Consumo de vinos en Brasil

El vino en BrasilConsumidores de Cachaça y cerveza, los locales parecen no tener hábito de tomar vino. Incluso, muchas veces, los compradores eligen vino de uvas para mesa o híbrido en detrimento del vino elaborado a partir de uvas vitis viníferas —vinificables—, como el Cabernet Sauvignon o Merlot, por ejemplo.

Según estudios de mercado, de los 350 millones de litros de vino que se producen al año en Brasil, 268 millones son vino común y 82 millones vinos finos. No obstante, lo que sí parecen disfrutar los nordestinos, y cada vez más, son las burbujas. En 2007 se comercializaron en el país 12 millones de litros de espumosos; siete millones y medio provenían de bodegueros locales. Afamados ya por sus frescos y refrescantes Prosecco —espumantes elaborados con la cepa Prosecco—, en Brasil se producen espumosos bajo el método charmat (del año en tanques de acero inoxidable) y por el método tradicional o champenoise, obteniendo un caldo untoso y denso, resultado de casi dos años de reposo del vino con las levaduras.

 

Igualmente, este país se destaca también por sus espumosos dulces tipo Asti, de uva moscatel, con alta concentración de azúcar y baja graduación alcohólica, muy frutales y fáciles de beber. A diferencia de los demás, se cree que los mejores ejemplares de esta bebida se encuentran en viñedos ubicados en la línea del Ecuador, concretamente en el Valle de San Francisco. Hasta hace algunos años no se creía posible la elaboración de vinos de calidad en climas tropicales.

En cambio, en la actualidad, los enólogos locales afirman que, aunque el cultivo en el trópico desgasta rápidamente las plantas (el fruto madura dos veces en el año), se obtienen uvas de gran concentración de azúcares, ideal para la producción del espumante tipo Asti. Incluso, las botellas producidas en la zona por Miólo Wine Group, una de las bodegas más fuertes del país, han sido catalogadas como las mejores de Brasil. Esta empresa fue de las primeras en descubrir el potencial del país, cuando su director, Adriano Miólo, tuvo la visión de contratar, en 2001, al enólogo francés Michel Rolland, como asesor.

Tal fue el interés de los franceses en el desarrollo de la industria del vino y el espumante en la zona, que la multinacional Moët Chandon abrió una planta en Garibaldi, pura y exclusivamente dedicada a abastecer el mercado interno. El director de enología de Chandon, Philippe Mével, dijo a galería que inauguraron la bodega porque “el consumo de espumantes en el país era inmenso y el potencial de producción increíble”.

En funcionamiento desde 1998, la empresa elabora allí sólo productos para los segmentos más altos del mercado —Reserva Especial, Excellence y Pasión (espumante rosado)— y domina en ventas en el margen que parte de los 30 reales. “Producimos espumantes livianos, frescos, sencillos de tomar. Una particularidad de Chandon Brasil es que adicionamos a los espumantes un porcentaje de Riesling Itálico, una cepa diferenciadora y de expresión única en este terroir”, explicó Mével.

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