Vinos ecológicos

La vida diaria que llevamos donde se impone la moda de lo saludable y lo verde ha hecho que los productos biológicos o eco adquieran cada vez más importancia. Y el mundo del vino, siempre captador de tendencias, no iba a ser menos.

Los vinos ecológicos ya no son una excepción, sino que están totalmente reconocidos en las tiendas y cartas de restaurantes de medio mundo. Es más, hay bodegas que, sabiendo el éxito que tienen esta clase de caldos, los incorporan a sus añadas más respetables.

Al estar realizados y cultivados sin pesticidas ni compuestos químicos, tienen mayores propiedades para el organismo que otros tipos de vinos, algo de lo que no están de todo acuerdo algunos productores vinícolas y genera un amplio debate entre el sector.

Elaboración y certificación

El vino ecológico se elabora con la utilización de los recursos naturales, sin productos químicos (fertilizantes químicos, insecticidas, plaguicidas), lo que acaba con la existencia de algunos residuos que quedan en el vino. Se obtiene, por tanto, un alimento de mayor calidad. Para que un viñedo tenga la garantía de que es ecológico debe estar clasificado a través de un organismo oficial que lo certifique.

Tal es su importancia que se han dado unos primeros pasos en la investigación de las ventajas de los vinos ecológicos, como demostró un estudio realizado por investigadores de Bioquímica y Biología Molecular del Cáncer de la Universidad de Barcelona. Según los informes, establecieron que la administración a animales del vino tinto ecológico Volvoreta, producido en la bodega Viña Zangarrón de la Denominación de Origen Toro(Zamora) previene la aparición de tumores cancerígenos inducidos químicamente.

Algunos vinos ecológicos

 

Piedra Luenga

Desde Córdoba, investigan para dotar a sus vinos de propiedades biológicas. Bodegas Robles presenta una gama de vino ecológico exquisita: Piedra Luenga, los primeros orgánicos certificados pertenecientes a una Denominación de Origen en el Sur de España.

Genium Ecológico 2005

Bodegas Genium son los artífices de este Genium Ecológico con mucho cuerpo, aromas a frutas del bosque, y un punto de acidez en el sabor y la garantía 100% ecológico.

Bronce Ecológico 2009

El Bronce Ecológico 2009 tiene color rojo, granate, burdeos intenso. Bodega Insercasa nos complace con una delicia que sabe a frutas rojas. Lo aconsejamos con carnes muy rojas y quesos curados.

Montesierra Ecológico Tinto 2007

Ahí va una de mis recomendaciones: el Montesierra Ecológico 2007, un tinto de Somontano muy bien de precio, ideal para largas veladas con los amigos. Consiste, áspero y lleno de aromas por descubrir.

Vinos premiados

Se va acercando el final del año y llega el momento de los premios, de los concursos internacionales y de las puntuaciones. Los vinos pasan sus exámenes, lo que les permitirá anunciarse como caldos reconocidos y ofrecer una cierta garantía de calidad certificada (aún así, en Uvinum, los últimos jueces sois vosotros, al comprar vino o dejar de comprarlo, comentando o compartiendo).

Normalmente, los concursos de vino son de participación abierta: cualquier elaborador puede presentar sus vinos a concurso, pagando una cuota más o menos alta de inscripción, según la relevancia del concurso. Una vez presentado el vino, un jurado lo puntúa, otorgándole una medalla en función de la nota final. Sobre 100 puntos, obtienen una medalla de oro los que llegan – o pasan – de 95, medalla de plata si es de 90 a 95, bronce de 85 a 90, e incluso un diploma si la puntuación alcanza, al menos, los 80 puntos.

Los concursos más famosos son el “International Wine Challenge” (Reino Unido), el “Challenge International du Vin” (Francia), el “Concours Mondial de Bruxelles” (Bélgica), el “Mundus Vini” (Alemania), y en España los Premios Zarcillo y el Bacchus.

