El mito de las añadas

Te hacen un examen para un trabajo. Cuando terminas, te piden que te corrijas el examen tú mismo, sabiendo que si sacas al menos un 5 el trabajo es tuyo. ¿Qué nota te pones?

Ese es el problema de la calificación de las añadas. La Denominación de Origen es la encargada de valorar la añada de los vinos que se producen en su zona, y son conscientes de que una mala calificación influirá negativamente en su venta, como una calificación excelente puede mejorar las posibilidades de promoción de la D.O. ¿Qué calificación pondrías?

VendimiaEn Denominaciones como Toro, desde 1991 sólo ha habido un año en el que la nota haya sido “Buena”. Todas las demás siempre “Muy Buena” o “Excelente”. Ni siquiera un regular en casi 20 años. Qué suerte.

Pero es que esa suerte la comparten con más de 40 denominaciones.

Ampurdán-Costa Brava, Calatayud, Cariñena, Conca de Barberá, Condado de Huelva, Montilla-Moriles, Ribera del Duero, Tacoronte-Acentejo y Valdeorras son las denominaciones que han tenido algún año regular. Uno cada una, para ser exactos. En total, 9. Y año deficiente, en toda España y en los últimos 20 años, sólo ha habido uno, el de 1993 en el Bierzo. Si no me bailan las letras…

Visto lo visto, ojalá todos los sectores productivos españoles tuvieran tanta calidad para hacer las cosas de forma tan impresionante como el del vino. Nunca fallan, y si la cosa va medio bien la añada es excelente. ¿O es que es un problema de autocrítica?

Y es que nos encontramos ante el problema de la justicia estadística. Una bodega puede crear grandes vinos en un año malo, como otra realizar un vino lamentable en un año excepcional. Incluso esa misma bodega puede mejorar sus vinos al año siguiente, aunque la calificación de la D.O. sea peor, porque mejore sus procesos o porque su viñedo haya alcanzado el punto ideal.

Si en una clase la nota media es baja, el que ha sacado matrícula de honor, ¿debe ser penalizado? Hay denominaciones, como la de cava, que acoge a productores diseminados por todo el país. ¿Cómo puntuar entonces, si las condiciones climáticas son tan diferentes en Cataluña, Rioja o Extremadura? ¿Si ha llovido demasiado en el Penedés, el productor de cava de Cenicero ha tenido una mala añada? En general, las Denominaciones de Origen tienden a calificar al alza para no perjudicar al que mejor lo ha hecho, pero entonces la nota no es fiable en absoluto…

Sin contar que las condiciones varían según el viñedo sea de blanco o de tinto. Un año demasiado frío para la uva tinta puede ser excepcional para elaborar vinos blancos. ¿Qué nota ponemos entonces?

En Francia, referente ineludible en esto del vino, distinguen las calificaciones de blancos y de tintos. Y aunque también barran para casa, imagino, son algo más estrictos. Así, en Burdeos Tinto, tienen 3 regulares desde el 91, y en Burdeos Blanco 7. En el Loira, tanto en vinos tintos como en blancos-rosados, han designado el 94 como un año deficiente. ¿Por qué el país que más vende es más riguroso?

Hay quien afirma que, ya que venden más, se les critica más cuando se exceden poniendo puntuaciones, y que por eso están obligados a tener más cuidado. En cambio, otros dicen que cuando las bodegas piensan en afianzar su imagen de marca por encima de las ventas particulares de un año, es más importante a la larga mantener una postura respetable, en la que el consumidor pueda confiar a lo largo del tiempo.

Yo quiero añadir otra, una reflexión particular. En Francia las bodegas suelen aguantar mucho más el vino en la bodega, hasta que el vino está ensamblado en botella, a veces hasta que está en el momento de consumo óptimo, mientras que en España las bodegas no tienen paciencia (o dinero, o espacio), para guardar tanto vino sin vender. Por lo tanto, cuando una añada es excelente, la bodega no tiene inconveniente en esperar porque el precio irá subiendo con el tiempo, y cuando venda estará ofreciendo un caldo que se ha perfeccionado en el mejor sitio: la propiedad. Mientras que si la añada no es buena se pueden deshacer de él. El sobreprecio del vino mejor aguantara las pérdidas, y el bodeguero se ahorra almacenar el vino que sabe que no venderá fácilmente. El tiempo juega a su favor…

Por cierto, como me gusta terminar un post con una recomendación, ahí va un vino excelente de una añada que sólo fue “supuestamente” buena. Se trata de El Regajal 2008, un vino de la D.O. Vinos de Madrid que está en un momento excelente para disfrutar y que seguro que os hace replantearos hasta qué punto hay que tener en cuenta eso de las tablas de añadas…

Dejar un comentario El mito de las añadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *