Beber vino durante el embarazo

 TAGS:undefinedHa habido muchos artículos escritos sobre el consumo de vino (o alcohol en general) durante el embarazo. Y es que se trata de una cuestión que genera muchos debates e investigaciones, dado que tradicionalmente se ha dicho que “una copita de vino” muy de tanto en tanto no hace daño a pesar de que la lógica recomendación de la comunidad médica es de CERO alcohol durante el embarzo. 

De hecho, en 2012 un conjunto de estudios liderados por Ulrik Schiøle, catedrático de Ginecología del Hospital Universitario Aarhus (Dinamarca), indicaban que una ingesta de alcohol baja o (de una a cuatro bebidas a la semana) o moderada (de cinco a ocho) durante el embarazo no parecía tener consecuencias negativas en la salud de los niños. En concreto, en ninguno de los estudios –donde participaron más de 1.600 mujeres danesas–, se observó diferencias entre el desarrollo de los hijos de las madres totalmente abstemia y el de los hijos de madres que bebieron poco o de manera moderada.

Aún así, los propios autores de los estudios señalaron que lo más recomendable era no consumir bebidas alcohólicas bajo ningún concepto, ya que a pesar de los resultados de esos estudios en concreto los expertos coinciden: no hay un mínimo seguro en el consumo de alcohol durante el embarazo.

Lo que las mujeres comen o beben durante el embarazo pasa directamente a través de su torrente sanguíneo a la placenta para, literalmente, ser digerido por el feto. Si una mujer embarazada toma un vaso de vino, una cerveza o un cóctel, el bebé nonato ingiere la misma cantidad de alcohol, con el agravante de que su metabolismo procesa el alcohol más lentamente y, en consecuencia, le afecta más.

El alcohol interfiere con su capacidad para obtener suficiente oxígeno y alimento para el desarrollo normal de las células en el cerebro y los otros órganos del cuerpo. El bebé en desarrollo tiene muy poca tolerancia al alcohol, y los nacidos de madres que beben durante el embarazo pueden tener graves problemas.

Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal y Síndrome Alcohólico Fetal

Los problemas derivados del consumo de alcohol durante el embarazo se recogen bajo los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF). Según el Centro estadounidense de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), estos trastornos pueden traducirse en las siguientes afecciones:

  • Características faciales anormales como, por ejemplo, surco menos marcado entre la nariz y el labio superior (este pliegue se llama filtro o surco subnasal).
  • Cabeza de tamaño pequeño.
  • Estatura más baja de la estatura promedio.
  • Bajo peso corporal.
  • Mala coordinación.
  • Conducta hiperactiva.
  • Dificultad para prestar atención.
  • Mala memoria.
  • Dificultades en la escuela (especialmente en matemáticas).
  • Discapacidades del aprendizaje.
  • Retrasos en el habla y el lenguaje.
  • Discapacidad intelectual o coeficiente intelectual bajo.
  • Capacidad de razonamiento y juicio deficientes.
  • Problemas de succión y dificultades para dormir en los bebés.
  • Problemas de audición y de visión.
  • Problemas del corazón, los riñones o los huesos.

Cuando un niño presenta alguna de estas alteraciones se habla de TEAF, si bien en los casos más graves, tal y como indica la Asociación de Pediatría Española, se habla de el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). Un bebé que nace con el SAF, o con cualquiera de los trastornos incluidos en la lista, requerirá cuidados especiales de por vida, con lo que ello implica para el niño, las familias y, en última instancia, los sistemas de salud públicos. 

¿Un poco o nada?

Por todo ello, ahora el debate planteado trata de discernir entre cuánto es demasiado y qué límite puede ser seguro y cuándo el consumo de vino y demás bebidas alcohólicas se convierten en un riesgo para el futuro bebé.

Sin embargo –y considerando que los TEAF y el SAF son enfermedades 100% prevenibles– la mayoría de los expertos que se muestran totalmente contrarios a que las mujeres embarazadas beban alcohol durante el periodo de gestación y hacen un llamamiento para abandonar el consumo de alcohol por completo. Hay literatura cada vez mayor de evidencias que sugieren que desde las borracheras hasta las dosis bajas de alcohol pueden causar daños.

De hecho, la experta Sveltana Popova, en una entrevista publicada en la web de la Organización Mundial de la Salud, afirmaba que “una de cada 67 embarazadas que consumen alcohol darán a luz a un niño con síndrome alcohólico fetal, lo que se traduce en unos 119.000 niños que nacen cada año con dicho síndrome en todo el mundo”.

Por tanto, y dado que no se conoce el límite del consumo seguro y que el riesgo de que el consumo de alcohol pueda afectar al futuro bebé, lo mejor es no tomar vino durante el embarazo. Y, sobre todo: consultar con médicos y especialistas tanto si hay dudas como si hay problemas a la hora de dejar de beber durante el embarazo o si se está planeando un embarazo.

Más artículos sobre vino y salud

Cada vez son más los estudios que se realizan sobre los efectos del vino sobre la salud de las personas. En el blog de Uvinum es un tema recurrente y por ello queremos ofrecerte una selección de artículos sobre vino y salud para que puedas ampliar tu información. ¿Te animas a leerlos?

Imagen: Adrian Gonzalez

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