Mundus ViniPrecisamente ahora se empiezan a conocer los ganadores del Mundus Vini, en Alemania, que se entregarán del 12 al 14 de Noviembre en la Feria Internacional del Vino “Forum Vini“.

En el Concurso Mundus Vini se entregan la Gran Medalla de Oro (92 a 100 puntos), la medalla de Oro (85 a 91) y la medalla de Plata (82 a 84 puntos), si bien existe una restricción: como máximo sólo el 30% de los vinos puede recibir una Gran Medalla de Oro, Oro o Plata, por lo que el recibir la medalla no depende sólo de la puntuación, sino de la calidad de los vinos rivales, que puede hacer que un vino de 95 puntos se quede sin Gran Medalla de Oro y se integre en la categoría inferior, y así, que un vino de 84 puntos se quede sin medalla alguna.

Con respecto al vino español, 214 vinos han sido reconocidos con alguna medalla. En concreto, 5 Grandes Medallas de Oro, 108 Medallas de Oro y 101 de Plata. Los ganadores de las Grandes Medallas de Oro son el Terra Fusca 2008 (un vino de la bodega Can Vidalet que saldrá a la venta en Octubre), el Tres de cinco Crianza 2006, el José Luis Ferrer Crianza 2007, Castillo del Duque Tempranillo Reserva 2004 y el Sa Rota Crianza 2006.

Además, se reparten distinciones complementarias, entre las que contamos con varios ganadores:

  • El premio al vino tinto de menos de 4€ ha sido para el Barón del Cega Gran Reserva 2004, y al de menos de 7€ para Los Molinos Gran Reserva (ambos de la bodega Félix Solís, de Valdepeñas). 
  • El premio al vino blanco de menos de 7€ ha sido para Altos de Laguardia Blanco 2009, de Rioja.

Por lo visto, se comprueba que los vinos españoles baratos resultan de buena calidad, incluso a nivel internacional. ¿Os animáis a probarlos?

Crianza en botella de los vinos tintos

El vino es de las pocas bebidas que evolucionan dentro de una botella, lo cual no significa que cuanto más viejo, mejor; como todo, la crianza de los tintos tiene sus secretos y métodos y no todos tienen el mismo potencial.

La diferencia entre los vinos blancos y los tintos es que estos tienen taninos, presentes en el hollejo y las pepitas de la uva, que se incorporan al vino durante la fermentación. Los taninos, de gran poder antioxidante, son los que determinan la capacidad del vino tinto de envejecer: cuando evolucionan dentro de una botella, la bebida cambia, el color del vino pasa de los tonos violáceos a los rojos anaranjados, desaparece la astringencia y en los viejos aparece el bouquet aromático.

Los llamados tintos “jóvenes” o “nuevos”, elaborados con una corta maceración y con un período breve o nulo de paso por madera, deben consumirse en su primero o segundo año de vida. En general, sus taninos ya son suaves al salir al mercado y deben su mayor atractivo a los aromas frutados. Sólo envejecen bien aquellos tintos que tienen muchos taninos, mucho color y buena acidez, y que son ricos en aromas varietales.

Vinos en guardaLa cantidad de taninos depende tanto de la cepa como del proceso de elaboración. Hay variedades, como la Tannat o la Cabernet Sauvignon, que tienden a dar vinos con más estructura y por eso más longevos. Por otra parte, la Merlot, que es menos tánica, tiende a dar vinos más suaves, con menos oportunidades de crianza en botella.

 

Y tan importante como la cepa utilizada es el proceso de elaboración. Para que los taninos de la uva pasen al vino, es imprescindible que haya un contacto prolongado del mosto con el hollejo y una temperatura de fermentación que ronde los 28° C a 30° C. Si además el vino se cría en barricas de roble nuevo capaces de ceder sus propios taninos, tendrá más posibilidades de envejecer sanamente.

También es necesario que el vino joven tenga una acidez firme, porque con la crianza, los ácidos se hacen más suaves y menos agresivos, y si no, el vino tiende a “achatarse”, a perder vivacidad y se apaga.

