Qué considerar al degustar grappa

Los gustos básicos, enmascarados por el alcohol, los aromas que se deben discriminar sobre un fondo intensamente alcohólico, hacen que el degustador deba poner en juego toda su capacidad y concentración en la degustación de grappa. Una vez superado el primer impacto, se abre un mundo de sensaciones muy diferentes a las del vino, pero con la misma complejidad y misterio.

La vista no tiene la importancia que tiene en el caso del vino. Aquí simplemente se busca la perfecta transparencia, que por supuesto se puede presentar con diferentes graduaciones de brillo. Dado el proceso de elaboración, en el que se busca la purificación a través de la destilación, sólo un grave defecto puede implicar turbidez o aparición de un velo en la grappa.

La grappa, sin excepciones, es incolora en su origen, ya que los colores provenientes de la uva no pasan a la grappa en la destilación. Por lo tanto van a presentar color las grappas añejadas en barricas de roble, que varían de un color amarillo muy pálido hasta un ámbar oscuro, dependiendo del tipo de madera usada y del tiempo de permanencia en la misma. También a veces las grappas son coloreadas artificialmente con caramelo, y se distinguen de las anteriores por diferencia de color y por la ausencia de caracteres aromáticos dados por la madera.

La gran concentración de alcohol etílico de la grappa hace más volátiles algunas sustancias. Por eso algunos aromas que pueden estar presentes en los vinos aquí van a estar amplificados. Pero simultáneamente el alcohol agrede las mucosas olfativas, llevando muy rápidamente a la fatiga y a la insensibilidad del olfato. Por lo tanto la olfación directa se debe hacer una o dos veces, teniendo mucho cuidado de no fatigar al olfato, sobre todo si se va a degustar más de una muestra.

Grappa

Encontraremos en la grappa, como en el vino, aromas primarios (provenientes de la fruta), secundarios (de la fermentación) y terciarios (del añejamiento). En el caso de las grappas aromatizadas, también aparecerán aromas cuaternarios provenientes de las sustancias agregadas. Es muy importante en las grappas la percepción del aroma retro nasal. Este es el aroma que se siente luego de entrada la bebida en la boca, al expulsar el aire por la nariz. Al pasar por la boca primero, el aroma del alcohol ya no resulta tan agresivo para las mucosas nasales y es en ese momento que se puede sentir mejor la complejidad de aromas que tiene la bebida.

Dependiendo de la o las variedades de uva presentes en el orujo, en el aroma de la grappa podremos encontrar aromas frutales (manzana, banana, frutilla, frutas exóticas), nueces, flores. También pueden aparecer algunos aromas desagradables, que se consideran defectos, como aromas a humedad, ácido acético, cera, sudor, rancio y otros. El aroma se valorará por su intensidad, fineza, franqueza, complejidad y persistencia.

En un lugar de la Mancha…

España tiene rincones realmente encantadores que vale la pena explorar. Pero si, además, cuentan con grandes viñedos que ofrecen vinos gustosos al paladar, la experiencia es inolvidable. La histórica ruta del Quijote nos regala pueblos con encanto y mucha historia: Almansa, Daimiel, Almagro, Cuenca…

Los vinos de la Mancha son como su comunidad: fuertes, contundentes, con arraigo y personalidad. Los tintos adquieren un color burdeos muy especial y los rosados se tiñen de rojo intenso pasión. Las bodegas y restaurantes más influyentes de la zona ofrecen maridajes de excepción, con sus quesos Denominación de Origen y los aceites de Los Montes de Toledo y Campo de Calatrava. Te destacamos algunas de sus caldos más importantes y te animamos a que nos cuentes cuáles has probado y si tienes ya tu preferido.

D.O. Vino de Méntrida

Méntrida está situada en el Norte de la provincia de Toledo, los viñedos dan variedades tintas excepcionales de Garnacha y Cabernet Sauvignon. La Garnacha es la más popular dando lugar a vinos con aromas a frutas realmente intensos.

