Botellas Magnum, vino para compartir

Existen botellas de vino más grandes de lo normal. La más utilizada es la botella Magnum, que tiene capacidad para litro y medio de vino, es decir, el doble que una botella normal. Pues bien, uno de los temas que más interés suscitan entre los nuevos aficionados al vino es el de este formato. ¿Por qué botellas tan grandes? Bueno, pues existen motivos de sobra…

Pensad en el vino como un conjunto de partículas. Una partícula ha estado en contacto con el hollejo (piel) de la uva, y adquirido parte de sus propiedades. Otra ha estado en la barrica junto a la madera, y tomado sabor de ella. Otra viene de una viña más joven, y tiene menos aromas. E incluso hay alguna que viene de una uva algo pasada, y tiene un sabor más dulce…

Cuando el vino se embotella, esas partículas se van mezclando, hasta que todas terminan siendo iguales. Es cuando se dice que un vino se ha “afinado” en la botella.

Vinos Magnum

Si la botella es pequeña, es más difícil que todas las partículas estén representadas: si en una botella sólo cupieran 3 partículas, una de las que hemos mencionado no estaría presente en el vino. Así, cuanto más grande sea la botella, más partículas distintas formarán el vino y más completo será su sabor.

Eso también quiere decir que cuanto más grande se la botella, más tiempo hará falta para que se “afine” (o redondee) en la botella. Por eso, normalmente, los vinos en botella Magnum salen a la venta un año después que los vinos de la misma cosecha embotellados en botella normal. Pero el proceso, al ser más lento y reposado, ofrecerá un resultado mejor, más perfeccionado.

Las bodegas, que conocen todos estos aspectos (y de forma más científica que mi explicación), suelen sacar a la venta partidas en este formato, pero sólo de sus mejores vinos. Por algo será, ¿no?

Hay otra ventaja en las botellas Magnum, y es que el vino es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura. Cuanto más pequeña sea una botella, menos tardará en calentarse, y es más fácil que se estropee.
Es verdad que una botella abierta, sea del tamaño que sea, pierde aromas y calidad, por lo que las botellas Magnum tienen que abrirse cuando haya gente suficiente para consumirla rápidamente, así que se trata de un formato perfecto para compartir una larga velada con buenos amigos, y así evitamos tener que estar pendientes continuamente de que haya botellas abiertas. La Magnum da para largo…

Como hemos dicho, sólo los mejores vinos se embotellan en tamaño Magnum, así que resulta difícil aconsejar alguno, pero, para que probéis algo diferente, os vamos a recomendar 3 que tienen una relación calidad-precio excelente: el Pezas da Portela, el Sierra Cantabria y el Rovellats Brut Nature.

  • El Pezas da Portela es un un vino blanco de la Denominación de Origen Valdeorras (Galicia), elaborado al 100% con uva Godello. Es un vino que mezcla acidez y dulzura a partes iguales, y muy aromático, por lo que que gusta a todo tipo de catadores.
  • Sierra Cantabria es un clásico de Rioja, un vino tinto que mantiene la viveza de la uva con aromas a grosella y frutos rojos, que se amplían en boca.
  • Y para completar la colección, que mejor que un cava como Rovellats Brut Nature, que lleva casi 25 años acaparando premios. Un cava para enlazar una cena entre amigos con la sobremesa de la forma más agradable.

Así que si piensas en celebraciones, encuentros familiares o momentos con los amigos, piensa a lo grande. Piensa en Magnum.

Maridajes de vino en verano

Si os ponéis a leer la etiqueta de un vino en la que se hable de maridaje, lo normal es que nos encontremos frases como éstas: “Ideal con foie”, “acompaña estofados de carnes rojas y aves”, o “combina a la perfección con tablas de ahumados”. Normalmente el vino es la mejor pareja de una comida de gourmet pero, ¿qué pasa el resto de los días? ¿no se puede beber vino?

Desde Uvinum queremos proponeros los maridajes más refrescantes que hemos ido probando para los platos estrella del verano, para que aproveches en estas semanas que nos quedan.

