Calatrava y Gehry, arquitectos del vino

Bodega YsiosPerderse en el entorno sin dejar de ser protagonistas parece ser el objetivo planteado por los directores de bodegas como Ysios, Herederos del Marqués de Riscal, Bodegas López de Heredia Viña Tondonia, y Bodegas O. Fournier, entre otras. Motivadas por la necesidad de ampliar y mejorar sus cavas o simplemente impulsados por llamar la atención del turista enológico, éstas y otras empresas del vino han apostado a renovar su imagen adoptando una estética vanguardista.

Arquitectos de fama internacional fueron convocados para transformar, ampliar o crear espacios que armonicen con el paisaje de las viñas e impacten lo menos posible en el medioambiente.

Uno de ellos fue el arquitecto canadiense Frank Gehry, quien decidió hacerse cargo de la edificación de la Ciudad del Vino de Herederos del Marqués de Riscal cuando probó una botella del año de su nacimiento, 1929, y lo encontró en perfecto estado. Asimismo, el estudio de la iraquí Zaha Hadid emprendió en 2006 la obra con los López de Heredia dando forma a una estructura que había sido creada originalmente para una feria en 1910.

De la misma manera, el arquitecto valenciano Santiago Calatrava se hizo cargo de la estructura de la bodega Ysios en la Sierra de Cantabria, y el estudio mendocino Bórmida y Yanzón del emprendimiento 0. Fournier.

Como resultado, gracias a la sofisticación y prestigio aportado por estos profesionales del diseño arquitectónico, estas bodegas han adquirido un nuevo valor e incluso forman hoy parte de guías de turismo en secciones recomendadas por su arquitectura, parques y jardines, arte y cultura o debido al nivel de la propuesta gastronómica de sus restaurantes.

Marqués de RiscalConquistado por la originalidad de los vinos de la bodega riojana Herederos del Marqués de Riscal, el arquitecto del Guggenheim de Bilbao, Frank Gehry, decidió convertir a esta bodega española en un pequeño complejo unido por serpentinas de titanio. Aquí las ondas dialogan con las viñas, reflejando el rosa del vino tinto, el oro de la malla que viste a las botellas y color plateado de la cápsula que cubre a cada corcho.

Más escultor que arquitecto, como él mismo se define, Gehry comenzó su obra en Rioja utilizando la antigua bodega de 1860 como pie, el arquitecto impuso sus formas ondulantes y transportó la cava del siglo XIX al XXI. Además, seleccionó mobiliario contemporáneo y colorido, así como televisores de la empresa danesa de tecnología de vanguardia Bang & Olufsen, para el hotel.

Amante del vino, y de los elaborados allí en particular, cuando Gehry se encontraba en pleno proceso de unir la piedra caliza local con sus laberintos metálicos, los enólogos de la bodega crearon para él el vino Frank Gehry 2001.

Éste es el resultado de una cuidadosa selección de uvas de la variedad Tempranillo, provenientes de una parcela al norte de Elciego, de viñas de más de 40 años de edad.

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