“Hay limonada”

Los foráneos que se acerquen estos días a León, mi ciudad, lo harán buscando esa Semana Santa del norte recia y solemne, en nuestro caso nada menos que declarada de Interés Turístico Internacional. Lo que no sé si esperan encontrarse es el bullicio que a pesar del posible -y habitual- frío se apodera de las calles, incomparable al de ninguna otra época del año. Y es que en León la Semana Santa son procesiones y, entre procesión y procesión, alterne; pero un alterne un tanto peculiar porque se hace… asesinando…

Hay limonadaNo se asusten los más políticamente correctos y disculpen la expresión, que parece tener origen medieval, pero en León nos pasamos la Semana Santa matando judíos.  Dicen que a principios del siglo XIV, cuando los cristianos leoneses habían tomado por costumbre atacar a los judíos locales el Viernes Santo para vengar la muerte de Jesús, las autoridades hicieron una excepción a la austeridad propia de las fechas y, para distraer el ánimo de los atacantes y disuadirlos de su intención, permitieron que en las tabernas del camino a la judería se consumiera una bebida alcohólica suavizada, a base de vino, zumo de limón y azúcar.

Ese se cuenta que es el origen de la limonada, que hoy se sigue sirviendo en todos los bares -“Hay limonada”, se lee por doquier- y que justifica un auténtico peregrinaje, en el que cada leonés y cada visitante se erigen en catadores improvisados en busca de las mejores elaboraciones de la ciudad.

Hoy la absurdamente inflexible legislación sanitaria complica la confección tradicional de la limonada, que después de esos inicios mencionados se sofisticó con la adición de cítricos, canela y frutas secas, una especie de sangría pero diferenciada de ésta por el dulzor y los aromas de especias, higos, pasas… Muchos son los bares que se han conformado con vender preparaciones industriales pero muchos otros también han buscado la forma de seguir ofreciendo un producto auténtico. La tradición sigue viva.

Para los que prefieren una opción menos dulce, tratándose esta de una tierra de vino, qué mejor que aprovechar la visita para probar alguna referencia de la zona. Son vinos que empiezan a despuntar y ofrecen una excelente relación calidad-precio, tanto en tintos como en rosados y ya, incluso, blancos.

Como sugerencias de la Tierra de León:

  • Vino Tinto: Pardevalles Gamonal, que podemos comprar en tienda por unos 7 euros/botella. Un vino fresco aunque goloso, con fruta roja madura y cierto toque amargo, estupendo para chateo y muy aceptable para comer.
  • Vino Rosado: La senda del burro (menos de 9 euros/botella), sin duda uno de los grandes, aunque menos conocido que otros; fresco, con fresa, cereza y otras frutas rojas.
  • Vino Blanco: Pricum Albarín barrica, fermentado y criado durante siete meses en fudre oval de roble francés. Manzana (parte de la uva se trae desde Asturias), aromas tropicales y un toque cítrico en un vino intenso y largo en boca, que tiene detrás nada menos que a Raúl Pérez, con lo que no es de extrañar que esté tan bien desarrollado. 13€/ botella.

Uvinum en el Top 5 de proyectos de Seedcamp

Este pasado martes día 23, Uvinum estuvo en Seedcamp. Para los que no sepan (que serán muchos) que es Seedcamp pues te diré que es un evento para emprendedores y nuevos negocios en principio tecnológicos, que busquen entrar en contacto con gente del sector de venture capital y recibir apoyo y consejos de cara a cuestiones importantes de tu empresa.

El evento se desarrolló en Barcelona y más concretamente en el IESE. Un espacio idílico en la zona noble de la ciudad, y allí coincidíamos 20 empresas que previamente habíamos sido seleccionados. Habían muchos proyectos españoles, pero también alguno de portugal, rumania o holando por mencionar algunos ejemplos. Habían auténticas figuras del mundo del venture capital europeo como Saul Klein (fundador de Seedcamp) , Fausto Boni , Andrew Nutter, etc…  y casi todos los mayores inversores y mentores de España (casi todos ellos del entorno Seedrocket ) como Albert Armengol, Luis Martin Cabiedes, Lluis Faus, Jesus Monleón, Eneko Knorr, ….