EnsaladillaY qué mejor plato para empezar que la ensaladilla rusa, la comida veraniega por excelencia. Claro que, como se trata de un plato casero, cada persona la hace con sus variantes propias. Por eso os ofrecemos 2 vinos diferentes:

  • Si hacéis la mayonesa vosotros mismos con aceite de oliva, o mezclando oliva y girasol, os proponemos un vino como el Sango, de la D.O. Toro, un vino amplio en boca, cálido, denso, que no pierde fuerza con el aceite y que contrarresta perfectamente un plato frío como la ensaladilla.
  • En cambio, si la mayonesa es comprada o hecha sólo con aceite de girasol, podemos tomarla perfectamente con un Terra do Gargalo Carballo, un tinto de Monterrei, de Bodegas Gargalo, que combina cuerpo y elegancia a partes iguales.

El gazpacho es otro de los platos preferidos en estas fechas, y que más variantes acepta: con pepino o sin él, con más o menos vinagre, e incluso con sardinas, fresas… todo vale.

  • En este caso podemos elegir un Pirineos Merlot Cabernet Rosado si nos gusta el sabor natural del tomate y no usamos mucho vinagre, porque se trata de un vino muy aromático, con sabor a frutas del bosque, y con mucho sabor para lo que nos acostumbran los rosados. Este vino es de la Bodega Pirineos, en la D.O. Somontano.
  • Pero si os gusta un toque extra de vinagre o algún ingrediente adicional, probadlo con un buen cosechero riojano como el Aindurrin, un vino joven que puede aportar, con su ligera acidez, típica de la Rioja, la combinación perfecta para el plato.

Pasamos a los postres:

  • El helado de chocolate es una forma golosa de acabar con una buena comida, y sin duda el PAR Naranja su acompañante ideal. Este vino dulce, de Bodegas Iglesias, se elabora en el Condado de Huelva a partir de las uvas Zalema y Pedro Ximénez, sobremaduradas y maceradas con cáscaras de naranja amarga. Ya se sabe, naranja y chocolate son siempre buenos compañeros…

En definitiva, quien dijo que el vino es para el invierno y la cerveza para el verano, se pierde mil experiencias fantásticas. ¡Cuéntanos la tuya!

El Jerez y el Pedro Ximénez

Pedro Ximénez y Palomino Fino son las variedades de uva que definen el carácter de las regiones de Córdoba y Andalucía en España, respectivamente, pues en estas tierras calurosas y secas se producen los vinos más reconocidos del país, el Jerez y el Pedro Ximénez. En el siglo XVI, mucho antes de que el mundo supiera de Rioja o Ribera del Duero, 2 de las denominaciones de origen más afamadas, estas 2 bebidas ya eran un éxito de exportación, con el Reino Unido como principal destino.

Fue precisamente el casamiento de Catalina de Aragón, la primogénita de los Reyes Católicos, con el príncipe Arturo de Inglaterra lo que potenció el comercio de estos productos fuera de las fronteras. Al punto que mucho tiempo después, en el siglo XIX, el Jerez representaba el 40% de las importaciones de vino de la isla.

Pedro XiménezPor desconocimiento es habitual que se confunda el Jerez con el Pedro Ximénez, debido a su idéntico color y su procedencia de zonas muy cercanas. Sin embargo, las diferencias entre ambos no son menores. El primero es un vino seco de aperitivo, elaborado a partir de la uva Palomino Fino. En cambio, el segundo es un vino dulce producido con la variedad Pedro Ximénez, ideal para acompañar los postres. La unión entre estas bebidas está dada por la tierra, pues para su cultivo necesitan muchas horas de sol y poca agua. Además, en ambos casos estos productos son fortificados, es decir, se les adiciona alcohol vínico después de su fermentación, y posteriormente se trasiega el líquido a barricas de roble para su crianza en soleras.

Una vez en las bodegas, los barriles son dispuestos en forma piramidal, quedando siempre el más antiguo debajo y los más nuevos encima, y para su embotellado el veneciador (maestro de la cava) toma una porción de cada recipiente. Finalmente las barricas se rellenan utilizando vino más joven. De esta manera es que el Jerez y el Pedro Ximénez se mantienen siempre frescos. Tanto es el tiempo que puede descansar, por ejemplo, un Pedro Ximénez, que existen aún en el mercado etiquetas de la cosecha de 1924 y son muy cotizadas.

