Can Bonastre Wine Resort, una experiencia de placer alrededor del vino

Can BonastreCan Bonastre Wine Resort es el primer espacio de turismo enológico de Cataluña en ofrecer una experiencia completa alrededor del vino. Partiendo de la bodega, y conservando su carácter familiar, el complejo cuenta ahora con hotel, spa, espacio para celebraciones y un restaurante donde disfrutar a buen precio de la gastronomía típica del Penedés. Ayer pudimos conocerlo, y hoy os contamos cómo es Can Bonastre Wine Resort por dentro.

El Penedés es una de las Denominaciones de Origen españolas donde la viña se encuentra más presente. Los paisajes desde las carreteras de la zona están bañados de lomas donde se extienden los viñedos, y el vino es protagonista en cada pueblo que atravesamos. La carretera de acceso desde Masquefa no desentona en este sentido de lo que es habitual en el Penedés, pero al girar hacia la bodega nos encontramos, además un de mar de viñas a nuestro alrededor, la vista impresionante de Montserrat dominándolo todo, anunciando que te aproximas a un lugar especial.

Terraza sobre los viñedos con Montserrat al fondoNada diferencia Can Bonastre de un Resort tradicional, de una Masía de lujo remodelada con estilo; nada, menos la vid, omnipresente en el paisaje, el alma del lugar.

A la entrada, unas hileras de las variedades cultivadas nos permiten apreciar las diferencias entre unas y otras. Dentro, las barricas de roble, francés y ruso, son parte fundamental de la decoración. Nos recibe Gloria Vallés, copropietaria y descendiente de la familia Vallés, propietaria desde los años 80 de la Masía, que se remonta al Siglo XVI.

Can Bonastre Wine Resort es un complejo en el que cada una de los distintos recursos de la finca pueden ser disfrutados por separado o por paquetes. Así, se puede catar los vinos y disfrutar de su restaurante; o alojarse una noche y disfrutar el día siguiente en su espectacular spa acristalado con vistas a Montserrat; o celebrar una reunión de empresa con visita a la bodega incluida.

La variedad de la oferta es prácticamente ilimitada, y hay posibilidades para todos los bolsillos. Eso sí, en toda la oferta la calidad está asegurada: las suites son impresionantes, y dotadas con todo tipo de detalles, y las salas para los eventos están acondicionadas con sumo cuidado para optimizar la experiencia del visitante.

Sala de vinificaciónEn lo que a la bodega en sí se refiere, en Can Bonastre se observa un respeto máximo hacia el medio ambiente. Y no sólo en los métodos de cultivo. Los tejados están cubiertos de paneles solares, tienen un depósito para recoger el agua de lluvia y proyectan la instalación de una caldera de biomasa que les permita ser autosuficientes en lo que a consumo energético se refiere.

Las instalaciones son muy accesibles y sorprende que tanto el parque de barricas como la bodega de crianza en botella son pequeñas con respecto a la sala de vinificación, bien dotada de varias filas depósitos de acero inoxidable de 15.000 y 30.000 litros. La explicación es sencilla: en lugar de producir todo el vino al mismo tiempo, aquí se prefiere conservar el vino en depósito, y envejecer según la calidad de la añada y la demanda del mercado. Así se mantiene la frescura del vino a lo largo de todo el año y se elabora el mejor vino en cada momento.

Sobre los vinos, Can Bonastre no es la bodega típica que uno imagina al pensar en el Penedés. Sólo elaboran un cava, un rosado de Pinot Noir, para consumo exclusivo de los visitantes del Resort. La principal uva blanca no es la Xarel·lo, sino la Chardonnay y la Riesling, y el envejecimiento en botella es más importante que la crianza en barrica. Como la producción es relativamente corta en relación a la capacidad real de la bodega, se hace una exhaustiva selección en viña, y los vinos tienen una marcada concentración donde el carácter varietal está siempre presente.

Destaca el Nara 2006, el vino bandera de la bodega, mezcla de Cabernet y Merlot que ha conseguido varios reconocimientos en concursos internacionales de vino. Nosotros tuvimos la oportunidad de probar el Can Bonastre Crianza 2006, un vino fresco, muy frutal, con elegantes notas ahumadas provinientes de la barrica, denso, equilibrado y rotundo en boca, y con un postgusto algo corto pero que resulta magnífico para acompañar una comida.

En definitiva, Can Bonastre ofrece la posibilidad de disfrutar del vino y su mundo con todo lujo de detalles, en un entorno maravilloso, al lado de Barcelona. Si vives cerca no te lo pierdas, seguro que encuentras un paquete a la medida de tu bolsillo.

Y tú ¿Ya has hecho enoturismo alguna vez? ¿Cómo fue la experiencia?

FOTOS: Mayca Cánovas

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