A lo largo del día cada proyecto tuvo tiempo de presentar durante 5 minutos su proyecto y después tener varias sesiones de mentoring con los inversores/mentores.

Puedo decir que nuestra impresión final fue altamente positiva. No sabíamos realmente que sacaríamos de allí pero si que conseguimos tener ideas más claras respecto a Uvinum y su inmediato futuro. Además, el networking del evento era realmente interesante y permitió que hiciéramos contactos de interés de cara al presente y futuro.  Para emprendedores como nosotros, son unas 10 horas de oportunidad para demostrar lo que es tu proyecto. Una carrera contrareloj de la que siempre sacas conclusiones positivas.  Siempre hay cosas que mejorarías, pero los consejos recibidos y las personas que has conocido están muy por encima de cualquier otra cosa.

Al final del evento se hizo una votación entre los Top 5 proyectos del miniSeedcamp y Uvinum salió elegida junto a: Teambox (amigos de Seedrocket!), Offset (amigos de BCN Activa!) , BlooSee  y Siine  .  ¡Así que gracias a todos por habernos seleccionado!

1er concurso Uvinum en Twitter: Comparte tu pasión por los tweets

El equipo Uvinum al completo (@albertlg , @obokaman y @nicobour) es fan de Twitter. Justamente, la comunicación “en directo” de nuestro lanzamiento la hicimos 100% en Twitter a través de nuestra cuenta corporativa (@uvinum_es) , comunicando todos estos momentos de tensión y alegría a través de la famosa plataforma de microblogging.

Hace ya días que le estamos dando vueltas a hacer un concurso y aprovechando  que Twitter es esencial en nuestra comunicación con usuarios y amantes del vino, pues hemos lanzado nuestro 1r Concurso en Twitter.

Un concurso con un único objetivo: pasárselo bien compartiendo la pasión por los tweets en la temática vino.

La idea es que puedas expresar en máximo 100 carácteres que sientes sobre el vino, qué representa para ti, qué te emociona, etc… o cualquier sentimiento o frase que te evoca el vino.

¡Hay varios regalos para el mejor tweet! Premios en botellas de vinos,  por supuesto.

Por ahora ya hay casi unos 50 participantes, con algunas frases muy ingeniosas.

Así que si quieres participar y tienes Twitter, haz clic aquí y ya verás como participar. Es muy sencillo. ¡Y compartirás con todos tu pasión por el vino!

Nino y Bea nos explican su estancia enológica con PlanB

Es sábado por la mañana y el día se despierta con un sol espectacular y un cielo especialmente despejado. Escogemos la mañana para subir a Montserrat, ¿por qué no? Un soleado sábado cualquiera de marzo, nos parece una muy buena elección. Desde arriba, Cataluña a los pies, de Collserola hasta los Pirineos con sólo cambiar el ángulo de visión, y a los pies, esa basta extensión de tierra que da origen a la D.O. Penedès, una curiosa área que posee una inexplicable diversidad de microclimas.

Descendemos al ritmo del cremallera, y ya con hambre, escogemos un restaurante al azar, en Monistrol, acertamos con una carta que ofrece no sólo platos del lugar, sino también vinos. Nos lanzamos a la piscina, y sin referencias previas, pedimos un vino hecho a las faldas de Montserrat. Es así como descubrimos el Ca Nestruc Idoia Crianza 2005 que nos resulta ideal para acompañar las berenjenas y la contundente butifarra que nos sirven.

Can Bonastre

Con el estómago lleno y la botella vacía, llega el momento de iniciar nuestro PLAN B, así que nos dirigimos al otro lado de Montserrat, escogemos esta vez salirnos del camino convencional y coger unas precarias carreteras a los pies de la montaña.  Un complicado pero motivador camino completamente envuelto entre viñedos y bodegas, y allí está, al final de nuestro camino esa imponente Masia que es Can Bonastre. Aparcados entre viñedos y antiguas prensadoras nos sorprende un carrito de golf para llevarnos hasta el interior: este PLAN pinta bien.

A la entrada nos reciben con un cava rosado de producción propia, es fresco y joven, e invita a sentirse a gusto, y hasta se hace curioso el hecho de que sea la única variedad de la casa que no se comercializa fuera de su propiedad. El hotel, corrijo, el Wine Resort Can Bonastre, respira adoración por el vino y el buen hacer. Ya en la habitación nos espera un Can Bonastre Crianza 2005 para darnos una calurosa bienvenida. Pasamos la tarde paseando entre las 5.000 Ha de viñedos de la propiedad, viendo como Montserrat va cambiando de tonalidad mientras el sol cae y llegamos al mejor momento: la cena degustación.
Iniciamos de nuevo con su fresco cava rosado, para despertar las papilas gustativas ante el desfile de platos que nos espera. Se suceden platos combinando en sus ingredientes aceites y vinos de la casa, y empezamos el maridaje con un Can Bonastre Blanco 2008, para proseguir con un Nara 2006, y tras, no lo sé, creo que hemos perdido la cuenta, aparece un creativo carquiñoli con helado de avellana que acompañan con un particular vino dulce exclusividad del Tribia que nos hace terminar con un más que buen sabor de boca.

PlanBEl domingo Can Bonastre, despierta tranquilo, entre el silencio del lugar y sus tan sólo 12 habitaciones, el desayuno (esta vez sin vinos) se sirve relajado con vistas a Montserrat, y uno piensa que no puede existir mejor manera de empezar el día y despertar los sentidos.
Tras el desayuno nos espera Pablo, un joven y simpático somelier, dispuesto a descubrirnos los secretos de la casa.  Un curioso paseo entre barricas e historia nos lleva a conocer el Alma Mater de Can Bonastre de primera mano, invitándonos, una vez más, a probar sus vinos, y nos abandonamos a la cata, esta vez de la mano de un profesional, que bajo su guía, nos permite apreciar matices que podían habernos pasado por alto.

Y así, copa en mano, se inicia el fin de un más que estupendo PLAN B que ha dejado un sabor de boca redondo, amplio y persistente. Dar las gracias por este regalo, sería una expresión demasiado banal, pero como pequeño regalo os descubrimos la pequeña joya del lugar, que acumula premios allí donde va: el Maurel 2007.

Bea y Nino.

Nos vemos en Alimentaria 2010

El próximo martes día 23 de marzo de 2010, en el marco de Alimentaria y dentro de los actos organizados por el INCAVI y debatdevi.cat, se organiza un showroom de presentación al sector del vino de los proyectos que las bodegas ya disponen hoy para darse a conocer, estar presentes o vender a través de la red.

10 proyectos, entre los que se encuentra Uvinum, se presentarán en formato de entrevistas individualizadas para difundir qué se puede hacer en la red para aumentar el uso de nuevas tecnologías por parte de bodegas y gente del sector del vino: desde hacerse reportajes para publicar en la red, vender vino por Internet hasta tener presencia en la red, aumentando su visibilidad. Y mucho más.

Alimentaria 2010

Empresas participantes:

Horario: de 10 a 19h
Programa del acto:
11:00 – Inaguración y presentación de la jornada a cargo del Director General del INCAVI
16:30 – Misión inversa. Bloggers. Cata de Vinos de Catalunya

Alimentaria es el Salón Internacional de Alimentación y Bebidas más importante de España y uno de los principales en el ámbito internacional. Su decimoctava edición tendrá lugar del 22 al 26 de marzo de 2010 en Fira de Barcelona. El salón mostrará las últimas novedades de la industria alimentaria internacional, los canales de distribución y los gustos de los consumidores.

