El vino, el favorito de los latinoamericanos

El vino es hoy una de las bebidas más solicitadas en todo latinoamérica, la predilección por los exquisitos jugos de las vides ha aumentado considerablemente en los últimos 5 años, ya sean en vinos tintos, blancos y rosados.

El vino en Estados Unidos

El vino en la comunidad hispana de Estados Unidos está teniendo un crecimiento muy importante, en que se podría considerar el más importante de todos, así lo anunció la bodega Beringer (Napa ValleyCalifornia – Estados Unidos). Las cifras son realmente importantes, se dice que 7,3 millones de 45 millones consumen vino en el país del tío Sam, un 20% más que hace 5 años.

El vino en Latinoamérica

Vinos del MundoEn países como Argentina, Chile, México y Perú, principales productores y consumidores de vinos del Latinoamérica, el crecimiento también ha sido digno de recalcar, aunque en menor escala que Estados Unidos, pero los 3 países antes nombrados han tenido un crecimiento importante en la producción de vino y consumo del mismo.

El porqué más importante de este importante crecimiento se debe básicamente a la gastronomía Latinoamérica, la cual logra un buen maridaje con sus exquisitos potajes, hecho que resalto la enóloga Leticia Chacón de la Bodega Beringer. En Latinoamérica existen muchas bebidas típicas como el tequila, pisco, ron entre otras, bebidas que tienen un arraigo popular que va desde lo tradicional hasta lo histórico. Pero casi en su mayoría son bebidas destiladas, hecho que las limita mucho en los maridajes en la gastronomía de ese continente. Es por eso que el buen comer está siendo acompañado cada vez más por una buena copa de vino.

Los mejores vinos latinoamericanos

Sin duda la disputa de los mejores vinos latinoamericanos se encuentra en América del Sur, y la lleva Chile y Argentina, a pesar que en países como Perú, Uruguay y Colombia, existe una cultura vinícola de muy alta calidad, que cada vez sorprende gratamente.

Los vinos argentinos, ya sean de Mendoza o Cuyo, son uno de los más reputados por su sabor y calidad; la cultura de consumo del vino es muy importante, debido a factores sociales y culturales. Los vinos chilenos tienen muy buena fama, fama ganada por la calidad y las grandes viñas que poseen con un clima y latitud perfecta para elaboración del vino. Como veis, llegar a un ganador de cuál es el mejor es casi imposible, y con nuestro afán diplomático declaramos un empate técnico entre Argentina y Chile, no obstante podéis definir esta disputa con vuestra opinión certera.

Los jóvenes apuestan por el vino

Que el vino es salud es algo que parece que cada vez está más demostrado. A sus cualidades con respecto al deseo sexual femenino y a la prevención del cáncer, así como la reducción del riesgo de infarto, se añade una nueva virtud: el vino rejuvenece. Aunque, mejor dicho, los que rejuvenecen son sus consumidores.

Según el último estudio del Observatorio Español del mercado del Vino (OeMv) el vino va ganando adeptos entre los usuarios más jóvenes, aquellos que se sitúan en el marco de edad comprendido entre los 18 y los 35 años. Aunque se sitúa en 5º lugar de las bebidas más consumidas en general, después de los refrescos, el agua envasada, la cerveza y el alcohol de alta graduación, ya es la número uno en determinadas circunstancias.

Vino y Amor

Y esas circunstancias parece que van ligadas, en muchos casos, al deseo de los jóvenes de aportar glamour y distinción a sus relaciones sociales, porque el vino es la bebida más consumida en las citas románticas (44%), celebraciones especiales (28%), y siempre que se sale a cenar (28%), mientras que, por ejemplo, los refrescos dominan como bebida en las salidas entre semana (36%) y la cerveza en la hora de las tapas y los pinchos (51%).

En casa, el vino es el rey de las celebraciones especiales (28%), mientras que el agua envasada prima en las comidas de diario (60%) y los refrescos se suelen tomar viendo la televisión (38%).

Dentro de este arco comprendido entre los 18 y los 35 años, la iniciación a los vinos se produce de forma más habitual a partir de los 24 años, cuando se empieza a pasar del botellón y los amigos a las salidas en pareja y la fiesta tranquila, según afirma Rafael del Rey, Director General del OeMv.

Así, el vino en España se consume más entre los jóvenes de 26 a 35 años (48,5%), y más en áreas metropolitanas (sobre todo en Barcelona, con un 49,7%), por lo que parece que el nivel de renta de los jóvenes también es un factor importante para que se inicien en el consumo.

Las bebidas combinadas con vino también marcan una diferencia entre los jóvenes, según su localización geográfica. De Norte a Sur, las bebidas de este tipo preferidas por los jóvenes son el Calimocho (Norte-Centro, 33,9%), la Sangría (Levante, Madrid y Barcelona, 21%) y el Tinto de Verano (Andalucía, 23,4%).

Ya que, como hemos visto, los jóvenes usan el vino para ligar en las citas de enamorados, ahí va la recomendación de hoy: para aquellos que quieran dar una imagen romántica y de glamour a la vez que ligeramente rebelde e irreverente, les recomendamos el 1+1=3 Brut, un cava clásico, de uvas Xarel·lo, Macabeo y Parellada, pero con un toque atrevido y sugerente. ¡A ligar!

El color de los vinos

Al comenzar con la degustación de un vino, lo primero que se considera es el color de éste, su apariencia, lo visual. Para poder apreciar su coloración de la mejor manera se debería hacer bajo la luz natural puesto que la luz artificial puede ser bastante engañosa. Es cierto que para muchos la luz de las velas puede ser conveniente, sobre un fondo blanco, para reconocer una tonalidad, pero en el caso de los vinos tintos y blancos, la luz del sol es la que permite de mejor manera poder encontrar sutilezas en su tonalidad.

Los cambios en el color del vino se deben a diversas variables, por ejemplo la cepa de la que procede, la forma de elaboración del vino, el tiempo que el hollejo haya estado en el mosto, el hecho de haber sido colocado en toneles de madera o no, su edad y la forma en la que se conservó el vino.

Color del vino

La gama de colores suele ser mucho más variada en los vinos tintos que en los blancos, en ellos el color va desde el púrpura intenso hasta tonos más castaños, granates o violáceos, pasando por una nutrida gama de intermedios: carmesí, bermellón, rubí, ladrillo, teja, etc. Siempre que se habla de estas tonalidades hay que dejar claro que siempre hay lugar a la discusión el respecto, no existe una paleta de colores que pueda considerarse un patrón y que permita calificar de forma exacta el color de un vino, salvo excepciones como por ejemplo el rubí y la teja.

Las antocianinas son los pigmentos que le dan el color rojo al vino, estos se encuentran en el hollejo de las uvas tintas y son extraídos por el alcohol. De acuerdo al tiempo que este hollejo se mantiene en contacto con el mosto es que se obtendrá un color más o menos intenso. Cuando el vino es joven, el rojo puede acercarse más al naranja y con el paso del tiempo éste se vuelve cada vez más cercano al castaño o al teja.

En lo que respecta a los vinos blancos, las tonalidades son menos y realmente parecería que los vinos blancos actuales son cada vez más claros y pálidos, incluso con cierto grado de transparencia que en otro tiempo hubiese sido considerado acuoso. Aquellos vinos que se podía decir que eran dorados ya no se ven por ninguna parte, por suerte, pues son los que se consideran de mala calidad por las falencias en su elaboración, ya que esa tonalidad se debe a un exceso de oxígeno. Otra de las características que ya no se suele ver en los vinos blancos es el enturbiamiento que los procesos de filtrado actuales han eliminado. Debemos aclarar que hay vinos blancos particulares, como el Jerez o la manzanilla, que pueden tener tonalidades doradas y no deberse a un mal proceso de elaboración.

El vino en la literatura

Sin duda alguna es el vino es la más predilecta de todas las bebidas para la literatura mundial, sus mejores exponentes de occidente y gran parte del oriente nunca lo dejaron pasar desapercibido para bien o para mal.

La Biblia y el vino

Las primeras menciones de las denominada poéticamente “lágrimas de la vid”, se pueden encontrar en el libro más impreso y quizá más leído de la historia de la humanidad, la Biblia. Quizá la más célebre de las apariciones del vino en el sagrado texto, es la milagrosa conversión del agua al vino, realizada por Jesús en una fiesta de Canaá de Galilea. El vino hace innumerables en apariciones en la Biblia, incluyendo el antiguo y nuevo testamento, tanto así que se podría decir que es la bebida más nombrada después del agua.

“Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino…” (Párrafo de Juan 2:6-11 La Biblia)

 

Shakespeare y el vino

No todos los poetas, dramaturgos y escritores han tratado al vino con guante blanco y profunda devoción. El caso más célebre es el del “Bardo inmortalWilliam Shakespeare. Quien nombró al vino con palabras no muy amables y lo culpó de degradar el carácter humano. Aunque su aversión al vino no está del todo comprobada, podemos recoger parte de su obra que habla de la enemistad de Shakespeare y el vino.

“¿Por qué te juntas con ese baúl de fluidos, ese barril de bestialidad, ese hinchado costal de hidropesía, ese enorme pellejo de vino…” (Párrafo de Enrique IV, William Shakespeare)

 

Más vino en la literatura

Vino y literaturaTodos los que leímos a Cervantes, sabemos de la afición por el vino del ingenioso hidalgo Don Quijote y su fiel Sancho Panza. También recordamos las noches de tertulia ahogadas en vino de Athos, Porthos y Aramis, en los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas. Podríamos acabar nunca, si citamos las veces que el vino fue recordado con amor, devoción o pícara admiración en la literatura mundial.

Hoy en que la literatura atraviesa una época poco dichosa por la inundación de la tecnología y la globalización, el vino sigue siendo la bebida rey para todos los poetas y escritores, que ven a este elixir de las vides como el mejor aliado junto a una copa.

“VINO color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura o sangre de topacio, vino, estrellado hijo de la tierra, vino, liso como una espada de oro, suave como un desordenado terciopelo, vino encaracolado y suspendido, amoroso, marino…” (Fragmento de la Oda al vino, de Pablo Neruda)

Degustar o catar un vino

Catar vino¿Degustar o catar? En realidad, ambos son sinónimos, aunque puede que el primero sea mejor aceptado por todas aquellas personas que han sido atraídas por una botella de vino, que sintieron el placer de degustar un buen vino y quieren lograr que la experiencia se repita, sin convertirse por ello en técnicos ni críticos de la famosa bebida. Es que el término catar suele asociarse a expertos de la degustación del vino, aunque no necesariamente debe ser tomado de esa forma.

Hugh Johnson, un experto en el mundo del vino, decía en uno de sus libros:

“Mucho vino de buena calidad, incluso gran vino, es desperdiciado. Fluye sobre lenguas y a través de gargantas no sincronizadas con él, no receptivas ante lo que él puede ofrecerles. Personas preocupadas o absortas en una conversación que acaban de ingerir una fuerte bebida alcohólica que ha entumecido su sentido del gusto, o han engullido una ensalada con vinagre que se ha impuesto a aquél; que están resfriadas, o que, simplemente, ignoran dónde radica la diferencia entre un vino corriente y un gran vino. Nada de lo que puede hacer un vinicultor exime de la necesidad de un bebedor sensitivo o interesado”.

Es que la degustación es la capacidad de transformar un acto común, cotidiano, en uno que sea más reflexivo, con un mayor detenimiento en lo que se está haciendo. Cuando se cata o degusta un vino se está intentando descifrar sus secretos, obtener en un sorbo la mayor información sobre el producto que nos sea posible. Los expertos les llaman características organolépticas, entre nosotros, hacen referencia al aroma, el color, los sabores ocultos del vino.

Degustar vinoCuando se visita una bodega es posible que se nos invite a la sala de degustación, y es probable que llame la atención su decoración escasa, la falta de adornos o elementos capaces de distraer la atención, esto es así por una sencilla razón: todos los sentidos deben estar abocados al vino que se degustará. Incluso los degustadores profesionales, en general enólogos, deben concentrarse al máximo y por ellos es que estas salas son austeras en mobiliario y decoración.

Según los expertos en la degustación o cata del vino se presentan diversos factores: el estímulo, la sensación y la percepción. El primero obviamente es el vino a degustar, la sensación es un fenómeno subjetivo, dependiente de la estimulación de los sentidos y por último tenemos a la percepción que es lo que interpreta las sensaciones.

Justamente el último factor, la percepción, es el que requiere de un aprendizaje, para lograr que se independice de experiencias anteriores, que sea objetiva. Es importante tener en mente que la calificación de un vino como “rico” dependerá de apreciaciones personales, sin embargo cuando se habla de vino seco o astringente, se está haciendo referencia a un adjetivo más objetivo ya que son conceptos que se pueden compartir.

