Languedoc-Rousillon, tierra de vinos

A raíz de una crisis del sector agrícola, algunos pioneros de la zona en 1987 organizaron la unión de viticultores y crearon para sus etiquetas una nueva identificación: Vin de Pays d’Oc, un vino corriente de mesa, regional, con garantía de calidad. Para lograr vender sus producciones a precios asequibles, apostaron por variedades apreciadas internacionalmente. De esta manera, con nuevos métodos de cosecha y vinificación empezaron a producir varietales similares a los que ya consumía el mercado.

Son 40 las Denominaciones de Origen que derivan de la variedad de suelos, climas y cepas de Languedoc-Roussillon. La misma diversidad que le da el poder a esta región de convertirse en una de las esperanzas de mayor desarrollo y potencial de Francia. No obstante, la dedicación que pone su gente en el turismo y la agricultura es la que tornó el sur del país reconocido por la variedad de sus productos y su sabrosa cocina. Entre sus ingredientes básicos se encuentran el aceite de oliva, ajo y albahaca, junto a los aromas de las hierbas de la garriga provenzal (matorral), como tomillo, romero y laurel, que complementan las especialidades rurales y costeras de la zona. Sin contar sus extensiones de viñedo, que representan el 40% de las plantaciones francesas.

En la costa del Mediterráneo, desde Nímes hasta las riveras del río Aude, Languedoc se divide en siete zonas: Coteaux du Languedoc, Minervois, Fitou, Malepére, Corbiéres, Cabardésy Limoux. A la primera, Coteaux du Languedoc, se la conoce como el lugar más antiguo de producción de vino de Francia. Se destacan los vinos tintos, aunque también se elaboran algunos rosados y blancos. Minervois se ubica entre el Canal du Midi hacia el sur y la Montagne Noire hacia el norte. Sus tintos son rústicos y se aconsejan para acompañar carnes rojas; mientras que sus blancos son ideales para servir con mariscos y pescado blanco.

Por otro lado, Fitou es según los historiadores el lugar donde los griegos plantaron las primeras vides, y se extiende desde Narbonne y Perpignan hasta las montañas de Corbiéres. Se caracteriza por producir vinos tintos con cuerpo y aromas complejos, de especias y frutas maduras. Malepére, en tanto, rodeada por el Canal du Midi y el río Aude, se destaca por la elaboración de rosados.

Viñedos en Languedoc-Rousillon

Con más de 23.000 hectáreas, Corbiéres va desde Carcassonne, Narbonne, Perpignan y Quillan, y se divide en 11 zonas, por tipo de suelo y condiciones climáticas. El 90% de sus vinos tintos son jóvenes, ligeros y de sabor frutal. 6 ríos riegan las laderas y terrazas Cabardés, hacia la Montagne Noire y dominando la ciudad de Carcassonne. Gracias a su situación entre Languedoc y Bordeaux, tanto las variedades de uvas atlánticas (Merlot, Cabernet SauvignonFranc, Malbec y Fer Servadou) como las mediterráneas (Syrah y Grenache) crecen bien aquí.

La historia cuenta que Tito Livio elogió hace 2.000 años los vinos blancos de Limoux. Luego, en 1531, un monje benedictino descubrió el proceso natural que convierte los vinos normales en espumosos, y entonces nació el primer champagne del mundo, hoy el 95% de la producción de la región con el Blanquette de Limoux, el Crémant de Limoux y el Blanquette Méthode Ancestrale. Así, el Blanquette de Limoux, el brut más viejo del mundo, resulta del montaje de al menos un 90% de Mauzac completado por Chardonnay y Chenin.

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