Alimentaria 2010 espera congregar 5.000 empresas líderes en la fabricación y distribución de alimentos y bebidas, a la espera de la participación de cerca de 150.000 compradores profesionales procedentes de más de 155 países. Una vez más, Alimentaria será el escenario económico internacional en el ámbito de la industria y comercio alimentarios.

Nosotros estaremos en el stand de PRODECA, en INTERVIN: Recinto Gran Vía, Pabellón P3 (Nivel 0)- Calle D – Stand 80. Me encantará hablar con cualquier persona que venga a Alimentaria y quiera conocernos, charlar sobre el vino, Uvinum y posibles colaboraciones.

¡Te esperamos! 😉

Házme caso, regálale a tu padre cualquier cosa que case con vino.

Mi padre es el culpable de mi curiosidad por el vino. Ya de pequeña me llevaba a la cooperativa del pueblo a ver como los viticultores llegaban con sus tractores cargados de uva; o con pocos años encima, me dejaba probar un sorbo de aquel vino que él disfrutaba en su copa y me contaba una y otra vez el método de elaboración de aquel producto como si de magia se tratara.

También es culpa de mi padre que me apasione viajar. De hecho con mi madre, mi hermana y él recorrimos Europa en coche más de un verano y, a parte de conocer las ciudades por sus equipos de futbol, mi padre se orientaba gracias a las regiones vitivinícolas que nos cruzábamos. Recuerdo parárnos en Oporto, junto al río mientras me contaba que de aquellas bodegas de la otra riba, de Vilanova de Gaia, salían barcos y barcos de vino hacía Inglaterra, y que allí se que elaboraban uno de los más reconocidos vinos licorosos del mundo, los vinos de Oporto. Mientras me contaba esto, estoy segura que degustaba un porto Taylor’s, una de las bodegas más antiguas de la región, en alguna de las terrazas junto al río.

Ahora sigue haciendo escapadas con mi madre por estas regiones vinícolas del mundo. De hecho, con mi hermana estamos preparando su regalo del día del padre y tenemos claro el regalo: un fin de semana cerca del vino. ¡Pero lo complicado es escoger dónde!

Una opción seria regalarles un fin de semana en Salamanca para que descansen en la Hacienda Zorita, un antiguo convento restaurado y también bodega, transformado en un wine resort hotel para deleite de todos los sentidos con un restaurante dirigido por ell reconocido chef Sergi Arola. Allí podrán degustar el vino Durius, que se elabora bajo la denominación de origen Arribes del Duero.

Otra opción seria el Priorat, en una casa de turismo rural cerca de la Cartuja de Escala Dei, construída en el siglo XII donde sus monjes trabajaron el vino y cultivaron esas tierras; y porque no, visitar las famosas minas de plomo de Bellmunt del Priorat y comer en la fonda del pueblo mientras degustan un Pissarres, un vino de la bodega Costers del Priorat y que se elabora a partir de uvas de viñedos de más de 70 años.

Hay tantas opciones… seguimos pensando y buscando, pero falta muy poco para el 19 de marzo y ¡hay tantas opciones para escapadas enoturísticas! Si tenéis alguna otra opción, sobretodo, ¡explicádmela! Gracias 😉

A casi nadie le gustan los cambios

Es una realidad: a la gente no le gusta cambiar las cosas en sus vidas. Estamos día a día en una misma rutina y al ser humano para sentirse más cómodo y seguro le gusta tener las cosas controladas. Esto tiene muchas implicaciones y bastantes más de las que nos pensamos: no nos gusta mucho cambiar de país de residencia (¡en España nada!), de ciudad, de piso, nos cuesta cambiar de trabajo, no queremos cambiar de grupo de amigos, nos gusta comprar siempre en el mismo super, en las mismas tiendas de ropa, etc.

