se atreverá a contradecirte. El miedo al ridículo de los demás jugará a tu favor.
  • Eso sí, tienen que ser los demás los que te “nombren” entendido en vinos. Tú disimula, di que, bueno, te gusta probar. Así podrás escabullirte si te incomodan.
  • Si hay otro “gurú”, probablemente quieran enfrentaros. Evítalo. Normalmente los “listillos” conocen 4 marcas y 4 añadas, y las repiten como un mantra, por lo que no conseguirás sacarle de ahí. Simplemente dile que, si bien las marcas clásicas no defraudan nunca, el gusto en general evoluciona hacia vinos de corte más “moderno”. No sabrá qué quieres decir, pero le habrás dejado como “el pasado”, y te habrás identificado como “el futuro”.
  • Si quieren que elijas tú el vino de la cena, declina la invitación diciendo que tú no eres el que paga, sino la empresa, y que no sabes con qué presupuesto se cuenta para el vino. Si aun así te dejan elegir y la carta es amplia, elige un vino de entre 20-30 euros por botella. Asegura que “no te quieres pasar” y no te preocupes. Nadie dirá nada especialmente malo del vino, porque o les gustará o no se atreverán a llevarte la contraria con un vino más caro de lo que habitualmente se estila.
  • ¡No hagas una cata! Di que te encuentras resfriado, o que con la colonia, el ambiente cargado del restaurante, o lo que sea, no se pueden apreciar bien los aromas. Corta la conversación y desvía el tema. Si aun así te siguen insistiendo, diles que “la cata es sugestiva por definición. Si yo os dijera que este vino huele a flores blancas (si es blanco) o moras (si es tinto), y conocéis esos olores, los notaríais, aunque no los tuvieran”. 
  • Si te siguen insistiendo, puedes hablar lo que sepas sobre la uva, o la D.O., o la bodega, si sabes algo. Cuanto más genérica sea la charla, más fácil es que algún otro te interrumpa para acordarse de la vez que estuvo en esa zona, o que probó un vino de esa uva. Match resuelto.
  • No seas pesado con el tema. Ser el “gurú” del vino te ayudará a ser el protagonista al principio de la noche, y ser tú el que decida hacia dónde ir llevando la conversación, pero si hablas constantemente del vino, la gente se aburrirá y cambiará de tema, y te dejarán de lado. Recuerda: eres un trepa y tu objetivo es un aumento, no un título de sumiller.
  • Si al final te preguntan que qué tal el vino, la respuesta es bien fácil: “igual que la cena, todo fantástico”. Trata de ser positivo pero no sobrevalorar el vino, sobre todo si lo has elegido tú.

En cualquier caso, como en Uvinum ayudamos a todos (incluso a los trepas), por si acaso te piden que elijas tú el vino, te ofrecemos 3 posibles vinos que se encuentran en muchas cartas y a los que siempre podrás recurrir.

  • Si apetece blancos o cavas, Gessamí 2010 y, en general, cualquier vino o cava de Gramona. Puedes decir que Gramona ha sido seleccionada entre las 100 bodegas del año pasado y que éste han repetido, y que en Estados Unidos hay devoción por esta bodega. 
  • Si la cosa va de tintos, un Resalte Crianza 2004 o, mejor aún, un Resalte Vendimia Seleccionada 2007. El Resalte Crianza ha sido el vino español mejor situado por calidad-precio entre los 100 mejores vinos del mundo según Wine Spectator, pero a ti te va más el Vendimia Seleccionada. el primer vino de Vendimia Seleccionada que se vende joven y que conserva la potencia de la mejor fruta de la Ribera del Duero.
  • Si tu jefe es de los clásicos, no arriesgues: Artadi Viñas de Gain 2006, un clásico del corazón de la Rioja, en Laguardia, una bodega “de las de siempre” que, a pesar de tener los mejores Riojas, no se dedica a “criar fama y echarse a dormir”. En realidad, de cualquier bodega que te suene de Rioja podrías decir lo mismo. Es una afirmación irrebatible. Eso sí, nunca digas quienes son “las otras”. Y si te lo preguntan contesta: “Ya sabes, las de siempre”.