La elaboración del vino

Desde ya aclaremos que es difícil expresar cómo elaborar vino en unas pocas palabras, tan solo intentaremos transmitir al lector lo que podemos resumir luego de visitar bodegas, sobre todo en épocas de vendimia y lo que los expertos explican.

Elaboración de vinos

Si simplificamos podemos decir que lo que es necesario para que el zumo de uva se transforme en vino es un proceso, que debe darse de la forma más natural posible: la fermentación. Este es un fenómeno químico mediante el cual el azúcar de la uva se transforma en alcohol y anhídrido carbónico, y que se produce gracias a la intervención de las levaduras que se encuentran en mayor proporción en los hollejos. Cuando el hollejo de la uva se rompe comienzan a trabajar las levaduras sobre el azúcar dándose el inicio de la fermentación.

Entonces, la uva es traída de la viña manteniendo los racimos, luego se depositan en el lagar, espacio de la bodega que se tiene para tal función, a continuación pasarán por la descobajadora, allí se desprenden los granos para ser prensadas y extraer el jugo. A ese jugo, conformado por pulpa, hollejo y semilla se le llama mosto y es el que será puesto a fermentar en piletas o cubas. Normalmente las levaduras actuarían hasta transformar todo el azúcar en alcohol, o al menos hasta que se llegue a un nivel del 15% de alcohol en el vino, pero suele suceder que algunas uvas son demasiado dulces y el proceso debe detenerse manualmente.

Vino en fermentación

Actualmente el proceso mediante el cual se elaboran los vinos está acompañado por el uso de tecnologías que antes ni siquiera se imaginaban para tal elaboración, elementos que ahora son sumamente necesarios para garantizar la calidad. Por ejemplo, es sabido que los vinos blancos necesitan que la fermentación se produzca a temperaturas bajas, por ello serán imprescindibles equipos de frío que retarden el proceso de fermentación, logrando controlar el proceso y evitar la oxidación, agente absolutamente dañino en el proceso de creación del vino. Por el contrario, los vinos tintos no necesitan de temperaturas bajas, sin embargo también se debe evitar la oxigenación en su proceso de elaboración.

Aquellos vinos que maduran en toneles de roble, ya sean blancos o tintos, se enfrentan a un proceso de oxigenación que es muy suave ya que el elemento se “cuela” en pequeñas proporciones, pero deja de hacerlo si bien se embotella y encorcha. Su estadía en la botella es necesaria y fundamental para lograr que el vino se asiente adquiriendo así un punto de madurez óptimo.

Vinos de África – Túnez

Viñedo TúnezHace años, los vinos del norte africano eran llamados en Francia ”Les vins du médecin-sorcier”. Fácilmente llevados a Francia desde las colonias del norte africano, eran usados en cortes (legales, o a veces no tan legales) para aumentar el tenor alcohólico y el cuerpo de los vinos franceses en años difíciles. Aún hoy, las grandes exportaciones a granel de Túnez hacia Francia y Alemania nos hacen pensar que, en vinos de calidades inferiores, quizás se puede sentir un “aire tunecino”.

Hoy en día Marruecos, Argelia y Túnez son 3 países productores de vinos de relativa importancia en el contexto mundial. En la visita a London Wine Trade Fair se tuvo la oportunidad de proba algunos vinos de Túnez. Como siempre, la sorpresa: se cataron vinos tintos interesantes, correctos, no excesivamente alcohólicos, y agradables rosados muy frescos.

Actualmente hay plantadas en Túnez alrededor de 25.000 hás. de viñedo. De ellas, 15.000 se dedican a uvas para vino, y el resto a uvas de mesa. Los viñedos de uvas para vino se ubican en colinas en las que la temperatura media anual no sobrepasa los 20°C, y con una pluviometría de 250 a 500 mm por año. Los rendimientos que se obtienen son bajos, salvo para la variedad Muscat. Las principales variedades plantadas son Carignan, Alicante Bouschet, Cinsaut, Cabernet Sauvignon, Mourvédre y Muscat de Alejandría.

Vino TúnezLos vinos que se producen en Túnez son mayoritariamente tintos y rosados. El clima hace que sean vinos ricos en alcohol, sin exceso de acidez y livianos, hechos para ser consumidos jóvenes y con un grado alcohólico que varía entre 12 y 13º. La producción total del país es de unos 480.000 hL, con 65% de rosados, 30% de tintos y 5% de blancos como promedio.

El 70% de la producción se comercializa como vinos A.O.C. (Appellation d’Origine Contrôlée). Las exportaciones de vino a granel, de gran importancia, son manejadas por el Office National de la Vigne de Tunisie, encargado además de la promoción de los vinos, el control de la calidad y la introducción de nuevas variedades para mejorar el viñedo local. Se exportan a granel alrededor de 160.000 hL por año con destino a Alemania y Francia principalmente, y también a Suiza y países del este europeo.

La elaboración, embotellado y comercialización del vino en botellas está en manos de la U.C.C.V. (Unión Céntrale des Cooperatives Viticoles), unión de productores que en 2009 cumplió 60 años. 1.500.000 de botellas de vino se exportan anualmente, 2/3 de ellas a Francia y el resto a otros países europeos, Canadá y los Estados Unidos.

Vino en las dietas

Todos alguna vez en nuestras vidas hemos seguido alguna dieta, quizá impuesta por el doctor o simplemente por iniciativa propia, la mayoría de ellas para reducir peso. Y casi siempre estas dietas suelen ser austeras y un poco complicadas de seguir, hecho que casi siempre nos empuja a abandonarlas.

Bueno, hoy veremos una manera más llevadera y sencilla de llevar una complicada dieta. Si nuestra dieta es para reducir peso, usted debe saber que el vino puede ser el acompañante ideal para estos regímenes que pueden llegar a ser tediosos y aburridos.

Calorías y vinos

Vino y dietas

Como vemos nuestra tabla de calorías y vinos, donde implica que 100 ml de vino está por debajo de las 85 calorías, el vino se convierte en una de las bebidas con contenido de alcohol que mejor acompaña una dieta para bajar de peso, si toma en cuenta otras bebidas como la cerveza o whisky que está por encima de 240 calorías por cada 100 ml.

Dieta Mediterránea

El vino además de ser una de las bebidas más sanas con contenido de alcohol, es una de las más “dietéticas” de todas, tiene un poder comprobado para evitar el concentrar de colesterol en el cuerpo. Una prueba en lo que se denomina una “Dieta mediterránea”, en la que se incluye 2 copas de vino al día, el resultado fue contundente y claro, las personas que consumían esta dosis diaria tenían una menor concentración de colesterol a los que no la seguían.

Pero no sólo este era el resultado de la dieta mediterránea, también se encontró más bajo nivel de grasas saturadas y grasas poli-insaturadas, hecho que la convierte en más atractiva aún. Esto hace que favorezca un perfil hemostático de menor riesgo.

Básicamente la dieta mediterránea consiste en incluir 2 copas de vino al día, una en el almuerzo y la otra en la cena (además de seguir ciertos patrones dietéticos de los países mediterráneos: España, Francia, Italia, Grecia…), y seguirla religiosamente. Recuerde que toda dieta o régimen debe ser supervisado bajo observación médica, no todas las dietas pueden ser seguidas por todos. Aconsejamos a su que proponga a su nutricionista o dietista la inclusión del vino en sus distintos regímenes o dietas, los resultados pueden ser muy favorables y hacen mucho más llevadera aquella dieta.

Fuente sobre la Dieta Mediterránea : Mezzano y col. PCVS

Vino y pescado

El maridaje puede llegar ser más sencillo de lo que se cree, disfrutar una deliciosa cena acompañada de un buen vino resulta un placer como pocos. Entre los muchos maridajes existe el de los vinos y pescado, acompáñanos a revisar el menú de platos de pescado y qué vino elegir como su perfecta combinación.