Al final somo siempre uno poco previsibles. Encontramos unas situaciones que nos gustan y nos hacen estar cómodos y sale un gran denominador común: ¿Por qué cambiar? Sin duda, es una opción muy buena y la mejor en muchos casos.

Yo soy de la opinión de que los cambios son buenos. Es bueno probar cosas nuevas, que nos sorprendan, que nos hagan evolucionar o variar nuestros gustos. Y en este caso, es bueno probar nuevos vinos y tendencias y así hacer evolucionar nuestro paladar y sentidos en el vino.

Justamente, durante años he sido un gran consumidor y defensor de los vinos Rioja. Tenía totalmente integrado un tipo de placer asociado al vino que casi obligatoriamente tenía que pasar por un Rioja. Sus notas de tostado y frecuentes notas de cuero (del nuevo o del viejo) me tenían completamente absorbido y no me permitía poder disfrutar al máximo de otros vinos, denominaciones y cepas como debería. Hace ya más de 4 años decidí cambiar, porque no podía restringirme a ser únicamente un consumidor y amante de Rioja. Así que me forzé (sí, ¡me forzé!) a querer profundizar en nuevas tendencias, placeres, variedades, etc. Y tras ya años catando vinos de Ribera, Rueda, Rías Baixas, Jumilla, Côtes du Rhône, Saint Julien, Napa Valley, etc… y cepas maravillosas como el Verdejo, Albariño, Gewürztraminer, Syrah… me doy cuenta de que cambiar es bueno. Es bueno porque te hace descubrir nuevos vinos y terroirs, nuevas regiones. Y me permite poco a poco ir desarrollando nuevos placeres y mejorar mis sentido en lo relativo al vino.

A veces nos cuesta cambiar porque nos gusta mucho lo que ya tenemos. Pero a lo mejor nos perdemos cosas nuevas y muy interesantes si no nos dejamos llevar. Esto es lo que nos pasa a todos en el vino. No se trata de cambiar y renunciar a lo que te gusta ahora (¡el Rioja me sigue encantando!), sino que nuestros gustos y placeres pueden simplemente descubrir y amar otras tendencias que ni uno mismo podía imaginar. Y esa sensación de descubrimiento y ampliación de gustos es magnífica. En serio, ¡házlo porque no te arrepentirás!

¿Cómo alcanzaron el éxito las prestigiosas regiones vinícolas?

Hace días leía un genial artículo en la revista La revue de vin de France. Lo recomiendo a cualquiera que quiera entender cómo se han formado las grandes regiones de vino del mundo como Burdeos, Borgoña, Toscana, etc… Vinos que hoy en día son reconocidos en el mundo entero y cuyos precios en el mercado alcanzan a veces miles de euros.

Curiosamente, el prestigio y reconocimiento de estas grandes regiones se han alcanzado por razones históricas, económicas, sociales… y ¡políticas! Pues sí, la política ejerce influencia en crear grandes zonas vinícolas. Es una clara demostración de que el terroir aún siendo clave, no es el mayor influenciador y argumento de cara a crear una prestigiosa zona vinícola. Y ello es una clara demostración de la oportunidad para pequeñas regiones de que ellos también pueden dar ese paso adelante y alcanzar en el futuro un gran reconocimiento (como alcanzó el Priorat en muy pocos años).

El largo reportaje muestra como estas regiones a lo largo de los siglos, y debido a poderes feudales, de la iglesia (sí, sí, también influenciaban en ello), sociales, etc… se fueron poco a poco creando un reconocimiento convirtiéndose ya no tanto en vino de consumo en la propia zona, sino en un sector y región de relevancia comercial y de vinos a consumir entre las altas esferas de la sociedad. Fueron justamente estas grandes capas de la sociedad lo que “promocionó” estas grandes regiones y lo que fue en detrimento de muchas otras que a lo largo de los años fueron despareciendo. Y no tanto porque no fueran capaces de crear grandes vinos, sino porque no recibieron, en el momento oportuno, el apoyo clave para dar un paso hacia adelante.