El vino de Jerez, elaborado siempre seco con la variedad de uva Palomino Fino, debe su nombre al pueblo de Jerez de la Frontera, en el sur de España, en Andalucía. Por lo general, las bodegas, pertenecientes a grandes empresas, producen la bebida en esta ciudad o en 2 pueblos cercanos, Sanlúcar de Barrameda o Puerto de Santa María.

En busca de elevar su imagen, en los últimos años la elaboración de jerez fue delimitada por una serie de normas. Entre otras cosas, se restringió la cantidad de vino que puede vender al año cada bodega, se prohibió la venta de este vino a granel y se permitió la incorporación de la añada en la etiqueta para los vinos premium.

Viñas nuevas, viñas viejas

Uno de los misterios más maravillosos del vino es la constante evolución que sufre. La misma botella, probada con varios días de diferencia, puede albergar matices distintos. Esto es así porque dentro del vino se alojan multitud de bacterias que van desarrollándose, cambiando, y cambiando consecuentemente las características del caldo.

También en las barricas se producen cambios importantes, cuando el contacto del vino con la madera hace que partículas del tonel se desprendan y sean asumidas por el líquido.

Pero uno de los cambios más importantes y menos significados es el de la propia vid, que con los años va formando uvas con distintas características. Eso hace que cada año el vino sea único e irrepetible, porque nunca los factores volverán a ser exactamente iguales.

V3¿Cuál es el misterio de una buena cosecha? La uva tiene que crecer con nutrientes metabolizados por la planta. Es decir, que si a una vid le damos agua y sales con generosidad, las uvas crecerán grandes y cargadas de zumo, pero ese zumo sólo contendrá agua y sales. En cambio, si un viñedo carece de agua, para alimentar el fruto la planta tendrá que metabolizar lentamente cada molécula de agua que las raíces sean capaces de encontrar en la tierra, y por tanto la uva crecerá poco y será escasa, pero estará cargada de propiedades de la cepa.

Los primeros años de un viñedo, las vides producen uvas en abundancia. Son frutos grandes y hermosos, con mucho azúcar y realmente sabrosos al paladar. Sin embargo, su uso para producir vinos no es recomendable, porque esas uvas tienen pocos nutrientes proporcionados por una planta demasiado joven en la que la savia circula rápidamente y con comodidad. Si se elabora vino, éste será probablemente muy ácido y con poco sabor.

Durante mucho tiempo se ha reconocido que hasta que el viñedo no tenía 5 años de antigüedad no era aconsejable usar la uva para vinificar. Ahora, con las nuevas técnicas de cuidado de viñedos se ha conseguido acelerar el desarrollo de la planta y viñedos con 3 años de antigüedad pueden producir vinos más que aceptables.

Hasta los 20 años, los viñedos tienen la mayor producción de uvas. Es más, normalmente hay que “recortar uva” (cortar racimos antes de tiempo para que la planta produzca menos, pero de mayor calidad). Los frutos siguen siendo grandes y cargados de nutrientes.

A partir de los 30 años, nos encontramos ante lo que se consideran viñas viejas. Independientemente de la riqueza del suelo, la planta ya ha sido sometida a multitud de podas y sus “arterias” no funcionan con la facilidad de antaño, por lo que el tránsito de la savia al fruto se hace con lentitud y dificultad, lo que hace que los racimos sean escasos, pequeños y cargados de taninos. Es difícil elaborar vino de viñas viejas, entre otras cosas porque se necesita un viñedo más grande para conseguir la misma cantidad de vino, pero la calidad aumenta con respecto al mismo viñedo cuando era joven.

Eso no quiere decir que los vinos de viñas viejas sean siempre mejores, porque tan importante como la edad es el estado de conservación. Que se lo digan a George Clonney…

En España hay varios vinos de viñas viejas que han sido reconocidos internacionalmente. Entre ellos, el que abrió la veda fue el “Baltasar Gracián Viñas Viejas de Garnacha“, de la Cooperativa San Alejandro, en Calatayud, del que Robert Parker dijo que era increíble que un vino tan excelente costara menos de 3 dólares (en tiempos).

Actualmente muchas bodegas van dejando sus mejores vides envejecer para elaborar este tipo de vinos, y ya hay vinos tintos imprescindibles como el Leda Viñas Viejas, un tempranillo de la Ribera del Duero, o el Dominio de Tares Cepas Viejas, un maravilloso mencía del Bierzo.