Durante la crianza en botella, el vino pierde los aromas característicos de cada cepa, pero incorpora otros más pesados y complejos, desarrollando el bouquet, conjunto de aromas, de los vinos viejos. Los aromas de la primavera y el verano dejan paso a los olores propios del otoño y el invierno. Las flores y los frutos se van sosegando y aparecen la almendra y la avellana, la leña, las hojas secas, el aroma de las trufas, el café y el tabaco. Sólo los vinos ricos en aromas varietales adquieren bouquet; los otros se apagan, se secan, una vez que se atenúan sus matices frutados.

Qué considerar al degustar grappa

Los gustos básicos, enmascarados por el alcohol, los aromas que se deben discriminar sobre un fondo intensamente alcohólico, hacen que el degustador deba poner en juego toda su capacidad y concentración en la degustación de grappa. Una vez superado el primer impacto, se abre un mundo de sensaciones muy diferentes a las del vino, pero con la misma complejidad y misterio.

La vista no tiene la importancia que tiene en el caso del vino. Aquí simplemente se busca la perfecta transparencia, que por supuesto se puede presentar con diferentes graduaciones de brillo. Dado el proceso de elaboración, en el que se busca la purificación a través de la destilación, sólo un grave defecto puede implicar turbidez o aparición de un velo en la grappa.

La grappa, sin excepciones, es incolora en su origen, ya que los colores provenientes de la uva no pasan a la grappa en la destilación. Por lo tanto van a presentar color las grappas añejadas en barricas de roble, que varían de un color amarillo muy pálido hasta un ámbar oscuro, dependiendo del tipo de madera usada y del tiempo de permanencia en la misma. También a veces las grappas son coloreadas artificialmente con caramelo, y se distinguen de las anteriores por diferencia de color y por la ausencia de caracteres aromáticos dados por la madera.

La gran concentración de alcohol etílico de la grappa hace más volátiles algunas sustancias. Por eso algunos aromas que pueden estar presentes en los vinos aquí van a estar amplificados. Pero simultáneamente el alcohol agrede las mucosas olfativas, llevando muy rápidamente a la fatiga y a la insensibilidad del olfato. Por lo tanto la olfación directa se debe hacer una o dos veces, teniendo mucho cuidado de no fatigar al olfato, sobre todo si se va a degustar más de una muestra.

Grappa

Encontraremos en la grappa, como en el vino, aromas primarios (provenientes de la fruta), secundarios (de la fermentación) y terciarios (del añejamiento). En el caso de las grappas aromatizadas, también aparecerán aromas cuaternarios provenientes de las sustancias agregadas. Es muy importante en las grappas la percepción del aroma retro nasal. Este es el aroma que se siente luego de entrada la bebida en la boca, al expulsar el aire por la nariz. Al pasar por la boca primero, el aroma del alcohol ya no resulta tan agresivo para las mucosas nasales y es en ese momento que se puede sentir mejor la complejidad de aromas que tiene la bebida.

Dependiendo de la o las variedades de uva presentes en el orujo, en el aroma de la grappa podremos encontrar aromas frutales (manzana, banana, frutilla, frutas exóticas), nueces, flores. También pueden aparecer algunos aromas desagradables, que se consideran defectos, como aromas a humedad, ácido acético, cera, sudor, rancio y otros. El aroma se valorará por su intensidad, fineza, franqueza, complejidad y persistencia.

En un lugar de la Mancha…

España tiene rincones realmente encantadores que vale la pena explorar. Pero si, además, cuentan con grandes viñedos que ofrecen vinos gustosos al paladar, la experiencia es inolvidable. La histórica ruta del Quijote nos regala pueblos con encanto y mucha historia: Almansa, Daimiel, Almagro, Cuenca…

Los vinos de la Mancha son como su comunidad: fuertes, contundentes, con arraigo y personalidad. Los tintos adquieren un color burdeos muy especial y los rosados se tiñen de rojo intenso pasión. Las bodegas y restaurantes más influyentes de la zona ofrecen maridajes de excepción, con sus quesos Denominación de Origen y los aceites de Los Montes de Toledo y Campo de Calatrava. Te destacamos algunas de sus caldos más importantes y te animamos a que nos cuentes cuáles has probado y si tienes ya tu preferido.

