Encontrar el mejor vino

Elegir un vinoEste vino lo recomiendan en Uvinum, este otro Robert Parker, o el camarero,… Hoy en día hay mil maneras de recibir recomendaciones de vino para distinguir el buen vino del que no lo es tanto, y, sin embargo, nada provoca tanta indecisión (ni tanto miedo a equivocarse) como elegir un vino.

Piénsalo un momento: ¿Dudas tanto cuando decides cambiar de marca de leche? Ojalá existiera una etiqueta universal que sólo se pusiera a los buenos vinos, pero ¡se trata de algo tan subjetivo! A veces es tan sólo una cuestión de gustos particulares. Y no es algo que sólo te afecte a ti. Los profesionales, cuando recomiendan vino, también se deben preguntar lo mismo: ¿recomiendo este vino porque es bueno o porque me gusta?

Para colmo, cuando lees las notas de los “expertos”, te hablan del “ataque en el paladar medio”, “profundo retronasal” o “recuerdos de carne ahumada con notas de tabaco”. ¿Cómo explicas, entonces, cómo es el vino que te gusta? A veces no sólo es difícil encontrar lo que nos gusta, sino que una vez que lo hemos probado, resulta complicado explicar “por qué” nos gusta.

Por si quieres acertar en tus elecciones, vamos a tratar de darte algún consejo para que puedas elegir con más confianza.

Si piensas en un vino correcto, que pueda resultar agradable a personas diferentes, entonces seguro que piensas en un vino que no sea excesivamente dulce, o ácido, o amargo… La palabra que mejor lo definiría sería “equilibrado”. Por lo tanto, ya hemos avanzado en algo. Tenemos una palabra con la que cualquiera nos puede entender ¿Y ahora qué?

En realidad hemos avanzado bastante, porque el equilibrio se orienta casi exclusivamente en 2 direcciones, si hablamos de vinos blancos, y en 3 con respecto a los tintos. Así que ya está casi todo hecho.

En los vinos blancos, las 2 direcciones que puede tomar un vino están relacionadas con:

  • La frutosidad. Si tienes demasiada frutosidad notarás que el vino sabe como una compota de fruta podrida.
  • La acidez. Si por el contrario, el vino tiene una acidez muy alta, sentirás como si estuvieras chupando un limón.

Pero imagina que estás probando un vino que tenga una adecuada proporción entre los sabores de una macedonia de frutas y el punto correcto de acidez. Probablemente te gustaría, ¿no? Eso es lo que se llama un vino equilibrado, que te podría gustar a ti y (normalmente) a cualquiera.

En el caso de los tintos, la 3ª dirección la representa:

  • La tanicidad. Tanicidad (que viene de los taninos, componentes habituales en los vinos tintos) es esa sensación de sequedad, como polvorienta, que notas cuando, por ejemplo, te tomas una taza de té sin azúcar.

Cuanto más negro sea el té y más tiempo lo dejes, mayor la sensación tánica. Si añades leche y azúcar esa sensación disminuirá. La tanicidad correcta sería como tomar una buena taza de té. Si un vino está pasado de taninos, o son demasiado potentes, no notarás ni la acidez ni la frutosidad, por lo que ¡adiós vino equilibrado! ¡Hola, boca de lija!

Claro está que los vinos Chardonnay equilibrados no son iguales que los vinos Sauvignon Blanc equilibrados. Cada variedad de uva tiene su sabor (y su equilibrio), así que tendrás que ir conociendo cada uva para apreciarlas en lo que valen, y elegir las que más te gusten. Pero aún te mandaremos más deberes para casa.

Un vino equilibrado es un vino correcto, que nunca falla, pero en cuestión de gustos cada uno es su propio dueño. ¿Cómo te gustan los vinos? ¿Ligeramente ácidos?¿Frutales? En la medida en la que conozcas tus preferencias podrás elegir el que más te pueda gustar, y explicarlos o pedirlos en un restaurante o en una tienda con total confianza.

Cuando recomendamos vinos, tratamos de elegir los vinos “objetivamente” más equilibrados, aunque cada uno tenga sus gustos. Si te fijas en la imagen, he dibujado las direcciones de un vino tinto perfectamente equilibrado y, debajo, las líneas de los vinos tal y como a mí me gustan más, bajos de acidez, ligeramente tánicos y con mucha fruta.

Por ejemplo, un vino que me vuelve loco:

Sin embargo te recomendaría:

  • Demencia 2007, un vino, sin duda, más equilibrado, y que representa mejor las cualidades de la uva Mencía en esa zona. ¿Cuál elegirías tú?

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