No te pierdas, por ejemplo, el vino de gran calidad Cantos del Diablo 2008, una exquisitez monovarietal que casará con carnes rojas y ricos embutidos; o el Piélago 2007, envejecido 7 meses en barrica de roble francés dando una pureza al paladar única.

DO Origen Ribera del Júcar

La Mancha, tierra de vinosSeguimos nuestro recorrido por la tierra del Quijote, tierra de leyendas e historias que ha traspasado siglos y generaciones. Los vinos de esta denominación, Ribera del Júcar, se elaboran en el sur de Cuenca, rica en manjares y gastronomía popular. Sus variedades más destacadas son el Tempranillo y el Cencibel, además del Merlot.

DO Almansa

En la provincia de Albacete se elaboran caldos de renombre. La cultura vinícola de la zona de Almansa data probablemente del siglo XVI dando como resultado tintos, rosados, pero también blancos jóvenes. Un ejemplo de estos últimos es La Huella de Adaras Blanco 2009. Entre los tintos, recomendamos La Vega de Adaras 2006, que luce un color grana intenso, mezclado con reflejos violetas y amoratados; y un sencillo, pero gustoso Higueruela Rosado 2009, elaborado a partir de cepas de más de 40 años.

DO de Valdepeñas

A Valdepeñas la encontramos en la provincia de Ciudad Real, y su variedad estrella es la Airén y Cencibel que nos da vinos finos de un color rubí intenso en los tintos y verdosos en los blancos. El Alba de los Infantes Roble 2004 es una buena muestra a aroma a frutos maduros del bosque.

Este otoño practica el enoturismo

Hay una nueva forma de practicar turismo, la de recorrer y conocer miles de lugares a través de la cultura del vino. Este verano, haz algo diferente y déjate embriagar por los placeres de una antigua bodega, catas de vino o un maridaje para descubrir la historia de una región de forma original: llega el enoturismo.

Esta actividad es apta para todo tipo de personas, grupos de amigos y empresas que pasan una jornada diferente con sus compañeros de trabajo. En España el enoturismo está ya muy extendido, gracias a la cantidad de bodegas existentes en cada Comunidad, dignas de ser admiradas por su historia y la elaboración de sus vinos de extrema calidad.

Turismo en viñedosAlojamiento, catas, degustaciones…

Los más sibaritas y amantes de la gastronomía en general disfrutarán seguro con estas experiencias. El enoturismo incluye, entre otras actividades, dormir en la bodega, degustaciones de catas de los vinos más exclusivos, cursos de iniciación a las catas, cenas con maridaje incluido y hasta excursiones por la región.

La ciudad del vino, bodega Marqués de Riscal

Herederos de Marqués de Riscal es uno de los referentes de la cultura vitivinícola de toda España. No es vano, su bodega, ubicada en la Rioja Alavesa, se construyó en 1858, y alberga un hotel, restaurante y spa que ofrece lo mejor para unas buenas vacaciones.

Está situada en un edificio de máxima vanguardia, similar al Guggenheim de Bilbao, donde la huella del arquitecto Frank O. Gehry queda plasmada con su acero y sus múltiples colores que recuerdan a las cepas de esta comarca.

Catas en la Bodega Enate, sabor del Alto Aragón

 TAGS:Entre montañas aragonesas, practicaremos senderismo, deporte de aventura y degustaremos buena gastronomía. La bodega Enate es el principal referente en la Denominación de Origen del Somontano, y destaca también por su imponente edificio. Aquí también se realizan catas especializadas con sus vinos y una visita a sus instalaciones.

Enoturismo con Torres

Bodegas Torres son toda una institución, ubicada en la comarca catalana del Penedès, cuenta con una larga tradición vinícola. Se organiza una interesante visita a sus bodegas, con presentación de su historia, experiencia sensorial para saber el ciclo vegetativo de la vid, tour por los viñedos, y degustación con la cata comentada de un vino, además de la posibilidad de degustar más vinos y la compra de éstos en sus tiendas

Languedoc-Rousillon, tierra de vinos

A raíz de una crisis del sector agrícola, algunos pioneros de la zona en 1987 organizaron la unión de viticultores y crearon para sus etiquetas una nueva identificación: Vin de Pays d’Oc, un vino corriente de mesa, regional, con garantía de calidad. Para lograr vender sus producciones a precios asequibles, apostaron por variedades apreciadas internacionalmente. De esta manera, con nuevos métodos de cosecha y vinificación empezaron a producir varietales similares a los que ya consumía el mercado.

Son 40 las Denominaciones de Origen que derivan de la variedad de suelos, climas y cepas de Languedoc-Roussillon. La misma diversidad que le da el poder a esta región de convertirse en una de las esperanzas de mayor desarrollo y potencial de Francia. No obstante, la dedicación que pone su gente en el turismo y la agricultura es la que tornó el sur del país reconocido por la variedad de sus productos y su sabrosa cocina. Entre sus ingredientes básicos se encuentran el aceite de oliva, ajo y albahaca, junto a los aromas de las hierbas de la garriga provenzal (matorral), como tomillo, romero y laurel, que complementan las especialidades rurales y costeras de la zona. Sin contar sus extensiones de viñedo, que representan el 40% de las plantaciones francesas.

En la costa del Mediterráneo, desde Nímes hasta las riveras del río Aude, Languedoc se divide en siete zonas: Coteaux du Languedoc, Minervois, Fitou, Malepére, Corbiéres, Cabardésy Limoux. A la primera, Coteaux du Languedoc, se la conoce como el lugar más antiguo de producción de vino de Francia. Se destacan los vinos tintos, aunque también se elaboran algunos rosados y blancos. Minervois se ubica entre el Canal du Midi hacia el sur y la Montagne Noire hacia el norte. Sus tintos son rústicos y se aconsejan para acompañar carnes rojas; mientras que sus blancos son ideales para servir con mariscos y pescado blanco.

Por otro lado, Fitou es según los historiadores el lugar donde los griegos plantaron las primeras vides, y se extiende desde Narbonne y Perpignan hasta las montañas de Corbiéres. Se caracteriza por producir vinos tintos con cuerpo y aromas complejos, de especias y frutas maduras. Malepére, en tanto, rodeada por el Canal du Midi y el río Aude, se destaca por la elaboración de rosados.

Viñedos en Languedoc-Rousillon

Con más de 23.000 hectáreas, Corbiéres va desde Carcassonne, Narbonne, Perpignan y Quillan, y se divide en 11 zonas, por tipo de suelo y condiciones climáticas. El 90% de sus vinos tintos son jóvenes, ligeros y de sabor frutal. 6 ríos riegan las laderas y terrazas Cabardés, hacia la Montagne Noire y dominando la ciudad de Carcassonne. Gracias a su situación entre Languedoc y Bordeaux, tanto las variedades de uvas atlánticas (Merlot, Cabernet SauvignonFranc, Malbec y Fer Servadou) como las mediterráneas (Syrah y Grenache) crecen bien aquí.

La historia cuenta que Tito Livio elogió hace 2.000 años los vinos blancos de Limoux. Luego, en 1531, un monje benedictino descubrió el proceso natural que convierte los vinos normales en espumosos, y entonces nació el primer champagne del mundo, hoy el 95% de la producción de la región con el Blanquette de Limoux, el Crémant de Limoux y el Blanquette Méthode Ancestrale. Así, el Blanquette de Limoux, el brut más viejo del mundo, resulta del montaje de al menos un 90% de Mauzac completado por Chardonnay y Chenin.