En fin, que si después de la cena de este año no te aumentan el sueldo sólo será por un motivo: tu jefe también ha leído este post. Pero contra eso no tenemos solución, ¿no?

Cómo distinguir los cavas

Disfruta del cavaUna forma de diferenciar los cavas, como diría el Uviner Carlos Sánchez, es el precio. Evidente, es cierto. Ahora bien, el precio no nos va a decir cómo va a saber el cava, pero en la etiqueta hay indicaciones que nos ayudarán un poco más. Vamos con ellas.

La primera indicación viene marcada con el nombre del Cava. No es lo mismo un cava Brut Nature, que un Extra Brut o un Semiseco. ¿Qué quieren decir estos nombres?

Los cavas se elaboran, tradicionalmente, mediante un proceso de doble fermentación. El mosto se transforma en vino mediante la fermentación, y un vino que vuelve a fermentar se convierte en espumoso. En ese proceso el azúcar del vino se transforma en alcohol, por lo que la forma más fácil de volver a conseguirla es añadir azúcar al vino.

Pues bien, la indicación de Semiseco, Brut, Extra Brut,… se refiere a la cantidad de azúcar que se añade para elaborar el cava, y nos dará una idea sobre el sabor más o menos dulce del cava resultante. La correspondencia es la siguiente, de menos a más dulce:

  • Brut Nature: sin adición de azúcar, o hasta 3 gr de azúcar por litro
  • Extra Brut: hasta 6 gr de azúcar por litro
  • Brut: hasta 15 gr de azúcar por litro
  • Extra seco: entre 12 y 20 gramos de azúcar por litro
  • Seco: entre 17 y 35 gramos de azúcar por litro
  • Semiseco: entre 33 y 50 gramos de azúcar por litro
  • Dulce: más de 50 gramos de azúcar por litro.

Como lo más laborioso es provocar una segunda fermentación sin añadir azúcar, los cavas más valorados por los entendidos son los Brut Nature, pero al final se trata, como siempre, de una cuestión de gustos. No dejes que nadie te critique si te gustan los cavas dulces.

Eso sí, cada cava, por su sabor, combinará mejor o peor con diferentes comidas. Los cavas Secos o Extra secos son apropiados para los aperitivos, los Brut y Brut Nature con la comida y los semisecos y dulces para los postres.

Otra información a considerar es la de Cava Reserva, o Gran Reserva, y no tiene que ver con la elaboración del cava sino con el tiempo de crianza del cava. Según la D.O. Cava, un Cava Gran Reserva es aquel que ha pasado más de 30 meses de crianza. En cuanto a los cavas Reserva, o Reserva Especial, se trata de nombres comerciales de cada que no añaden una información exacta sobre el cava, así que no merece la pena fijarse en ello.

Cómo disfrutar más del Cava

Sírvelo muy frío, pero no lo metas en el congelador. Cuanto más lentamente se enfríe el cava (como cualquier vino), mucho mejor. Si tienes que hacerlo, lo mejor es una cubitera con hielo y con algo de agua (el agua se enfriará y enfriará el Cava de forma progresiva). Y si quieres que el hielo dure más, añade sal al agua 🙂

Sírvelo con la copa inclinada, para evitar que el cava desprenda mucha burbuja y se derrame.

Fíjate en la fecha de expedición del cava. Las bodegas sacan partidas varias veces al año, y cuanto menos tiempo haya pasado, mejor. Por eso es mejor comprarlo cuando lo vayas a consumir, y no guardarlo.

Las copas aflautadas son mejores para la cata, porque concentran aromas y se formará un hilillo de burbujas. Las copas anchas clásicas sirven para que el cava se desbrave (pierda burbujas), para aquellos que no quieren sentir tanto cosquilleo.

Comenta los cavas que pruebes en Uvinum. Así descubrirás las delicias del cava a otros Uviners, y ellos te podrán enseñar nuevos a ti. 