D.O. Vino de Méntrida

Méntrida está situada en el Norte de la provincia de Toledo, los viñedos dan variedades tintas excepcionales de Garnacha y Cabernet Sauvignon. La Garnacha es la más popular dando lugar a vinos con aromas a frutas realmente intensos.

No te pierdas, por ejemplo, el vino de gran calidad Cantos del Diablo 2008, una exquisitez monovarietal que casará con carnes rojas y ricos embutidos; o el Piélago 2007, envejecido 7 meses en barrica de roble francés dando una pureza al paladar única.

DO Origen Ribera del Júcar

La Mancha, tierra de vinosSeguimos nuestro recorrido por la tierra del Quijote, tierra de leyendas e historias que ha traspasado siglos y generaciones. Los vinos de esta denominación, Ribera del Júcar, se elaboran en el sur de Cuenca, rica en manjares y gastronomía popular. Sus variedades más destacadas son el Tempranillo y el Cencibel, además del Merlot.

DO Almansa

En la provincia de Albacete se elaboran caldos de renombre. La cultura vinícola de la zona de Almansa data probablemente del siglo XVI dando como resultado tintos, rosados, pero también blancos jóvenes. Un ejemplo de estos últimos es La Huella de Adaras Blanco 2009. Entre los tintos, recomendamos La Vega de Adaras 2006, que luce un color grana intenso, mezclado con reflejos violetas y amoratados; y un sencillo, pero gustoso Higueruela Rosado 2009, elaborado a partir de cepas de más de 40 años.

DO de Valdepeñas

A Valdepeñas la encontramos en la provincia de Ciudad Real, y su variedad estrella es la Airén y Cencibel que nos da vinos finos de un color rubí intenso en los tintos y verdosos en los blancos. El Alba de los Infantes Roble 2004 es una buena muestra a aroma a frutos maduros del bosque.

Este otoño practica el enoturismo

Hay una nueva forma de practicar turismo, la de recorrer y conocer miles de lugares a través de la cultura del vino. Este verano, haz algo diferente y déjate embriagar por los placeres de una antigua bodega, catas de vino o un maridaje para descubrir la historia de una región de forma original: llega el enoturismo.

Esta actividad es apta para todo tipo de personas, grupos de amigos y empresas que pasan una jornada diferente con sus compañeros de trabajo. En España el enoturismo está ya muy extendido, gracias a la cantidad de bodegas existentes en cada Comunidad, dignas de ser admiradas por su historia y la elaboración de sus vinos de extrema calidad.

Turismo en viñedosAlojamiento, catas, degustaciones…

Los más sibaritas y amantes de la gastronomía en general disfrutarán seguro con estas experiencias. El enoturismo incluye, entre otras actividades, dormir en la bodega, degustaciones de catas de los vinos más exclusivos, cursos de iniciación a las catas, cenas con maridaje incluido y hasta excursiones por la región.

La ciudad del vino, bodega Marqués de Riscal

Herederos de Marqués de Riscal es uno de los referentes de la cultura vitivinícola de toda España. No es vano, su bodega, ubicada en la Rioja Alavesa, se construyó en 1858, y alberga un hotel, restaurante y spa que ofrece lo mejor para unas buenas vacaciones.

Está situada en un edificio de máxima vanguardia, similar al Guggenheim de Bilbao, donde la huella del arquitecto Frank O. Gehry queda plasmada con su acero y sus múltiples colores que recuerdan a las cepas de esta comarca.

Catas en la Bodega Enate, sabor del Alto Aragón

 TAGS:Entre montañas aragonesas, practicaremos senderismo, deporte de aventura y degustaremos buena gastronomía. La bodega Enate es el principal referente en la Denominación de Origen del Somontano, y destaca también por su imponente edificio. Aquí también se realizan catas especializadas con sus vinos y una visita a sus instalaciones.