El vino, el favorito de los latinoamericanos

El vino es hoy una de las bebidas más solicitadas en todo latinoamérica, la predilección por los exquisitos jugos de las vides ha aumentado considerablemente en los últimos 5 años, ya sean en vinos tintos, blancos y rosados.

El vino en Estados Unidos

El vino en la comunidad hispana de Estados Unidos está teniendo un crecimiento muy importante, en que se podría considerar el más importante de todos, así lo anunció la bodega Beringer (Napa ValleyCalifornia – Estados Unidos). Las cifras son realmente importantes, se dice que 7,3 millones de 45 millones consumen vino en el país del tío Sam, un 20% más que hace 5 años.

El vino en Latinoamérica

Vinos del MundoEn países como Argentina, Chile, México y Perú, principales productores y consumidores de vinos del Latinoamérica, el crecimiento también ha sido digno de recalcar, aunque en menor escala que Estados Unidos, pero los 3 países antes nombrados han tenido un crecimiento importante en la producción de vino y consumo del mismo.

El porqué más importante de este importante crecimiento se debe básicamente a la gastronomía Latinoamérica, la cual logra un buen maridaje con sus exquisitos potajes, hecho que resalto la enóloga Leticia Chacón de la Bodega Beringer. En Latinoamérica existen muchas bebidas típicas como el tequila, pisco, ron entre otras, bebidas que tienen un arraigo popular que va desde lo tradicional hasta lo histórico. Pero casi en su mayoría son bebidas destiladas, hecho que las limita mucho en los maridajes en la gastronomía de ese continente. Es por eso que el buen comer está siendo acompañado cada vez más por una buena copa de vino.

Los mejores vinos latinoamericanos

Sin duda la disputa de los mejores vinos latinoamericanos se encuentra en América del Sur, y la lleva Chile y Argentina, a pesar que en países como Perú, Uruguay y Colombia, existe una cultura vinícola de muy alta calidad, que cada vez sorprende gratamente.

Los vinos argentinos, ya sean de Mendoza o Cuyo, son uno de los más reputados por su sabor y calidad; la cultura de consumo del vino es muy importante, debido a factores sociales y culturales. Los vinos chilenos tienen muy buena fama, fama ganada por la calidad y las grandes viñas que poseen con un clima y latitud perfecta para elaboración del vino. Como veis, llegar a un ganador de cuál es el mejor es casi imposible, y con nuestro afán diplomático declaramos un empate técnico entre Argentina y Chile, no obstante podéis definir esta disputa con vuestra opinión certera.

Los jóvenes apuestan por el vino

Que el vino es salud es algo que parece que cada vez está más demostrado. A sus cualidades con respecto al deseo sexual femenino y a la prevención del cáncer, así como la reducción del riesgo de infarto, se añade una nueva virtud: el vino rejuvenece. Aunque, mejor dicho, los que rejuvenecen son sus consumidores.

Según el último estudio del Observatorio Español del mercado del Vino (OeMv) el vino va ganando adeptos entre los usuarios más jóvenes, aquellos que se sitúan en el marco de edad comprendido entre los 18 y los 35 años. Aunque se sitúa en 5º lugar de las bebidas más consumidas en general, después de los refrescos, el agua envasada, la cerveza y el alcohol de alta graduación, ya es la número uno en determinadas circunstancias.

Vino y Amor

Y esas circunstancias parece que van ligadas, en muchos casos, al deseo de los jóvenes de aportar glamour y distinción a sus relaciones sociales, porque el vino es la bebida más consumida en las citas románticas (44%), celebraciones especiales (28%), y siempre que se sale a cenar (28%), mientras que, por ejemplo, los refrescos dominan como bebida en las salidas entre semana (36%) y la cerveza en la hora de las tapas y los pinchos (51%).

En casa, el vino es el rey de las celebraciones especiales (28%), mientras que el agua envasada prima en las comidas de diario (60%) y los refrescos se suelen tomar viendo la televisión (38%).

