Autor: yolandasilva

Hong Kong paga demasiado por vinos de Sotheby’s

Subasta de vinosEn la primera semana de Noviembre, Sotheby’s celebró una subasta de vinos de Château Lafite-Rothschild en Hong Kong, que rompió muchos récords.

Como ya se ha cubierto en otros lugares, un postor telefónico de Asia adquirió unas tres botellas de Lafite 1869 por 232.000 dólares cada una, batiéndose un nuevo récord del precio por botella. Otras rareza de la subasta fue la venta de 2.000 botellas con un añejamiento de 139 años.

 

Pero uno de los aspectos de la venta que me llamó la atención fue la prima pagada sobre los precios al por menor. Decanter.com tiene un resumen útil sobre los márgenes, muchos de los cuales se justifican dada la procedencia de los vinos (que venían directamente de Lafite bodegas del Médoc.) Lo más notable para mí fueron los de 2009 y 2008 que todavía sólo están disponibles en una base de futuros, el vino ni siquiera ha sido puesto en la botella, y mucho menos a la venta todavía.

En otras palabras, si usted lo compra en Nueva YorkCalifornia, Hong Kong o Londres, el vino todavía no se ha enviado, ni siquiera a la planta embotelladora. Sin embargo, en los informes de Decanter los precios pagados para el año 2008 son para el futuro del 102% más de venta al por menor y los de 2009 fueron casi 300% con respecto al por menor. Del mismo modo, en Hong Kong, los precios de martillo con frecuencia buscaron precios más altos que los que tienen los mismos vinos en Nueva York o Londres.

Si uno se comunica directamente con algún responsable de la oficina de vinos en Sotheby’s Nueva York para preguntar por qué ha sucedido esto la respuesta describe que los subastadores van a buscar el mejor precio, dejando de lado el verdadero valor, sobre todo si se tiene en cuenta que la sala de la subasta estaba completa de compradores llenos de entusiasmo, además de la existencia de compradores por teléfono. Realmente el entusiasmo debe haber sido sumamente grande para comprar vino por $70.000 cuando en Nueva York pueden adquirirse por $17.000.

Aprovechemos para analizar cuánto cuesta enviar físicamente una caja de vino a Hong Kong desde Nueva York o de Burdeos a Hong Kong. Investigando nos informaron que dependiendo del volumen, cuesta alrededor de $ 15 a $ 40 por caja.

La próxima subasta de Sotheby’s en Hong Kong será el 22 y 23 de enero.

Vino y más de Languedoc-Rousillon

Vino RousillonEn el corazón del departamento de Pyrénées-Orientales, entre el Mediterráneo y Corbiéres, flanqueados por las montañas de Canigou y Les Albéres, las vides de Languedoc-Roussillon crecen en una gran variedad de paisajes, suelos y microclimas.

La zona de producción de vino está cruzada por tres valles e incluye varios tipos de terrenos, colinas, laderas y terrazas, donde los suelos de pizarra, de gneis, de granito, de grava y calizos dan carácter a los famosos vinos de RoussillonSiete vinos secos y dulces naturales con Denominación de Origen se encuentran en más de 38.000 hectáreas de viñedo que recorren estas tierras.

 

Roussillon puede dividirse de acuerdo a su producción de vinos secos y dulces naturales. Los primeros provienen de Côtes du Roussillonprincipalmente tintos; Cotes du Roussillon Villages, exclusivamente tintos; y Collioure, con producción de tintos y rosados. Al tiempo que los dulces naturales, se denominan Rivesaltes, Maury, Banyuls, Banyuls Grands Crus y Muscat de Rivesaltes.

De cuatro tipos, grenats, tintos jóvenes, ambrés, blancos maduros, tuilés, tintos añejos, y ‘hors d’age’, de 5 o más años de edad, los vinos dulces de Riversaltes son ideales como aperitivos e incluso como compañía de un primer plato. Los expertos señalan que los sabores fuertes de los vinos añejos acompañan a almendras saladas, pistachos o cacahuetes; mientras el afrutado y los taninos de los grenat abren el apetito, y las combinaciones con preparaciones como pato con cerezas, higos o pelones, resultan sorprendentes.

La gastronomía es uno de los grandes atractivos de Languedoc-Rousillon, tanto por sus productos como por la tradición de sus platos más emblemáticos. Los ingredientes básicos de esta región responden a su geografía tanto mediterránea como provenzal. Aquí el aceite de oliva, el ajo y la albahaca son sazones fundamentales; mientras dominan los aromas de la garriga (matorral) provenzal como el tomillo, romero, laurel, etc. Tampoco faltan los clásicos quesos franceses, la miel y las frutas.