En vinos blancos, aunque es menos común encontrar vinos de viñas viejas, hay que señalar el V3, un vino de Verdejo en Rueda que os sorprenderá sin ninguna duda. Lo elabora la bodega “Sitios de Bodega“.

Para acabar, una frase de sir Francis Bacon: “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer”.

Los tags del vino español

Los tags o etiquetas son conjuntos de palabras o expresiones que queremos señalar como las más relevantes de una noticia o comentario en internet. Así, muchas veces los tags no sólo sirven para que los buscadores sepan de qué va lo que escribimos, sino que nos dan una idea general de lo que estamos hablando.

Tags del vino

Así, el juego se puede hacer al revés: en lugar de escribir un artículo y etiquetarlo con tags, si yo te escribo unos tags, ¿podrías saber a qué vino me refiero?

Por ejemplo, si hablamos de “vinos blancos“, “albariño” y “ribeiro“, la deducción podría ser “vinos de Galicia“.

En cambio, si hablamos de “uva airén“, “clarete” y “mayor cantidad de viñedos”, el artículo podría tratar sobre vinos de La Mancha.

Más complicado: “eiswein“, “tokaj“, “sauternes“, “oporto“… podría estar hablando de vinos dulces, ¿no?

A veces las etiquetas dependen de la idea que el redactor se hace sobre aquello de lo que escribe. Por ejemplo, si yo quisiera dejar claro que un artículo trata sobre Rioja, etiquetaría con las palabras “tempranillo“, “mazuelo” y “graciano“, que se corresponden con el coupage clásico de los vinos riojanos, mientras que otros podrían usar “tinta fina“, que es un nombre tradicional allí para la uva tempranillo.

Pero en algunos casos, el etiquetado se puede hacer incomprensible para muchos lectores. Así, si os escribo “vino tinto“, “español“, “suave” y “barato”, ¿alguien podría imaginarse de qué estoy hablando?
Probablemente no. El caso es que me refiero a los vinos de Navarra (sí, Navarra, tan conocida por sus rosados), y el truco está en que estos tags corresponden a un artículo escrito en inglés. Y es que, según los bodegueros navarros, mientras en España asociamos Navarra como tierra de rosados, y más del 70% de los vinos que se venden aquí lo son, en el extranjero la gente asocia Navarra con el vino español (tradicionalmente tinto, suave y más barato que el de otros países), y el porcentaje se invierte: más del 70% de los vinos navarros que se venden en el mercado internacional son tintos, consecuencia de la antigua asociación de ideas “vino español = tinto barato o Jerez“.

Afortunadamente para aquellas D.O. en las que se producen otras clases de vinos, España ha conseguido romper, poco a poco, la idea preconcebida que se tenía de nuestros caldos, tanto por variedad como por calidad. Baste ver las guías y recomendaciones internacionales para darse cuenta de que hay cada vez más vinos españoles con magníficas puntuaciones, e incluso algunas bodegas como Pazos do Lusco, productora de albariño, que explota sus vinos casi exclusivamente para el mercado internacional.

Aún así en Uvinum queremos que seas tú el que etiquete los vinos, el que decida cómo es un vino sin necesidad de que otros lo describan por ti, y por eso estamos preparando una aplicación para que puedas incluir tus propios tags al comentar un vino. Así que hazte Uviner y el experto en Uvinum serás tú.

Vino blanco fresquito para el verano

Vino blancoEl vino blanco es el vino preferido para la época estival. Elige siempre un blanco para comidas y cenas cerca del mar y acertarás. Nos ayuda a pasar el intenso calor del sol, y es por ello que se consume tan frío, sin perder ni un ápice de su aroma a uva joven y fruta.

Los colores amarillo, verdoso, con matices intensos desprenden reflejos brillantes y con personalidad. Pescado, ensaladas, marisco, pasta, sopas frescas, carne ligera, postres y tartas caseras… son los alimentos para un maridaje perfecto con este tipo de vino.

Porque no sólo de tintos nos nutrimos, sino que también se pueden vivir nuevas sensaciones con una copa de vino blanco de calidad en la mesa. ¿Ya tienes tu preferido?

Te lo ponemos fácil, pues recomendamos algunas opciones de diversas denominaciones españolas para pasar un verano inmejorable: de las tierras del Penedès, con blancos transparentes con sabor a mar, a Galicia donde se elaboran algunos de los blancos con más presencia del mundo, pasando por Mallorca con aromas a largas tradiciones en vinos.