Dentro de este arco comprendido entre los 18 y los 35 años, la iniciación a los vinos se produce de forma más habitual a partir de los 24 años, cuando se empieza a pasar del botellón y los amigos a las salidas en pareja y la fiesta tranquila, según afirma Rafael del Rey, Director General del OeMv.

Así, el vino en España se consume más entre los jóvenes de 26 a 35 años (48,5%), y más en áreas metropolitanas (sobre todo en Barcelona, con un 49,7%), por lo que parece que el nivel de renta de los jóvenes también es un factor importante para que se inicien en el consumo.

Las bebidas combinadas con vino también marcan una diferencia entre los jóvenes, según su localización geográfica. De Norte a Sur, las bebidas de este tipo preferidas por los jóvenes son el Calimocho (Norte-Centro, 33,9%), la Sangría (Levante, Madrid y Barcelona, 21%) y el Tinto de Verano (Andalucía, 23,4%).

Ya que, como hemos visto, los jóvenes usan el vino para ligar en las citas de enamorados, ahí va la recomendación de hoy: para aquellos que quieran dar una imagen romántica y de glamour a la vez que ligeramente rebelde e irreverente, les recomendamos el 1+1=3 Brut, un cava clásico, de uvas Xarel·lo, Macabeo y Parellada, pero con un toque atrevido y sugerente. ¡A ligar!

El color de los vinos

Al comenzar con la degustación de un vino, lo primero que se considera es el color de éste, su apariencia, lo visual. Para poder apreciar su coloración de la mejor manera se debería hacer bajo la luz natural puesto que la luz artificial puede ser bastante engañosa. Es cierto que para muchos la luz de las velas puede ser conveniente, sobre un fondo blanco, para reconocer una tonalidad, pero en el caso de los vinos tintos y blancos, la luz del sol es la que permite de mejor manera poder encontrar sutilezas en su tonalidad.

Los cambios en el color del vino se deben a diversas variables, por ejemplo la cepa de la que procede, la forma de elaboración del vino, el tiempo que el hollejo haya estado en el mosto, el hecho de haber sido colocado en toneles de madera o no, su edad y la forma en la que se conservó el vino.

Color del vino

La gama de colores suele ser mucho más variada en los vinos tintos que en los blancos, en ellos el color va desde el púrpura intenso hasta tonos más castaños, granates o violáceos, pasando por una nutrida gama de intermedios: carmesí, bermellón, rubí, ladrillo, teja, etc. Siempre que se habla de estas tonalidades hay que dejar claro que siempre hay lugar a la discusión el respecto, no existe una paleta de colores que pueda considerarse un patrón y que permita calificar de forma exacta el color de un vino, salvo excepciones como por ejemplo el rubí y la teja.

Las antocianinas son los pigmentos que le dan el color rojo al vino, estos se encuentran en el hollejo de las uvas tintas y son extraídos por el alcohol. De acuerdo al tiempo que este hollejo se mantiene en contacto con el mosto es que se obtendrá un color más o menos intenso. Cuando el vino es joven, el rojo puede acercarse más al naranja y con el paso del tiempo éste se vuelve cada vez más cercano al castaño o al teja.

En lo que respecta a los vinos blancos, las tonalidades son menos y realmente parecería que los vinos blancos actuales son cada vez más claros y pálidos, incluso con cierto grado de transparencia que en otro tiempo hubiese sido considerado acuoso. Aquellos vinos que se podía decir que eran dorados ya no se ven por ninguna parte, por suerte, pues son los que se consideran de mala calidad por las falencias en su elaboración, ya que esa tonalidad se debe a un exceso de oxígeno. Otra de las características que ya no se suele ver en los vinos blancos es el enturbiamiento que los procesos de filtrado actuales han eliminado. Debemos aclarar que hay vinos blancos particulares, como el Jerez o la manzanilla, que pueden tener tonalidades doradas y no deberse a un mal proceso de elaboración.