Una de sus elaboraciones más afamadas es la Cassoulet, originaria de Aude en Languedoc, aunque disputada por varios pueblos. Esta consta de judías de “lingot” mezcladas con confit de pato, ajo, chorizo y grasa de cerdo. Eventualmente se agrega a la preparación perdiz o cordero. Luego, todos los ingredientes se cuecen a fuego lento en una cassole (cazuela de barro). Respecto a los dulces, es la familia Villaret a quien designan como la responsable de embelesar a los golosos con sus croquants de Villaret, un secreto generacional producido únicamente en Nimes. Este dulce glaseado y crujiente se realiza con flores de azahar, almendras y esencia de limón.

Consumo de vinos en Brasil

El vino en BrasilConsumidores de Cachaça y cerveza, los locales parecen no tener hábito de tomar vino. Incluso, muchas veces, los compradores eligen vino de uvas para mesa o híbrido en detrimento del vino elaborado a partir de uvas vitis viníferas —vinificables—, como el Cabernet Sauvignon o Merlot, por ejemplo.

Según estudios de mercado, de los 350 millones de litros de vino que se producen al año en Brasil, 268 millones son vino común y 82 millones vinos finos. No obstante, lo que sí parecen disfrutar los nordestinos, y cada vez más, son las burbujas. En 2007 se comercializaron en el país 12 millones de litros de espumosos; siete millones y medio provenían de bodegueros locales. Afamados ya por sus frescos y refrescantes Prosecco —espumantes elaborados con la cepa Prosecco—, en Brasil se producen espumosos bajo el método charmat (del año en tanques de acero inoxidable) y por el método tradicional o champenoise, obteniendo un caldo untoso y denso, resultado de casi dos años de reposo del vino con las levaduras.

 

Igualmente, este país se destaca también por sus espumosos dulces tipo Asti, de uva moscatel, con alta concentración de azúcar y baja graduación alcohólica, muy frutales y fáciles de beber. A diferencia de los demás, se cree que los mejores ejemplares de esta bebida se encuentran en viñedos ubicados en la línea del Ecuador, concretamente en el Valle de San Francisco. Hasta hace algunos años no se creía posible la elaboración de vinos de calidad en climas tropicales.

En cambio, en la actualidad, los enólogos locales afirman que, aunque el cultivo en el trópico desgasta rápidamente las plantas (el fruto madura dos veces en el año), se obtienen uvas de gran concentración de azúcares, ideal para la producción del espumante tipo Asti. Incluso, las botellas producidas en la zona por Miólo Wine Group, una de las bodegas más fuertes del país, han sido catalogadas como las mejores de Brasil. Esta empresa fue de las primeras en descubrir el potencial del país, cuando su director, Adriano Miólo, tuvo la visión de contratar, en 2001, al enólogo francés Michel Rolland, como asesor.

Tal fue el interés de los franceses en el desarrollo de la industria del vino y el espumante en la zona, que la multinacional Moët Chandon abrió una planta en Garibaldi, pura y exclusivamente dedicada a abastecer el mercado interno. El director de enología de Chandon, Philippe Mével, dijo a galería que inauguraron la bodega porque “el consumo de espumantes en el país era inmenso y el potencial de producción increíble”.

En funcionamiento desde 1998, la empresa elabora allí sólo productos para los segmentos más altos del mercado —Reserva Especial, Excellence y Pasión (espumante rosado)— y domina en ventas en el margen que parte de los 30 reales. “Producimos espumantes livianos, frescos, sencillos de tomar. Una particularidad de Chandon Brasil es que adicionamos a los espumantes un porcentaje de Riesling Itálico, una cepa diferenciadora y de expresión única en este terroir”, explicó Mével.

El vino de Grecia

El Vino en GreciaRecién instalada en el itinerario del turismo enológicoGrecia se ha destacado por la producción de vinos notoriamente fuertes y generosos, en resonancia con sus dioses mitológicos.

Celosa de sus de grandes pensadores, Helias, de la forma en la que es llamada por los locales, es reconocida en el mundo como la cuna de la civilización y la lógica. Sus conservadas ruinas, testigos de antaño y la conquista romana, reciben al año millones de turistas que ansían encontrar, al doblar la esquina, a Platón disertando en una plaza.

No obstante, en la actualidad, Grecia se muestra no sólo como uno de los mejores productores de aceite de oliva del mundo, pilar fundamental de su cocina, sino que también trabaja incansablemente para revivir las raíces de sus ancestrales vides. Esto le permitirá saltar a la escena turística como un interesante destino para los enófilos, debido a sus “potentes” vinos tintos, sus frescos caldos blancos, sus licorosos considerados excepcionales, y una hoja de ruta que abarca gran parte de su territorio.

