¿De dónde es el vino?

El vino es una de las bebidas fermentadas más antiguas. La historia del vino es apasionante.

Rusia es la cuna del vodka. Méjico lo es del tequila. Cuba, del ron. Escocia, del whisky. Pero … ¿de dónde es el vino? ¿Qué país tiene el honor de haber creado el vino? La atribución es dudosa y no está exenta de políticas, puesto que es un galardón bien hermoso, el hecho de haber descubierto tan divina bebida. Sin embargo, la aparición del vino no es un hecho que puede aislarse de la historia, más bien al contrario: es indisociable de la evolución histórica de la agricultura y de la gastronomía.

La historia del vino nace en el neolítico

Todo apunta que el vino nació durante el neolítico (edad de piedra). Los primeros vestigios de lo que podría ser vino se hallaron en los  Montes Zagros (en la región que hoy ocupa Armenia, Georgia e Irán), en concreto en el poblado neolítico de Hajji Firuz Tepe.

Fue en este asentamiento donde se encontró por primera vez una vasija datada de 5400 a.C. que contenía ácido tartárico, presente en la piel de las uvas, lo que parece indicar que contuvo vino. Este vino, además, procedencia de la variedad vitis vinifera sylvestris.

La aparición de rutas comerciales

Con la progresión, conversión de sociedades nómadas a sociedades sedentarias se iría mejorando el dominio de las técnicas agrícolas y, además, aparecerían nuevos oficios, y con ellos el intercambio de mercaderías y el comercio. Y, con el comercio, la expansión del vino desde Europa oriental hasta la India y China.

El vino en el Antiguo Egipto

Durante el reinado de Udimo, quinto Faraón de la dinastía I de Egipto (entre el 2914 a.C. y el 2867 a. C.), se llevaron a cabo representaciones pictóricas que mostraban a egipcios vendimiando. En un inicio el vino, que también podía provenir de zumo de granadas, se empleaba en ceremonias religiosas y se llamaba shedeh. A pesar de que el vino era algo reservado para las clases nobles y el sacerdocio, en los periodos festivos los egipcios de clases bajas también tenían acceso a él.

En cuanto a su conservación, el vino se guardaba en ánforas selladas . Algunas de ellas incluso llegaron a formar parte del ajuar funerario de los faraones, como en el caso de Tutankamón, donde se hallaron treinta grandes jarras de vino.

En el Antiguo Egipto el vino también se usó para limpiar los cuerpos antes y después de vaciarlos en el proceso de momificación.

De Egipto a Grecia

Dada la proximidad geográfica de Creta con Egipto y Fenicia respecto a la península Griega, se cree que el vino llegó a la cuna de la civilización moderna a través de la mítica isla del mediterráneo oriental.

Alrededor del 700 a.C. el vino era una bebida habitual y alcanzó unas cotas de popularidad tan importantes que incluso le asignaron un dios propio: Dioniso. Lo habitual era beberlo mezclado con agua por ser vinos de alta graduación alcohólica, y solo se bebían puros en rituales y celebraciones religiosas.

De la mano de la cultura griega se expandió el cultivo de la vid por los países mediterráneos. Y también procede de la antigua Grecia la primera documentación sobre el vino: bajo el título Los trabajos y los días, el poeta griego Hesíodo (siglo VIII a. C.) describió la cosecha y prensado de las uvas, cómo se consumía el vino -con agua- y su conservación -en pellejos de cabra-. 

El vino en el Imperio Romano

Hacia el 200 a.C. el vino llegó a la península de Italia e incluso las tierras del sur empezaron a ser llamadas Oenotria (“tierra de uva”), dada la facilidad del cultivo de la vid. El Imperio Romano tuvo un papel fundamental en la divulgación de vino y en la propagación del cultivo de la uva en Europa, llegando incluso a plantar vides en latitudes como Normandia, Flandes o los países bálticos. Fue, por así decirlo, una época de esplendor del vino a la que debemos agradecer, entre otros, la técnica del injerto en las cepas de las vides.

Los romanos también empezaron a utilizar cubas de madera para almacenar y transportar el vino, método que procedía del norte de Europa para el almacenaje de otras bebidas.

Con la caída del imperio romano, recogerían el testimonio los monasterios cristianos, donde durante la Edad Media se seguiría con el cultivo de la vid para obtener vinos destinados a la consagración de la misa.

El vino en el Nuevo Mundo

La introducción de la vid y del vino en lo que llamamos Nuevo Mundo fue de la mano de los jesuitas y los conquistadores. Se debía garantizar el suministro de vino en los oficios religiosos, así que poco a poco fueron llevando y plantando vides, proceso que se aceleró con los portainjertos. En poco menos de 100 años, durante el siglo XVI, el vino llegó a México y Baja California hasta alcanzar Perú, Chile y Argentina.

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En el Blog de Uvinum nos encanta escribir, aprender y divulgar sobre vino. Si quieres seguir leyendo artículos sobre historia y curiosidades del vino, te compartimos algunos enlaces que seguro que te interesarán. ¡Salud!

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