Enoturismo con Torres

Bodegas Torres son toda una institución, ubicada en la comarca catalana del Penedès, cuenta con una larga tradición vinícola. Se organiza una interesante visita a sus bodegas, con presentación de su historia, experiencia sensorial para saber el ciclo vegetativo de la vid, tour por los viñedos, y degustación con la cata comentada de un vino, además de la posibilidad de degustar más vinos y la compra de éstos en sus tiendas

Languedoc-Rousillon, tierra de vinos

A raíz de una crisis del sector agrícola, algunos pioneros de la zona en 1987 organizaron la unión de viticultores y crearon para sus etiquetas una nueva identificación: Vin de Pays d’Oc, un vino corriente de mesa, regional, con garantía de calidad. Para lograr vender sus producciones a precios asequibles, apostaron por variedades apreciadas internacionalmente. De esta manera, con nuevos métodos de cosecha y vinificación empezaron a producir varietales similares a los que ya consumía el mercado.

Son 40 las Denominaciones de Origen que derivan de la variedad de suelos, climas y cepas de Languedoc-Roussillon. La misma diversidad que le da el poder a esta región de convertirse en una de las esperanzas de mayor desarrollo y potencial de Francia. No obstante, la dedicación que pone su gente en el turismo y la agricultura es la que tornó el sur del país reconocido por la variedad de sus productos y su sabrosa cocina. Entre sus ingredientes básicos se encuentran el aceite de oliva, ajo y albahaca, junto a los aromas de las hierbas de la garriga provenzal (matorral), como tomillo, romero y laurel, que complementan las especialidades rurales y costeras de la zona. Sin contar sus extensiones de viñedo, que representan el 40% de las plantaciones francesas.

En la costa del Mediterráneo, desde Nímes hasta las riveras del río Aude, Languedoc se divide en siete zonas: Coteaux du Languedoc, Minervois, Fitou, Malepére, Corbiéres, Cabardésy Limoux. A la primera, Coteaux du Languedoc, se la conoce como el lugar más antiguo de producción de vino de Francia. Se destacan los vinos tintos, aunque también se elaboran algunos rosados y blancos. Minervois se ubica entre el Canal du Midi hacia el sur y la Montagne Noire hacia el norte. Sus tintos son rústicos y se aconsejan para acompañar carnes rojas; mientras que sus blancos son ideales para servir con mariscos y pescado blanco.

Por otro lado, Fitou es según los historiadores el lugar donde los griegos plantaron las primeras vides, y se extiende desde Narbonne y Perpignan hasta las montañas de Corbiéres. Se caracteriza por producir vinos tintos con cuerpo y aromas complejos, de especias y frutas maduras. Malepére, en tanto, rodeada por el Canal du Midi y el río Aude, se destaca por la elaboración de rosados.

Viñedos en Languedoc-Rousillon

Con más de 23.000 hectáreas, Corbiéres va desde Carcassonne, Narbonne, Perpignan y Quillan, y se divide en 11 zonas, por tipo de suelo y condiciones climáticas. El 90% de sus vinos tintos son jóvenes, ligeros y de sabor frutal. 6 ríos riegan las laderas y terrazas Cabardés, hacia la Montagne Noire y dominando la ciudad de Carcassonne. Gracias a su situación entre Languedoc y Bordeaux, tanto las variedades de uvas atlánticas (Merlot, Cabernet SauvignonFranc, Malbec y Fer Servadou) como las mediterráneas (Syrah y Grenache) crecen bien aquí.

La historia cuenta que Tito Livio elogió hace 2.000 años los vinos blancos de Limoux. Luego, en 1531, un monje benedictino descubrió el proceso natural que convierte los vinos normales en espumosos, y entonces nació el primer champagne del mundo, hoy el 95% de la producción de la región con el Blanquette de Limoux, el Crémant de Limoux y el Blanquette Méthode Ancestrale. Así, el Blanquette de Limoux, el brut más viejo del mundo, resulta del montaje de al menos un 90% de Mauzac completado por Chardonnay y Chenin.