El vino en la literatura

Sin duda alguna es el vino es la más predilecta de todas las bebidas para la literatura mundial, sus mejores exponentes de occidente y gran parte del oriente nunca lo dejaron pasar desapercibido para bien o para mal.

La Biblia y el vino

Las primeras menciones de las denominada poéticamente “lágrimas de la vid”, se pueden encontrar en el libro más impreso y quizá más leído de la historia de la humanidad, la Biblia. Quizá la más célebre de las apariciones del vino en el sagrado texto, es la milagrosa conversión del agua al vino, realizada por Jesús en una fiesta de Canaá de Galilea. El vino hace innumerables en apariciones en la Biblia, incluyendo el antiguo y nuevo testamento, tanto así que se podría decir que es la bebida más nombrada después del agua.

“Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino…” (Párrafo de Juan 2:6-11 La Biblia)

 

Shakespeare y el vino

No todos los poetas, dramaturgos y escritores han tratado al vino con guante blanco y profunda devoción. El caso más célebre es el del “Bardo inmortalWilliam Shakespeare. Quien nombró al vino con palabras no muy amables y lo culpó de degradar el carácter humano. Aunque su aversión al vino no está del todo comprobada, podemos recoger parte de su obra que habla de la enemistad de Shakespeare y el vino.

“¿Por qué te juntas con ese baúl de fluidos, ese barril de bestialidad, ese hinchado costal de hidropesía, ese enorme pellejo de vino…” (Párrafo de Enrique IV, William Shakespeare)

 

Más vino en la literatura

Vino y literaturaTodos los que leímos a Cervantes, sabemos de la afición por el vino del ingenioso hidalgo Don Quijote y su fiel Sancho Panza. También recordamos las noches de tertulia ahogadas en vino de Athos, Porthos y Aramis, en los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas. Podríamos acabar nunca, si citamos las veces que el vino fue recordado con amor, devoción o pícara admiración en la literatura mundial.

Hoy en que la literatura atraviesa una época poco dichosa por la inundación de la tecnología y la globalización, el vino sigue siendo la bebida rey para todos los poetas y escritores, que ven a este elixir de las vides como el mejor aliado junto a una copa.

“VINO color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura o sangre de topacio, vino, estrellado hijo de la tierra, vino, liso como una espada de oro, suave como un desordenado terciopelo, vino encaracolado y suspendido, amoroso, marino…” (Fragmento de la Oda al vino, de Pablo Neruda)

Degustar o catar un vino

Catar vino¿Degustar o catar? En realidad, ambos son sinónimos, aunque puede que el primero sea mejor aceptado por todas aquellas personas que han sido atraídas por una botella de vino, que sintieron el placer de degustar un buen vino y quieren lograr que la experiencia se repita, sin convertirse por ello en técnicos ni críticos de la famosa bebida. Es que el término catar suele asociarse a expertos de la degustación del vino, aunque no necesariamente debe ser tomado de esa forma.

Hugh Johnson, un experto en el mundo del vino, decía en uno de sus libros:

“Mucho vino de buena calidad, incluso gran vino, es desperdiciado. Fluye sobre lenguas y a través de gargantas no sincronizadas con él, no receptivas ante lo que él puede ofrecerles. Personas preocupadas o absortas en una conversación que acaban de ingerir una fuerte bebida alcohólica que ha entumecido su sentido del gusto, o han engullido una ensalada con vinagre que se ha impuesto a aquél; que están resfriadas, o que, simplemente, ignoran dónde radica la diferencia entre un vino corriente y un gran vino. Nada de lo que puede hacer un vinicultor exime de la necesidad de un bebedor sensitivo o interesado”.