Catavins Sabadell, del 12 al 14 de noviembre, tu cita con el vino

Catavins SabadellLos eventos donde el vino es claro protagonista se van multiplicando por las diversas regiones españolas. Y es que los maridajes, la gastronomía, los vinos jóvenes y los productores del sector necesitan espacios donde reunirse e intercambiar opiniones… y hacer negocios, algo a tener en cuenta en los tiempos que corren.

Si quieres adentrarte en este mundo o bien dar a conocer tus vinos, tienes una cita en Catavins Sabadell, que del 12 al 14 de noviembre de este 2010 volverá a convertirse en el punto de encuentro del sector. Al cabo de los años se ha consolidado como un salón de prestigio lleno de innovación. ¿Te lo vas a perder?

¡Mil actividades!

Por tercer año consecutivo, este evento viene cargado de novedades. Por ejemplo, incrementa la oferta de expositores y amplía el programa de actividades para ofrecer espacios innovadores y atractivos dirigidos a todo tipo de público, sobre todo al profesional.

Entre las actividades que podemos encontrar, destaca el Aula Profesional, una gran sala con acceso exclusivo y restringido a los profesionales donde podrán catar los vinos más nuevos de forma directa y privada, y sin ningún tipo de intervención. Una valoración directa del profesional de los vinos expuestos.

Pero también los ya tradiciones cursos de cata y degustaciones guiadas. No te pierdas la cata de vinos del Empordà, la cata de vinos blancos pasados por madera,  el  3º Concurso Vinya Celler Masia de cosecha propia de los Países Catalanes,  cata hedonista con música en directo, menú navideño… ¡para todos los gustos!

Workshop internacional

Catavins Sabadell es un evento que traspasa fronteras. En paralelo, los días 10, 11 y 12 de noviembre tendrá lugar una interesante workshop internacional, denominada “Catalonian Cellers”, en el que decenas de importadores de todo el mundo se encontrarán con empresas productoras catalanas para aumentar los contactos profesionales.

Es un momento perfecto para lanzarse a la exportación, pues cada vez es son más las bodegas que dan a conocer sus vinos en el extranjero. Una manera de vencer la crisis en España para abrir mercado a otros países. En tales ferias, además, se ofrece el asesoramiento adecuado para salir a vender al exterior, conocer el mercado a explorar y saber cuáles son las mejores oportunidades de crecimiento en el sector. 

Nota de Cata

Vale, he probado un vino, lo quiero comentar y quiero hacerlo de una forma más o menos académica. ¿Cómo lo hago?

Para catar no hace falta ser CatedráticoHombre, a los Uviners nos gustan todas las opiniones, y especialmente las que nos cuentan con qué acompañaste el vino o si te decidiste a comprar el vino a través de Uvinum y te pareció barato, o si a tu novi@ le gustó más que a ti, porque queremos que nos cuentes tu historia… pero si alguna vez te encuentras en la tesitura de tener que escribir algo más formal, aquí van unos consejillos:

Antes de nada, ten a mano una copa del vino del que quieres escribir: las notas de cata se redactan mejor en el momento. Así que, ¡hala! ¡a comprar vino!

Eso sí, tenemos en cuenta que para escribir una nota de cata tienes que tener nociones previas de cómo catar un vino. Si no es así, este artículo no te enseñará a hacerlo: sólo a ordenar tus sensaciones en un papel. 

Empieza separando las impresiones por sentido: Vista, oído, olfato y gusto-tacto (para recordar el orden, piensa en tus órganos de arriba hacia abajo: Ojos, oídos, nariz y boca, en la boca notarás el gusto y el tacto al mismo tiempo).