El vino, el favorito de los latinoamericanos

El vino es hoy una de las bebidas más solicitadas en todo latinoamérica, la predilección por los exquisitos jugos de las vides ha aumentado considerablemente en los últimos 5 años, ya sean en vinos tintos, blancos y rosados.

El vino en Estados Unidos

El vino en la comunidad hispana de Estados Unidos está teniendo un crecimiento muy importante, en que se podría considerar el más importante de todos, así lo anunció la bodega Beringer (Napa ValleyCalifornia – Estados Unidos). Las cifras son realmente importantes, se dice que 7,3 millones de 45 millones consumen vino en el país del tío Sam, un 20% más que hace 5 años.

El vino en Latinoamérica

Vinos del MundoEn países como Argentina, Chile, México y Perú, principales productores y consumidores de vinos del Latinoamérica, el crecimiento también ha sido digno de recalcar, aunque en menor escala que Estados Unidos, pero los 3 países antes nombrados han tenido un crecimiento importante en la producción de vino y consumo del mismo.

El porqué más importante de este importante crecimiento se debe básicamente a la gastronomía Latinoamérica, la cual logra un buen maridaje con sus exquisitos potajes, hecho que resalto la enóloga Leticia Chacón de la Bodega Beringer. En Latinoamérica existen muchas bebidas típicas como el tequila, pisco, ron entre otras, bebidas que tienen un arraigo popular que va desde lo tradicional hasta lo histórico. Pero casi en su mayoría son bebidas destiladas, hecho que las limita mucho en los maridajes en la gastronomía de ese continente. Es por eso que el buen comer está siendo acompañado cada vez más por una buena copa de vino.

Los mejores vinos latinoamericanos

Sin duda la disputa de los mejores vinos latinoamericanos se encuentra en América del Sur, y la lleva Chile y Argentina, a pesar que en países como Perú, Uruguay y Colombia, existe una cultura vinícola de muy alta calidad, que cada vez sorprende gratamente.

Los vinos argentinos, ya sean de Mendoza o Cuyo, son uno de los más reputados por su sabor y calidad; la cultura de consumo del vino es muy importante, debido a factores sociales y culturales. Los vinos chilenos tienen muy buena fama, fama ganada por la calidad y las grandes viñas que poseen con un clima y latitud perfecta para elaboración del vino. Como veis, llegar a un ganador de cuál es el mejor es casi imposible, y con nuestro afán diplomático declaramos un empate técnico entre Argentina y Chile, no obstante podéis definir esta disputa con vuestra opinión certera.

Los jóvenes apuestan por el vino

Que el vino es salud es algo que parece que cada vez está más demostrado. A sus cualidades con respecto al deseo sexual femenino y a la prevención del cáncer, así como la reducción del riesgo de infarto, se añade una nueva virtud: el vino rejuvenece. Aunque, mejor dicho, los que rejuvenecen son sus consumidores.

Según el último estudio del Observatorio Español del mercado del Vino (OeMv) el vino va ganando adeptos entre los usuarios más jóvenes, aquellos que se sitúan en el marco de edad comprendido entre los 18 y los 35 años. Aunque se sitúa en 5º lugar de las bebidas más consumidas en general, después de los refrescos, el agua envasada, la cerveza y el alcohol de alta graduación, ya es la número uno en determinadas circunstancias.

Vino y Amor

Y esas circunstancias parece que van ligadas, en muchos casos, al deseo de los jóvenes de aportar glamour y distinción a sus relaciones sociales, porque el vino es la bebida más consumida en las citas románticas (44%), celebraciones especiales (28%), y siempre que se sale a cenar (28%), mientras que, por ejemplo, los refrescos dominan como bebida en las salidas entre semana (36%) y la cerveza en la hora de las tapas y los pinchos (51%).

En casa, el vino es el rey de las celebraciones especiales (28%), mientras que el agua envasada prima en las comidas de diario (60%) y los refrescos se suelen tomar viendo la televisión (38%).