Figuras o personas que influyeron en ello hay muchas, desde los Romanos que en Francia desarrollan la cultura del vino en el Valle del Ródano o a orillas del Sena, o los griegos en Italia, o Carlomagno con el Corton (cediendo despues las viñas a la Iglesia), o los emperadores del reino austriaco-húngaro alavando el Tokaj, etc… Una curiosa historia, y ya mucho más contemporánea es el de Petrus. Petrus ha sido considerado como el vino más grande del siglo XX.

Y su éxito (el único grand cru de Burdeos que no se denomina Châteaux o Domaine por cierto), se debe a un gran golpe de marketing. Antes de la II Guerra Mundial, era un pequeño productor y muy poco conocido de la denominación de Pomerol (desconocida ella también) pero aparece Marie-Louise Loubat que empieza a comprar viñas por la zona. Y compra a la familia Arnaud el Petrus, porque lo considera un vino de gran futuro pero aún desconocido por casi todos. Aunque intenta promocionarlo, no hay forma de que supere el prestigio de los vinos de sus vecinos de Saint-Émilion. Hasta que decide enviar una caja de su vino Petrus a la joven princesa Elizabeth de Inglaterra (y después reina), que simboliza en esa época la modernidad. Y la suerte queda echada en ese momento. La princesa escoge Petrus para su boda el 20 de noviembre de 1947 y desde ese momento, el Petrus se convierte en el vino de los grandes políticos y famosos como la familia Kennedy que lo considera su vino favorito o estrellas del cine como Marilyn Monroe que lo adora y lo proclama. La leyenda del Petrus se forjó así.

¿Interesante no?

Esto demuestra que además del terroir, en el vino hay otros elementos que influyen y mucho en el reconocimiento. Porque el vino son historias, tradiciones, casualidades… ¿Eso es lo bonito del mundo del vino no?

Belondrade, mi amor…

Nunca olvidaré la primera vez que probé el Belondrade y Lurton. Fue en febrero o marzo de 2006. El hombre de mi vida –con el que ya no estoy, matizo- me llevó a cenar al Arola Madrid, en el Reina Sofía. Entorno de vanguardia, poca luz, una sala informal, los platos-tapa con los que Sergi levantó su restaurante en el Arts… Y pidió el que dijo que era su blanco favorito. Cuando el sumiller llegó a la mesa con él en la mano toda su cara era una sonrisa: “No saben qué alegría me da que pidan este vino, ya sólo me queda otra botella, tenía cuatro y las otras tres las he vendido, con gran éxito… es magnífico…”.

Lo que no sabía yo era el lío en el que estaba a punto de meterme… Nunca he soportado que nada me controle, ni el tabaco ni la drogas ni… Es que no había conocido el Belondrade… Aquella botella de vino cambió por completo mi gusto por los blancos. Descubrí la fermentación en barrica y unas experiencias sensoriales apasionantes.

Viñedos Belondrade y Lurton

El pasado junio tuve ocasión de compartir una cata de la bodega con Didier Belondrade y entonces terminé de enamorarme de su labor. “El vino es un encuentro”, suele repetir, creo que encontrando las más precisas palabras con las que podríamos definirlo todos los que disfrutamos de este mundo.

BelondradeDidier, que con el aborgoñamiento ha revolucionado la forma de tratar los blancos en España, es la elegancia hecha hombre. Es encantador, amable y cercano. Unos días después tuve el inmenso placer de disfrutar en su bodega de otro encuentro, el que él organiza combinando su pasión por el vino con su pasión por la música clásica. El viento complicó la audición y convirtió los manteles del cóctel posterior en una suerte de fantasmas juguetones, rodeados por sus viñedos, y la tarde-noche terminó siendo una de las veladas más encantadoras de mi vida. Entre Belondrade, Apolonia y Clarisa conocí nuevas caras, algunas de las cuales se convirtieron pronto en buenos amigos.