  • Vista: Comenta si el vino es transparente, opaco o turbio. ¿Cómo tiene la lágrima el vino? ¿Lo ves muy denso, como lodo, como aceite, como vinagre? Habla de los colores (principal y ribete, borde, matices o secundario). Si es espumoso, cómo es la burbuja de persistente y de grande. 
  • OídoEsto es tan sólo para los espumosos. Piensa si la burbuja suena como un peta-zeta, una coca-cola o si es tan tenue que ni la oyes, aunque la estés viendo.
  • Olfato: Puedes hablar de tus primeras sensaciones, sin agitar la copa. Lo que vas notando después, e incluso los olores que desprende después de varias horas abierta la botella ¿ha perdido aromas?¿aparecieron nuevos? Acuérdate luego de los olores que recibas vía retronasal. ¿Cambian en algo, se intensifican?
  • Gusto-tacto: Puedes empezar por el tacto, porque quizá sea lo más sencillo: ¿era cálido el vino? ¿con burbujas molestas el cava? ¿denso? ¡Apúntalo todo! Ahora sí, descúbrenos su sabor, empezando por los sabores primarios: dulce, salado, ácido y amargo. ¿qué has notado primero? ¿Con qué gusto te quedas al final? ¿Estaba compensado (equilibrado)? Dedica un momento a pensar en la astrigencia. ¿Se te ha quedado la lengua como papel de lija, o es algo más suave? Por último, párate un momento a recordar el vino, mientras analizas su postguto. ¿Se va enseguida? ¿Es largo? ¿Te recuerda a algún aroma especial en concreto? 

A estas alturas ya tendrás apuntes suficientes para escribir tu nota de cata, de forma más o menos correcta.

Trata de hilvanar las frases; eso te servirá, además, para corregir y revisar tus notas. Descubrirás que, a medida que la revisas, te surgen matizaciones o revisiones. Es normal, porque una vez que tenemos una idea global del vino parece que todo adquiere más sentido. Si no quieres corregir, o quieres mantener las dos versiones,puedes dividir tus impresiones, diciendo algo como: “En el ataque, al principio, en un primer momento…” y luego algo del tipo “continúa, para cambiar en, más adelante, posteriormente sentí,…”

Piensa también que el hecho de que un vino te ofrezca siempre la misma impresión es también algo reseñable. Puedes decir que el vino “se reafirma en sus percepciones”, o hablar de la “persistencia de los aromas”.

En fin, después de esto ya tendrás tu nota lista para enviar a cualquier Academia Vitivinícola. Eso sí, no te olvides de compartirla en Uvinum…

El color de los vinos

Al comenzar con la degustación de un vino, lo primero que se considera es el color de éste, su apariencia, lo visual. Para poder apreciar su coloración de la mejor manera se debería hacer bajo la luz natural puesto que la luz artificial puede ser bastante engañosa. Es cierto que para muchos la luz de las velas puede ser conveniente, sobre un fondo blanco, para reconocer una tonalidad, pero en el caso de los vinos tintos y blancos, la luz del sol es la que permite de mejor manera poder encontrar sutilezas en su tonalidad.

Los cambios en el color del vino se deben a diversas variables, por ejemplo la cepa de la que procede, la forma de elaboración del vino, el tiempo que el hollejo haya estado en el mosto, el hecho de haber sido colocado en toneles de madera o no, su edad y la forma en la que se conservó el vino.

Color del vino

La gama de colores suele ser mucho más variada en los vinos tintos que en los blancos, en ellos el color va desde el púrpura intenso hasta tonos más castaños, granates o violáceos, pasando por una nutrida gama de intermedios: carmesí, bermellón, rubí, ladrillo, teja, etc. Siempre que se habla de estas tonalidades hay que dejar claro que siempre hay lugar a la discusión el respecto, no existe una paleta de colores que pueda considerarse un patrón y que permita calificar de forma exacta el color de un vino, salvo excepciones como por ejemplo el rubí y la teja.

Las antocianinas son los pigmentos que le dan el color rojo al vino, estos se encuentran en el hollejo de las uvas tintas y son extraídos por el alcohol. De acuerdo al tiempo que este hollejo se mantiene en contacto con el mosto es que se obtendrá un color más o menos intenso. Cuando el vino es joven, el rojo puede acercarse más al naranja y con el paso del tiempo éste se vuelve cada vez más cercano al castaño o al teja.