DO Penedès

  • Arç Blanc 2008. Como no podía ser de otra manera está compuesto por uvas de Xarel·lo. Se elabora en la zona del Garraf, rica en vinos frescos para acompañar los primeros platos de una cena.
  • Sumarroca Chardonnay Cosecha 2009. Su sabor aterciopelado nos transporta a la viñas más importantes del Penedès. Si te gustan los aromas intensos a frutas, éste es tu blanco, ya que huele a manzana, melocotón y a algunos regustos de vainilla.

DO Rías Baixas

  • Nora da Neve 2006. Con el mejor albariño se elabora uno de los vinos blancos con mayor proyección de Galicia. Fresco, intenso, con sabor a pomelo… es la mejor propuesta para una parrillada de pescados. Su sabor perdura en nuestra boca y nos regala momentos placenteros.
  • Iwine 2008. Original por dentro y por fuera. Fino albariño para los canapés más especiales. De matices suaves y frescos en su interior, la botella está pintada de color plata dejando un diseño moderno y creativo.

DO Binissalem-Mallorca

  • Jaume de Puntiró Daurat 2008. Directamente de la isla de Mallorca podemos saborear un blanco de gran riqueza visual. Pero, sobre todo, lo importante está en su sabor que desprende una mezcla de uvas, protagonizada por la Pensal Blanca.
  • Randemar 2008. Un colorido diferente y un sabor intenso a fruta que enamora. Los frutos rojos, la manzana y el melocotón sobre un fondo de hierbas aromáticas son aquí los protagonistas. Un caldo especial para acompañar tus mariscos.

Enoturismo para vender vinos

Atrás quedaron las épocas en las que el turismo rural significaba ir al pueblo de la familia a comer los platos de la abuela. Hoy, el turismo rural abarca una amplia oferta de alojamientos y actividades entre los que se cuenta, cada vez con más fuerza, el enoturismo.

Hasta hace poco las bodegas sólo abrían sus puertas como un instrumento de marketing, para agasajar a clientes importantes o celebrar reuniones de fuerza de ventas con sus distribuidores. El creciente interés por los vinos y la cultura que les rodea ha ayudado a impulsar la creación de espacios dedicados al ocio y al disfrute del vino dentro de los terrenos de las bodegas, tanto para impulsar la imagen de marca como para generar beneficios por sí mismos.

El ejemplo más conocido de este nuevo modo de entender la cultura del vino es el de Marqués de Riscal, en Rioja, que creó un edificio diseñado por Norman Foster donde se pueden alojar los más exclusivos amantes del vino en una de sus 43 suites equipadas hasta el último detalle. También, de mano de su chef Ramón Piñeiro, se pueden degustar los platos más vanguardistas en sus restaurantes y bistrós dirigidos por Francis Paniego, poseedor de 2 estrellas Michelín, en Echaurren y El Portal de Echaurren.

Otro proyecto diferente, esta vez en Portugal, lo representan las bodegas Herdade do Esporao, en el Alentejo. Esta bodega, que produce aproximadamente 12 millones de botellas al año, y tiene como vino de bandera el famoso “Monte Velho“, se distingue por su protección de los hábitats naturales. Poseen una finca de más de 1800 hectáreas (de las que sólo 600 se dedican al cultivo de vides, y 40 al de olivos), en un entorno que representa fielmente el sotomonte portugués.

Herdade do Esporao

Foto: Juan Manuel Pérez Zubizarreta

La bodega está inscrita en el proyecto europeo “Countdown 2010“, por el que se compromete a respetar y cuidar el medio natural, y se pueden contemplar en la finca más de 350 especies distintas de fauna y flora, entre las que destacan las aves acuáticas y la joya de la corona: una pareja de cigüeñas negras.

Como colofón de la visita, nada mejor que recrear los sentidos con un almuerzo típico en su restaurante, acompañado de una cata de sus mejores vinos. En su afán por investigar y seleccionar las mejores cepas, disponen de variedades tan diversas como la Touriga Nacional o la Aragones, hasta otras más sorprendentes en la zona como la Petit Verdot y la Semillon, de la que son probablemente los únicos productores en toda Portugal.