Es que la degustación es la capacidad de transformar un acto común, cotidiano, en uno que sea más reflexivo, con un mayor detenimiento en lo que se está haciendo. Cuando se cata o degusta un vino se está intentando descifrar sus secretos, obtener en un sorbo la mayor información sobre el producto que nos sea posible. Los expertos les llaman características organolépticas, entre nosotros, hacen referencia al aroma, el color, los sabores ocultos del vino.

Degustar vinoCuando se visita una bodega es posible que se nos invite a la sala de degustación, y es probable que llame la atención su decoración escasa, la falta de adornos o elementos capaces de distraer la atención, esto es así por una sencilla razón: todos los sentidos deben estar abocados al vino que se degustará. Incluso los degustadores profesionales, en general enólogos, deben concentrarse al máximo y por ellos es que estas salas son austeras en mobiliario y decoración.

Según los expertos en la degustación o cata del vino se presentan diversos factores: el estímulo, la sensación y la percepción. El primero obviamente es el vino a degustar, la sensación es un fenómeno subjetivo, dependiente de la estimulación de los sentidos y por último tenemos a la percepción que es lo que interpreta las sensaciones.

Justamente el último factor, la percepción, es el que requiere de un aprendizaje, para lograr que se independice de experiencias anteriores, que sea objetiva. Es importante tener en mente que la calificación de un vino como “rico” dependerá de apreciaciones personales, sin embargo cuando se habla de vino seco o astringente, se está haciendo referencia a un adjetivo más objetivo ya que son conceptos que se pueden compartir.

La elaboración del vino

Desde ya aclaremos que es difícil expresar cómo elaborar vino en unas pocas palabras, tan solo intentaremos transmitir al lector lo que podemos resumir luego de visitar bodegas, sobre todo en épocas de vendimia y lo que los expertos explican.

Elaboración de vinos

Si simplificamos podemos decir que lo que es necesario para que el zumo de uva se transforme en vino es un proceso, que debe darse de la forma más natural posible: la fermentación. Este es un fenómeno químico mediante el cual el azúcar de la uva se transforma en alcohol y anhídrido carbónico, y que se produce gracias a la intervención de las levaduras que se encuentran en mayor proporción en los hollejos. Cuando el hollejo de la uva se rompe comienzan a trabajar las levaduras sobre el azúcar dándose el inicio de la fermentación.

Entonces, la uva es traída de la viña manteniendo los racimos, luego se depositan en el lagar, espacio de la bodega que se tiene para tal función, a continuación pasarán por la descobajadora, allí se desprenden los granos para ser prensadas y extraer el jugo. A ese jugo, conformado por pulpa, hollejo y semilla se le llama mosto y es el que será puesto a fermentar en piletas o cubas. Normalmente las levaduras actuarían hasta transformar todo el azúcar en alcohol, o al menos hasta que se llegue a un nivel del 15% de alcohol en el vino, pero suele suceder que algunas uvas son demasiado dulces y el proceso debe detenerse manualmente.

Vino en fermentación

Actualmente el proceso mediante el cual se elaboran los vinos está acompañado por el uso de tecnologías que antes ni siquiera se imaginaban para tal elaboración, elementos que ahora son sumamente necesarios para garantizar la calidad. Por ejemplo, es sabido que los vinos blancos necesitan que la fermentación se produzca a temperaturas bajas, por ello serán imprescindibles equipos de frío que retarden el proceso de fermentación, logrando controlar el proceso y evitar la oxidación, agente absolutamente dañino en el proceso de creación del vino. Por el contrario, los vinos tintos no necesitan de temperaturas bajas, sin embargo también se debe evitar la oxigenación en su proceso de elaboración.

Aquellos vinos que maduran en toneles de roble, ya sean blancos o tintos, se enfrentan a un proceso de oxigenación que es muy suave ya que el elemento se “cuela” en pequeñas proporciones, pero deja de hacerlo si bien se embotella y encorcha. Su estadía en la botella es necesaria y fundamental para lograr que el vino se asiente adquiriendo así un punto de madurez óptimo.