Dentro de este arco comprendido entre los 18 y los 35 años, la iniciación a los vinos se produce de forma más habitual a partir de los 24 años, cuando se empieza a pasar del botellón y los amigos a las salidas en pareja y la fiesta tranquila, según afirma Rafael del Rey, Director General del OeMv.

Así, el vino en España se consume más entre los jóvenes de 26 a 35 años (48,5%), y más en áreas metropolitanas (sobre todo en Barcelona, con un 49,7%), por lo que parece que el nivel de renta de los jóvenes también es un factor importante para que se inicien en el consumo.

Las bebidas combinadas con vino también marcan una diferencia entre los jóvenes, según su localización geográfica. De Norte a Sur, las bebidas de este tipo preferidas por los jóvenes son el Calimocho (Norte-Centro, 33,9%), la Sangría (Levante, Madrid y Barcelona, 21%) y el Tinto de Verano (Andalucía, 23,4%).

Ya que, como hemos visto, los jóvenes usan el vino para ligar en las citas de enamorados, ahí va la recomendación de hoy: para aquellos que quieran dar una imagen romántica y de glamour a la vez que ligeramente rebelde e irreverente, les recomendamos el 1+1=3 Brut, un cava clásico, de uvas Xarel·lo, Macabeo y Parellada, pero con un toque atrevido y sugerente. ¡A ligar!

El color de los vinos

Al comenzar con la degustación de un vino, lo primero que se considera es el color de éste, su apariencia, lo visual. Para poder apreciar su coloración de la mejor manera se debería hacer bajo la luz natural puesto que la luz artificial puede ser bastante engañosa. Es cierto que para muchos la luz de las velas puede ser conveniente, sobre un fondo blanco, para reconocer una tonalidad, pero en el caso de los vinos tintos y blancos, la luz del sol es la que permite de mejor manera poder encontrar sutilezas en su tonalidad.

Los cambios en el color del vino se deben a diversas variables, por ejemplo la cepa de la que procede, la forma de elaboración del vino, el tiempo que el hollejo haya estado en el mosto, el hecho de haber sido colocado en toneles de madera o no, su edad y la forma en la que se conservó el vino.

Color del vino

La gama de colores suele ser mucho más variada en los vinos tintos que en los blancos, en ellos el color va desde el púrpura intenso hasta tonos más castaños, granates o violáceos, pasando por una nutrida gama de intermedios: carmesí, bermellón, rubí, ladrillo, teja, etc. Siempre que se habla de estas tonalidades hay que dejar claro que siempre hay lugar a la discusión el respecto, no existe una paleta de colores que pueda considerarse un patrón y que permita calificar de forma exacta el color de un vino, salvo excepciones como por ejemplo el rubí y la teja.

Las antocianinas son los pigmentos que le dan el color rojo al vino, estos se encuentran en el hollejo de las uvas tintas y son extraídos por el alcohol. De acuerdo al tiempo que este hollejo se mantiene en contacto con el mosto es que se obtendrá un color más o menos intenso. Cuando el vino es joven, el rojo puede acercarse más al naranja y con el paso del tiempo éste se vuelve cada vez más cercano al castaño o al teja.

En lo que respecta a los vinos blancos, las tonalidades son menos y realmente parecería que los vinos blancos actuales son cada vez más claros y pálidos, incluso con cierto grado de transparencia que en otro tiempo hubiese sido considerado acuoso. Aquellos vinos que se podía decir que eran dorados ya no se ven por ninguna parte, por suerte, pues son los que se consideran de mala calidad por las falencias en su elaboración, ya que esa tonalidad se debe a un exceso de oxígeno. Otra de las características que ya no se suele ver en los vinos blancos es el enturbiamiento que los procesos de filtrado actuales han eliminado. Debemos aclarar que hay vinos blancos particulares, como el Jerez o la manzanilla, que pueden tener tonalidades doradas y no deberse a un mal proceso de elaboración.