En cualquier caso, si lo que te atrae es el lujo más exclusivo o la protección de la biodiversidad, ahora puedes encontrarlo todo sin renunciar al placer de degustar los mejores vinos.

La leyenda del Casillero del Diablo

Los vinos de procedencia chilena gozan de muy buena fama, ya sea por su gran calidad y su excelencia, pero existe un vino en particular que su fama se debe más a una leyenda que ha otra razón en particular. Este vino es considerado uno de los más famosos de los vinos chilenos, procedente de la Viña Concha y Toro, y que tiene como eslogan la sugerente frase: “La leyenda del Vino”.

La leyenda del Vino

La leyenda empieza a mediados del siglo XIX (1871), cuando Don Melchor de Concha y Toro, dueño y fundador de la Viña Concha y Toro (Chile), reservaba sus mejores botellas de vino para él y sus allegados, pero estas joyas embotelladas desaparecían extrañamente, a pesar que eran guardadas bajo llave. Don Melchor no tuvo mejor idea que inventar un oscuro rumor, rumor que sostenía que en aquellas bodegas habitaba el Diablo.

Concha y ToroEl rumor fue suficiente para frenar la desaparición de sus mejores vinos. De esta casi anecdótica leyenda, y así como la trascendencia de la buena reputación del vino, la leyenda se propagó como reguero de pólvora entre los pobladores de aquel lugar. Así nació el vino más famoso de las viñas chilenas, llamado hoy con justa razón “Casillero del Diablo”.

Hoy han pasado más de 100 años de la creación de la leyenda, pero como todas las leyendas siguen perdurando en el colectivo de los que de alguna manera son partícipes de ella. Ahora además de la “gran leyenda” los vinos de Concha y Toro son avalados por su calidad.

Otras leyendas

La leyenda del vino “Casillero del Diablo” quizá sea la más famosa y célebre en los vinos, pero no es lo única. Existen algunas más que también están llenas de fantasía y fascinantes relatos.

Una de las más famosas es la leyenda de la invención del vino, esta peculiar historia proviene del cercano oriente, en Persia para ser más precisos. La leyenda cuenta que un emperador guardaba las uvas en sus bodegas, estas empezaron a fermentar y de ella emanaba un evidente olor a vino, este aroma fue confundido por los habitantes por veneno. Una cortesana al enterarse de estos rumores decidió suicidarse probando el dichoso veneno, el rey bajó a sus depósitos al enterarse de la fatal decisión de dicha cortesana, él con la idea de encontrar el cuerpo muerto de la cortesana, pero para su sorpresa la encontró danzando y muy feliz, el vino se había descubierto.

Vinos de reserva

¿Qué significa que un vino es de reserva? ¿De qué hablan los expertos cuando dicen que un caldo es complejo? Cuanto más caro sea el vino, ¿es mejor? ¿Qué determina que una botella sea excelente? Estos son algunos de los tantos interrogantes que deben descifrarse a la hora de elegir un vino. El mercado exige a los compradores estar cada vez más informados, para no abrumarse ni confundirse frente al exceso de oferta de variedades de uvas y estilos de vinos. Esto o las recomendaciones de vinos en Uvinum, claro. O las 2 cosas.  😉

La posibilidad de que un vino se convierta en un gran vino, depende de la capacidad del enólogo, puesto que es él quien deberá elevar las uvas a su máxima expresión, para que al finalizar su vinificación resulten en un líquido amable y seductor. Si bien existen múltiples recetas, a grandes rasgos el proceso de creación de un vino nace en la cosecha.

Una vez en la bodega, los racimos son despalillados, es decir, se separan las partes verdes como las varas que unen a las uvas y los cabos. Luego, la uva es trasladada a un recipiente para su posterior fermentación. En el caso de los vinos tintos, las uvas permanecen macerando un tiempo para extraer, entre otros, el color, ubicado en la piel de la uva. Para los vinos blancos, por otra parte, se separa la pulpa del hollejo inmediatamente.

En tanques de acero inoxidable refrigerados, tinas de cemento abiertas, barricas de roble o toneles, dependiendo de cada bodega, el jugo de uva se convierte en vino a través de la acción de microorganismos llamados levaduras, que consumen el azúcar natural de la fruta desechando etanol y anhídrido carbónico.

Por otra parte, durante este proceso, se generan nuevos aromas y sabores en el vino, distintos de aquellos naturales de la uva, llamados primarios. Estos compuestos “secundarios” son los responsables de que, por ejemplo, el Sauvignon Blanc desprenda notas de espárragos y de pasto cortado, tal como lo definen los expertos.

Vinos ReservaAl culminar la transformación, en el caso de los vinos creados para ser consumidos jóvenes, sólo restará un paso por procesos de estabilización y filtrado, que aseguren la longevidad de por lo menos 1 año del vino antes de ser embotellado. No obstante, para aquellas etiquetas que pretendan llevar con orgullo el título de crianza o reserva, resta aún una estancia en barricas de roble o botella, que puede variar entre 3 y 18 meses de reposo, dependiendo de lo que busque el enólogo.

De todas maneras, las líneas de elaboración de un vino no son inamovibles; cada maestro tiene su libro, y en este caso, cada enólogo tiene su receta.

Guía para comprar vino y tomarlo

La semana pasada os proporcionábamos algunas indicaciones sobre cómo elegir un buen vino, pero no todas, claro. Así que vamos a continuar dando pistas.

Comprar vinoLos vinos creados para guarda son minoría. La mayor parte de las etiquetas del mercado están diseñadas para ser consumidas en un período máximo de 2 años; esto sucede con la mayoría de los vinos blancos y los tintos denominados jóvenes. Por ejemplo, cuando los productores establecen uva y fecha de cosecha únicamente, están comunicando que el vino fue diseñado para ser consumido en un máximo de 2 años. Habitualmente, éstos son muy livianos, afrutados y fáciles de tomar. Si además del año y las uvas se especifica en la etiqueta que el vino es de reserva, lo que quiere decir es que el caldo estuvo guardado al menos 6 meses en recipientes de madera, usualmente barricas de roble francés o americano, antes de su comercialización.

Cuanto mayor sea el tiempo pasado por el vino en la madera, por lo general, más costoso será el vino. Este tipo de crianza le aporta mayor longevidad, puesto que aumenta su contenido en taninos, componente relacionado con la sensación de astringencia en la boca.

Un vino reserva puede conservar sus propiedades entre 3 y 5 años, aunque hay excepciones. Por último se encuentran los vinos de guarda, pensados para ser consumidos al menos 6 años después de su producción (hay quienes lanzan estos vinos con el suficiente añejamiento para hacer posible el consumo en el momento de la compra).

En el llamado Nuevo Mundo vitivinícola (América, Australia o Sudáfrica, entre otros), si bien no existen reglas que identifiquen legalmente los tipos de vinos que se ofertan en las góndolas, hay términos que se repiten y que brindan al consumidor pistas de su elaboración. Cuando una etiqueta indica “varietal” significa que está hecho con una única cepa, como Tannat o Cabernet Sauvignon, por ejemplo. Las botellas producidas, en cambio, con 2 variedades, se llaman “bivarietales“, mientras que los vinos de corte (o assemblage o coupage) son aquellos que mezclan 3 o más tipos de uva.

Reglas de consumo: las copas de vino

La duda está siempre sobre la mesa: ¿Qué tipo de copa debemos usar para tomar vino y cuál es el límite de su servicio? Si bien existen copas diseñadas para potenciar al máximo el aroma o fragancia de cada variedad (para ChardonnayMerlot o Syrah, por ejemplo), lo habitual es que se elija entre 3 tipos:

  • standard de 125 ml
  • generosa de 175 ml
  • grande de 250 ml

En todos los casos, más allá del recipiente, al momento de volcar la bebida lo más indicado es llenarla hasta cubrir un cuarto de su volumen. De esta manera, será posible airear el líquido para volatilizar sus olores sin derramarlo.

Respecto a la forma de las copas, cada tipo de vino requiere una forma especial para mejorar su sabor y aroma:

  • Para los vinos blancos o rosados (que deben beberse frescos) se usan copas altas y de pie fino. Así, si se cogen éstas por el pie, la mano no tocará la copa y no calentará el vino.
  • Para los vinos tintos con cuerpo, son ideales las copas de pie corto.
  • Para los vinos tintos ligeros, las  copas más adecuadas son panzudas y que se estrechan arriba.
  • Para los cavas/champán y los vinos espumosos, las copas ideales son las copas altas y estrechas.