La elaboración del vino

Desde ya aclaremos que es difícil expresar cómo elaborar vino en unas pocas palabras, tan solo intentaremos transmitir al lector lo que podemos resumir luego de visitar bodegas, sobre todo en épocas de vendimia y lo que los expertos explican.

Elaboración de vinos

Si simplificamos podemos decir que lo que es necesario para que el zumo de uva se transforme en vino es un proceso, que debe darse de la forma más natural posible: la fermentación. Este es un fenómeno químico mediante el cual el azúcar de la uva se transforma en alcohol y anhídrido carbónico, y que se produce gracias a la intervención de las levaduras que se encuentran en mayor proporción en los hollejos. Cuando el hollejo de la uva se rompe comienzan a trabajar las levaduras sobre el azúcar dándose el inicio de la fermentación.

Entonces, la uva es traída de la viña manteniendo los racimos, luego se depositan en el lagar, espacio de la bodega que se tiene para tal función, a continuación pasarán por la descobajadora, allí se desprenden los granos para ser prensadas y extraer el jugo. A ese jugo, conformado por pulpa, hollejo y semilla se le llama mosto y es el que será puesto a fermentar en piletas o cubas. Normalmente las levaduras actuarían hasta transformar todo el azúcar en alcohol, o al menos hasta que se llegue a un nivel del 15% de alcohol en el vino, pero suele suceder que algunas uvas son demasiado dulces y el proceso debe detenerse manualmente.

Vino en fermentación

Actualmente el proceso mediante el cual se elaboran los vinos está acompañado por el uso de tecnologías que antes ni siquiera se imaginaban para tal elaboración, elementos que ahora son sumamente necesarios para garantizar la calidad. Por ejemplo, es sabido que los vinos blancos necesitan que la fermentación se produzca a temperaturas bajas, por ello serán imprescindibles equipos de frío que retarden el proceso de fermentación, logrando controlar el proceso y evitar la oxidación, agente absolutamente dañino en el proceso de creación del vino. Por el contrario, los vinos tintos no necesitan de temperaturas bajas, sin embargo también se debe evitar la oxigenación en su proceso de elaboración.

Aquellos vinos que maduran en toneles de roble, ya sean blancos o tintos, se enfrentan a un proceso de oxigenación que es muy suave ya que el elemento se “cuela” en pequeñas proporciones, pero deja de hacerlo si bien se embotella y encorcha. Su estadía en la botella es necesaria y fundamental para lograr que el vino se asiente adquiriendo así un punto de madurez óptimo.

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