  • MaridajePescados aliñados con limón y naranja, ya sean cocidos o crudos como en un exótico sushi o un picante cebiche, el vino adecuado para estos platos son los vinos blancos aromáticos, podemos recomendar el vino Albariño o en su defecto un buen Sauvignon Blanc.
  • Pescados fritos, la simpleza de la gastronomía nos lleva a una gran variedad de platos de pescados fritos, para esas delicias recomendamos un vino blanco afrutado o un vino rosado, ligeramente frío.
  • Pescados ahumados, ya sea un buen salmón o atún ahumado, o en su defecto algún otro pescado de río, la recomendación es maridar con un tinto joven o un vino rosado, que tenga poco alcohol.
  • Pescados escabechados o saltados, otras de los estilo de comer pescado muy común en las principales gastronomías, para esta deliciosa ocasión recomendamos un vino Merlot o un vino rosado con mucho cuerpo.
  • Pescados en mantequilla o quesos, este tipo de platos se encuentran mucho en las gastronomías francesas e italianas, para estas delicias mediterráneas un vino Viura o Verdejo son la elección indicada.
  • Pescados sudados o al vapor, muy comunes en la gastronomía china y peruana, es muy difícil maridar debido a los sabores intensos que despiden estos platillos, pero aún así hay un buen vino que hace una buena pareja, hablamos de un Riesling.
  • Pescados en sal, preparaciones que incluyen pescados como el atún, salmón y bacalao entre otros, preparados en sal, esta vez necesitamos un sabor suave que acompañe a este platillo, recomendamos un vino espumoso seco.
  • Pescados en parrilla o barbacoa, generalmente estos pescados se comen sazonados con sal únicamente, y suelen ser de sabores sutiles, para estos casos debemos acompañar nuestro pescado con un vino blanco seco, ligeramente frío.
  • Pescado en guisos, caldos y sopas, esta vez el pescado y su sustancia es el protagonista del plato, y como suponemos no le debemos quitar el protagonismo, es por eso que un vino blanco seco o un rosado son los mejores en estos casos.

No olvides que los vinos pueden ser variados según su elección, encontrar un maridaje a su medida, dependerá mucho de tu pericia en probar distintos tipos de vinos, buena suerte y buen provecho.

Riberjoven

Enoturismo

El encuentro de los vinos jóvenes de Ribera del Duero

Este año que todavía no termina tienes a tu alcance una diversidad de citas importantes sobre ferias y eventos del vino que no te puedes perder. Una de ellas es Riberjoven, el encuentro enoturístico de los vinos jóvenes de la Ribera del Duero que se celebra del 24 al 26 de septiembre en bares y restaurantes de la localidad vallisoletana de Peñafiel.

Este interesante encuentro sirve para realizar contactos con los agentes del sector y conocer de cerca las novedades de los vinos más reconocidos de la DO Ribera del Duero, uno de los más destacados núcleos vinícolas del país.

Mil actividades en Riberjoven

ViñedosRiberjoven se plantea este año como un encuentro cargado de novedades para diversificar el número de visitantes que encontrarán mil actividades diferentes. Así destacan los concursos de tapas con maridajes con los vinos más emblemáticos, que tendrán su máximo apogeo en el Concurso de Pinchos Riberjoven, un certamen que nace con la intención de ofrecer innovación y calidad a un precio inmejorable. Cada tapa y vino joven tendrán un precio conjunto de 2,5€.

También tiene cabida el deporte, a través de la marcha enocicloturista, llamada Riberbici, cuyo objetivo es mostrar a los participantes los encantos de visitar la Ribera del Duero en bicicleta.

Disfruta con los vinos de Ribera del Duero

Los vinos de esta denominación riegan las poblaciones del sureste de Castilla y León, y se extienden por las provincias de Soria, Segovia, Burgos y Valladolid. Se compone de más de 240 bodegas y 8.000 viticultores que dan lugar a vinos de excelente calidad, siendo el Tempranillo la uva más destacada.

Vino

  • Para regar las carnes más rojas, un vino excepcional tinto es el Pago de Carraovejas Crianza 2006, una exquisitez para paladares exigentes que te sorprenderá por su fuerte personalidad y un matices rojos intensos.
  • Por su parte, el Arzuaga Reserva 2005 marca claramente la diferencia. Su color rojo cereza intenso nos lleva a un mundo de tintos finos en el que se mezclan frutas y especias. En boca, denota juventud, pero también solemnidad, sobre todo al regar carnes de esta rica zona, tanto en historia como en gastronomía.
  • Para finalizar, recomendamos un vino con gran carácter. Pago de Carraovejas Reserva 2005 tiene, como una gran parte de los vinos de esta denominación, un color rojo pasión. Sus sabores a frutas del bosque le dan un poder exclusivo para los sentidos. Ideal para una cena comprometida, donde quedarás como un señor.