El auge de las bebidas sin alcohol

vino sin alcoholLos jóvenes de hoy en día aman la sobriedad. Es lo que se desprende del último informe del proyecto Espad (European School Survey Project on Alcohol and other Drugs), que resume un estudio sobre los hábitos de consumo de alcohol de los jóvenes europeos. Los porcentajes hablan por sí solos: si en 2007, en España, alrededor del 80% de los estudiantes habían consumido alcohol al menos una vez en su vida, en 2019 el porcentaje bajó al 78%. Además, sólo el 65% confirma que consume bebidas alcohólicas, una mejora significativa en los últimos años.

Quienes producen vinos y bebidas espirituosas saben que los productos deben adaptarse a los tiempos que corren. De hecho, los nuevos consumidores son jóvenes mucho más conscientes que las generaciones pasadas de los riesgos asociados al consumo de alcohol. Son personas que se preocupan por el bienestar y la salud, tanto mental como física, y que no quieren caer en el exceso. Sin embargo, esto no significa renunciar a un aperitivo después del trabajo o a un cóctel el sábado por la noche.

Vinos, cervezas y licores sin alcohol

Hoy en día, para aquellos a los que no les gusta beber, ya no sólo existe la opción habitual entre un refresco a base de frutas o una bebida carbonatada no saludable. Los jóvenes de hoy en día buscan sabores más refinados e interesantes, pero también bebidas capaces de emanar cierto glamour. Así que la lista de productos que tienen a su disposición se amplía enormemente: vinos, cervezas e incluso destilados sin alcohol han hecho su entrada (triunfal) en los bares y discotecas más de moda.

coctel sin alcohol

Los vinos y cervezas sin alcohol han estado en las estanterías de los supermercados desde hace ya bastantes años, pero hay que tener en cuenta que con el tiempo su calidad ha aumentado considerablemente. Anteriormente eran, de hecho, “zumos de uva” o bebidas extremadamente dulces y/o afrutadas para equilibrar la ausencia de alcohol. Los de hoy, en cambio, gracias a los nuevos métodos de vinificación y elaboración, se producen con el sabor más apropiado, muy similar al de un vino o una cerveza normal, pero sin el típico “ardor” en la garganta que dejaría el alcohol (y sin las consecuencias sobre el cuerpo y la mente).

Una generación sin alcohol

Los amantes de la mixología, por tanto, pueden satisfacer su deseo de cócteles con ginebras herbáceas, whiskies ahumados y destilados difíciles de clasificar que no tienen nada que envidiar a los clásicos. En resumen, ya no hay más excusas para no cuidar de su salud.

Dejar un comentario El auge de las bebidas sin alcohol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *