Elaboración de vinos rosados

Con anterioridad hablamos del origen del vino rosado y de cómo ha evolucionado en cuanto a su producción y consumo hasta el momento, incluso explicamos la diferencia entre un vino clarete y un vino rosado. En esta oportunidad les dejaremos, de forma resumida, el proceso de elaboración de este tipo de vinos.

El color de los rosadosCualquier vino que pretenda llevar el título de rosado deberá ser un poco ácido, tener aromas afrutados y un poco de azúcar residual, que puede ser o no percibida al tomarlos. No obstante, su creación no responde a una única receta sino que existen al menos 3 métodos diferentes para su obtención.

El llamado vino gris se elabora de la misma manera que el vino blanco: una vez cosechadas, las uvas son prensadas y su jugo es fermentado. Debido a que el compuesto colorante del vino (antocianos) se encuentra en el hollejo o piel, este caldo casi no tiene color.

Un segundo estilo sería el de seguir los pasos de la vinificación de vinos tintos, es decir, la fruta cosechada se coloca en toneles o tanques de acero inoxidable para macerar por entre 1 y 3 días, con el objetivo de extraer color y compuestos químicos que se convertirán en aromas y sabores. Aquí por lo general el vino toma tonalidades que van del rosa al salmón y anaranjado intenso, también denominado ojo de perdiz.

Copa de RosadoPor último se encuentra el método Saignée, resultado de la maceración de las uvas previamente rotas en un período entre 12 y 24 horas, y que por lo tanto presenta una coloración que va del frutilla al de un tinto liviano. En todos los casos es el jugo libre de hollejos y semillas el que se fermenta a través de microorganismos denominados “levaduras” que consumen el azúcar del líquido y liberan como residuos alcohol y gas carbónico. Del mismo modo, en este proceso también permanece un residuo de azúcar sin fermentar, que brinda equilibrio a la acidez natural de la bebida. En algunos casos además, esta dulzura es perceptible con facilidad y muy buscada.

En la mesa, por ejemplo, estas versiones más azucaradas son compañeras ideales de platos marroquíes dulzones como el cous cous royal o recetas picantes de la India. Al tiempo que los más secos van bien con platos asiáticos como el sushi, vegetales cocidos e incluso ensaladas de hojas verdes. En conclusión, el rosado es una bebida ideal en un menú en tiempo de playa (se recomienda consumirlo joven), e incluso puede formar parte junto con los espumantes y los vinos blancos del brindis de fin de año.

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