En lo que respecta a los vinos blancos, las tonalidades son menos y realmente parecería que los vinos blancos actuales son cada vez más claros y pálidos, incluso con cierto grado de transparencia que en otro tiempo hubiese sido considerado acuoso. Aquellos vinos que se podía decir que eran dorados ya no se ven por ninguna parte, por suerte, pues son los que se consideran de mala calidad por las falencias en su elaboración, ya que esa tonalidad se debe a un exceso de oxígeno. Otra de las características que ya no se suele ver en los vinos blancos es el enturbiamiento que los procesos de filtrado actuales han eliminado. Debemos aclarar que hay vinos blancos particulares, como el Jerez o la manzanilla, que pueden tener tonalidades doradas y no deberse a un mal proceso de elaboración.

Degustar o catar un vino

Catar vino¿Degustar o catar? En realidad, ambos son sinónimos, aunque puede que el primero sea mejor aceptado por todas aquellas personas que han sido atraídas por una botella de vino, que sintieron el placer de degustar un buen vino y quieren lograr que la experiencia se repita, sin convertirse por ello en técnicos ni críticos de la famosa bebida. Es que el término catar suele asociarse a expertos de la degustación del vino, aunque no necesariamente debe ser tomado de esa forma.

Hugh Johnson, un experto en el mundo del vino, decía en uno de sus libros:

“Mucho vino de buena calidad, incluso gran vino, es desperdiciado. Fluye sobre lenguas y a través de gargantas no sincronizadas con él, no receptivas ante lo que él puede ofrecerles. Personas preocupadas o absortas en una conversación que acaban de ingerir una fuerte bebida alcohólica que ha entumecido su sentido del gusto, o han engullido una ensalada con vinagre que se ha impuesto a aquél; que están resfriadas, o que, simplemente, ignoran dónde radica la diferencia entre un vino corriente y un gran vino. Nada de lo que puede hacer un vinicultor exime de la necesidad de un bebedor sensitivo o interesado”.

Es que la degustación es la capacidad de transformar un acto común, cotidiano, en uno que sea más reflexivo, con un mayor detenimiento en lo que se está haciendo. Cuando se cata o degusta un vino se está intentando descifrar sus secretos, obtener en un sorbo la mayor información sobre el producto que nos sea posible. Los expertos les llaman características organolépticas, entre nosotros, hacen referencia al aroma, el color, los sabores ocultos del vino.

Degustar vinoCuando se visita una bodega es posible que se nos invite a la sala de degustación, y es probable que llame la atención su decoración escasa, la falta de adornos o elementos capaces de distraer la atención, esto es así por una sencilla razón: todos los sentidos deben estar abocados al vino que se degustará. Incluso los degustadores profesionales, en general enólogos, deben concentrarse al máximo y por ellos es que estas salas son austeras en mobiliario y decoración.

Según los expertos en la degustación o cata del vino se presentan diversos factores: el estímulo, la sensación y la percepción. El primero obviamente es el vino a degustar, la sensación es un fenómeno subjetivo, dependiente de la estimulación de los sentidos y por último tenemos a la percepción que es lo que interpreta las sensaciones.

Justamente el último factor, la percepción, es el que requiere de un aprendizaje, para lograr que se independice de experiencias anteriores, que sea objetiva. Es importante tener en mente que la calificación de un vino como “rico” dependerá de apreciaciones personales, sin embargo cuando se habla de vino seco o astringente, se está haciendo referencia a un adjetivo más objetivo ya que son conceptos que se pueden compartir.

Cómo elegir un buen vino

Elegir vinoLo importante para elegir un vino es saber que más caro no siempre significa mejor y que el precio de cada botella remite al proceso de elaboración del vino y no es un indicador de calidad. Los factores más relevantes en el coste de una botella son:

  • el mayor o menor cuidado de las uvas en el viñedo
  • si hubo o no crianza en la botella
  • cuánto tiempo estuvo el vino guardado en la bodega
  • el precio de los materiales utilizados, etiquetas, corchos, tecnología, botella, etc.

En definitiva, un vino joven es distinto, y no peor, que uno de reserva.

En cuanto al aroma y el sabor del vino, no existen recetas; como experiencia sensorial, la cata del vino es muy subjetiva. No obstante, se puede decir que un vino blanco debe tener una acidez marcada, que agüe la boca al menos 3 veces luego de tomar el primer sorbo, además de ser frutado e imprimir frescor en el paladar. En el caso de los vinos tintos, la acidez alta no es buscada, salvo que se trate de un vino de guarda, ya que la acidez ayuda a conservar el vino durante más tiempo. Estas botellas tampoco deben tener una astringencia que reseque totalmente la boca, eso puede indicar, si es de reserva o guarda, que aún no está listo para ser tomado, pues esta característica se suaviza con años de crianza en botella. En cualquiera de los casos, los vinos no deben tener aromas mohosos o rancios, menos todavía si fueron creados para ser consumidos jóvenes.

Si estamos frente a un gran vino, encontraremos que en la copa se refleja al menos un aspecto de cada etapa de su elaboración, una nota herbácea del viñedo, un aroma frutal de la uva, un toque floral proveniente de la fermentación, y el aroma a vainilla o tabaco típico de la madera. Sin embargo, más allá de las recetas, su objetivo debe ser siempre el de entusiasmar a quien lo prueba, de tal forma que no pueda resistir volver a él en el futuro.

Otra incertidumbre es la temperatura a la que debe servirse cada vino, y aunque es una cuestión de gustos, los expertos recomienda enfriar los vinos blancos livianos como el Sauvignon Blanc y el Pinot Grigio a 10ºC, al tiempo que los blancos más densos criados en madera, como el Chardonnay o el Viognier, deberían estar a 12ºC. Los espumosos y los vinos dulces se consumen ambos a una temperatura entre 6ºC y los 8ºC. En cuanto a los tintos, los más ligeros y los jóvenes se sirven en el entorno de los 12ºC. Finalmente, los tintos densos de reserva o guarda deben abrirse cuando tienen entre 17ºC y 18ºC, a pesar de que es común escuchar que se toman a temperatura ambiente.

Cómo catar vino sin ser catador

Todos los que gustamos del vino y sentimos debilidad por sus dones y su exquisito sabor tenemos un poco de catadores sin saberlo, los sentidos utilizados para catar los vinos son la vista, el olfato y el gusto, y estos sentidos no son exclusividad de un catador o de un sumiller. Si bien es cierto, ser un experto catador lleva mucho años de experiencia y conocimiento al que sólo se llega con estudios, pero tener un conocimiento básico de la cata del vino puede llegar con un interés y una experiencia en el consumo de vinos.

Como dijimos al principio, los puntos básicos de la cata del vino es el buen uso de los 3 sentidos (vista, olfato y gusto). Empezando por ahí, podemos lograr una cata de vino exitosa.

Catar vino

Coger siempre la copa por el pie y ponerla a la altura de los ojos, así podremos ver el color, brillo y limpieza del vino. Al mover la copa podemos observar las llamadas lágrimas que deja el vino en las paredes de la copa, así podremos determinar el grado de alcohol del vino.

El olfato también juega un papel fundamental en la cata, introduciendo ligeramente la nariz a la copa, podremos percibir los aromas llamados primarios, secundarios y terciarios respectivamente, agitando ligeramente la copa para alargar dichos aromas.

Y quizá el punto más fundamental de la cata del vino sea el degustar el vino, poner a prueba el sentido del gusto, moviendo el vino por toda nuestra boca sin dejar colar el aire en ella. El sabor y cuerpo es uno de los puntos más importantes del vino.

Describir como catar un vino puede sonar hasta fácil, pero sin los conocimientos adecuados no servirían de nada los pasos antes nombrados, como en todo, la experiencia es muy importante, el tiempo puede ser nuestro aliado en este menester, siempre que bebamos un vino tomemos en cuenta estos detalles y pongámoslos a prueba con vinos de similares características, esto ayudará a tener puntos de comparación entre un vino y otro.

También es de ayuda empaparse del tema por los distintos medios de información, así como saber las características básicas del vino que se está probando, esto nos dará un punto de partida en la cata del vino. Hacerlo de manera amateur y por satisfacción propia puede ser un buen comienzo para el ingreso al fascinante mundo del vino. ¿Te apuntas?