Así que a quienes aún no hayan tenido el inmenso placer de abandonarse a (¡nunca sólo!) una copa del blanco que más adoro, les sugiero que corran a nuestro www.uvinum.es , donde además lo podrán encontrar a un magnífico precio, y me cuenten la experiencia. Y para ocasiones más ligeras, que nadie pierda de vista las otras opciones de la bodega. Ah, todas con etiquetas preciosas.

  • Belondrade y Lurton. DO Rueda. Blanco fermentado en barrica sobre sus lías, 100% verdejo. Encontrar una añada anterior al 2007 es trabajo de chinos. Si alguien tiene un 2005, por favor, que me llame, yo pongo la comida, aunque según el propio Didier, el Belondrade y Lurton es un vino pensado para conservar en botella hasta 9 años. Me gusta con foies y aves.
  • Quinta Apolonia. DO Vinos de la Tierra de Castilla y León. Blanco, 100% verdejo. Más ligero que el anterior pero con mucha personalidad. Se elabora, en parte, con las primeras selecciones de Belondrade y Lurton. Es divertido. Yo lo tomo chateando, para huir de los blancos más suaves, que no me agradan, sin tener que tirarme a opciones con más madera.
  • Quinta Clarisa. DO Vinos de la Tierra de Castilla y León. Rosado, 100% tempranillo. No es fácil de encontrar, puesto que la producción es pequeña. Es goloso, me gusta también para chatear y, como muchos rosados… ¡con el cocido!

Un beso para Emilio, que eligió para aquella noche aquella botella : )

Ah, enhorabuena a los chicos de Uvinum por el reciente lanzamiento de la tienda británica. Vaya tela… ;D

Y aprovecho para agregar los créditos y agradecimientos de mi foto de presentación como Uviner: a mi amigo Felipe, con el que hubo muchas risas cámara en mano; a mi amigo Héctor, que remató la sesión cuando Felipe tuvo que irse porque a no sé quién se le había estropeado el coche; a la señora que me vendió el albornoz rojo, que dijo que me lo recogería si finalmente no lo usaba (se barajaban diversas opciones); y, por supuesto, a mi adorada Cava de Santa Clara, donde hicimos las fotos, el lugar donde en una ciudad pequeña como León podemos disfrutar de 400 referencias de vino por empeño y amor de Toño, que además me dio permiso para hacer allí lo que me diera la gana.

El uso de internet es decisivo en el mercado francés del vino

Un estudio realizado a más de 1.000 personas, realizado por SOWINE/SSI 2010 y presentado en la reciente feria Vinisud, trae interesantes conclusiones en cuanto al uso de internet y las redes sociales como elementos claves en la búsqueda de información y toma de decisión de compra de vinos para los consumidores franceses.

  • ¡El consumidor francés de vinos necesita información! El 70% de los franceses como un producto diferente, y 78% de los encuestados estiman necesario informarse antes de comprar un vino siendo internet y con mucha distancia (por delante de revistas especializadas o guías de vinos) como la fuente principal de información para la compra de 1 vino. 
  • 87% de los encuestados da una total credibilidad a la información en blogs y foros que hablan de vinos y gastronomía.
  • Los que son compradores de vinos, tienen de media un 26% de más actividad en las redes sociales que el resto. Las utilizan para buscar información, dar recomendaciones o conversar.
  • ¡El valor medio de pedido de vinos se multiplica por 4 en internet! Aunque el 60% de los consumidores preparan sus pedidos por internet para acabar comprando el vino en el mundo offline, deja claro como Internet influye en la decisión de compra on y offline.

Estos datos no hacen más que reflejar una realidad: que Internet se ha convertido en un canal clave en la búsqueda de información, de recomendaciones y de compra en el sector vino. ¿Alguién lo dudaba? 🙂