Cómo elegir un buen vino

Elegir vinoLo importante para elegir un vino es saber que más caro no siempre significa mejor y que el precio de cada botella remite al proceso de elaboración del vino y no es un indicador de calidad. Los factores más relevantes en el coste de una botella son:

  • el mayor o menor cuidado de las uvas en el viñedo
  • si hubo o no crianza en la botella
  • cuánto tiempo estuvo el vino guardado en la bodega
  • el precio de los materiales utilizados, etiquetas, corchos, tecnología, botella, etc.

En definitiva, un vino joven es distinto, y no peor, que uno de reserva.

En cuanto al aroma y el sabor del vino, no existen recetas; como experiencia sensorial, la cata del vino es muy subjetiva. No obstante, se puede decir que un vino blanco debe tener una acidez marcada, que agüe la boca al menos 3 veces luego de tomar el primer sorbo, además de ser frutado e imprimir frescor en el paladar. En el caso de los vinos tintos, la acidez alta no es buscada, salvo que se trate de un vino de guarda, ya que la acidez ayuda a conservar el vino durante más tiempo. Estas botellas tampoco deben tener una astringencia que reseque totalmente la boca, eso puede indicar, si es de reserva o guarda, que aún no está listo para ser tomado, pues esta característica se suaviza con años de crianza en botella. En cualquiera de los casos, los vinos no deben tener aromas mohosos o rancios, menos todavía si fueron creados para ser consumidos jóvenes.

Si estamos frente a un gran vino, encontraremos que en la copa se refleja al menos un aspecto de cada etapa de su elaboración, una nota herbácea del viñedo, un aroma frutal de la uva, un toque floral proveniente de la fermentación, y el aroma a vainilla o tabaco típico de la madera. Sin embargo, más allá de las recetas, su objetivo debe ser siempre el de entusiasmar a quien lo prueba, de tal forma que no pueda resistir volver a él en el futuro.

Otra incertidumbre es la temperatura a la que debe servirse cada vino, y aunque es una cuestión de gustos, los expertos recomienda enfriar los vinos blancos livianos como el Sauvignon Blanc y el Pinot Grigio a 10ºC, al tiempo que los blancos más densos criados en madera, como el Chardonnay o el Viognier, deberían estar a 12ºC. Los espumosos y los vinos dulces se consumen ambos a una temperatura entre 6ºC y los 8ºC. En cuanto a los tintos, los más ligeros y los jóvenes se sirven en el entorno de los 12ºC. Finalmente, los tintos densos de reserva o guarda deben abrirse cuando tienen entre 17ºC y 18ºC, a pesar de que es común escuchar que se toman a temperatura ambiente.

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