Se dice que el legendario poeta romano Virgilio, autor de la mítica Eneida, siempre repetía que en Grecia era más fácil contar los granos de arena de playa que nombrar sus variedades de uvas. Quizás, que fueran más de 300 cepas distintas, dificultaba a Virgilio memorizarlas. Distribuidas en 150.000 hectáreas de viñedos divididas en nueve regiones, según escribió Illias Anagnostakis (integrante del departamento de Estudios Medievales de la Fundación de Investigación Nacional Helénica en Atenas y del Instituto de Investigación Bizantino) en el libro The Illustrated Greek Wine Book, “la vinificación de estas centenas de uvas es una tradición milenaria que precede incluso a la era bizantina, al punto que la historia señala a este país como el responsable de la expansión del cultivo en Europa.”

Vino GriegoSin embargo, en tiempos modernos, Grecia pareció darle la espalda a Baco y difundirse en el mundo como elaborador de un extraño caldo, de sabor hasta hace pocos años considerado desagradable y ordinario, llamado Retsina (vino blanco perfumado con resina de pino, hoy bastante más valorado). Como consecuencia, poco se sabe sobre los potentes, frescos, dulces y secos vinos griegos, que desde la década de los ’70 buscan retomar su lugar dentro del mercado mundial de vinos.

Entre los blancos, por ejemplo, se destacan el Assyrtiko, que encuentra su mejor expresión en la isla de Santorini; el vino elaborado a partir de Vilana, apreciado principalmente en la isla de Creta; el Roditis, producido en Macedonia, Tracia y el Peloponeso; y los vinos RetsinaMoscatel y Savatiano. Entre los tintos, el elaborado a partir de la cepa Agiorgitiko, originado en Nemea, en elPeloponeso, es uno de los caldos más afamados del país, el mismo que por su intensidad de color y sabor penetrante merece el título de “sangre de Hércules“. No obstante, en Helias también se elaboran vinos con uvas francesas como la Cabernet Sauvignon, la Cabernet Franc (Cotes de Meliton, Macedonia), la Garnacha, la Syrah y la Chardonnay.

Vinos y otros digestivos

Destilados de VinoGrappa, Coñac, brandy, whisky de malta o armañac son tan sólo algunos de los miembros de la numerosa familia de los digestivos, esas bebidas veneradas por su capacidad de colaborar al proceso digestivo, principalmente debido a su alto contenido alcohólico e incluso a las hierbas o aceites que los conforman. Quienes gustan de estas bebidas les llaman pousse café (después del café), debido al momento en que se toman, y aconsejan servirlos, a casi todos, a temperatura ambiente, excepto la grappa, que se usa tomar fría, y el coñac, que debe ingerirse a la misma temperatura que el cuerpo, 36 °C.

 

A menudo confundidos con los aperitivos, motivadores del apetito, los digestivos se diferencian por su cuerpo, dado en general por el alto grado alcohólico, y su carácter seco y amargo. No obstante, no sólo los destilados forman parte de este selecto grupo. También se encuentran los vinos fortificados como el Oporto y el Jerez. Estos caldos reciben, antes de terminar su fermentación, la adición de mayor volumen de alcohol, y por lo tanto son generalmente dulces. Del mismo modo, también es posible consumir como digestivos licores secos, del tipo del Chartreuse, Benedictine, Cointreau, Drambuie, Grand Marnier, Curaçao y Frangelico, es decir, alcoholes infusionados con aromas, sabores e incluso propiedades, como el Fernet, una popular bebida amarga a base de hierbas carminativas.

Los digestivos, también llamados “aguas de vida”, se conocen con este nombre porque con su descubrimiento se encontró una cura alternativa a las pestes contraídas por la ingesta de aguas contaminadas. En cambio, otra es la razón por la que se los denomina al mismo tiempo “espirituosos”, y responde al hecho de que en la destilación del líquido lo que permanece siempre es el corazón o espíritu de la bebida. Esta esencia se obtiene mediante la sustracción y concentración del alcohol y los sabores adicionados como naranja, hierbas, frutos secos. Esta extracción se realiza al condensar los vapores del brebaje macerado después de haberlo calentado.

Estas aguas milagrosas provienen de diversos orígenes y sin embargo, poseen en común una característica particular: son casi todos productos destilados en pequeños alambiques o calderas. Por ese motivo, su elaboración exige un cuidado casi artesanal. Tal es el caso de los destilados de vino conocidos como coñac, armañac y brandy, que adquieren sus denominaciones dependiendo de la zona donde se produzcan. Por ejemplo, el primero y el segundo pertenecen a una región específica de Francia, y el brandy es el nombre genérico que obtienen todos los destilados de vino de cualquier otra ciudad. Asimismo, también se encuentran los espíritus de jugo de frutas fermentadas, como el de ciruelas o pera. De éstos quizás el más conocido sea el de cereza, llamado Kirsch, o el manzana denominado Calvados, como la región donde se realiza.

Liebfraumilch, un vino blanco alemán

Etiqueta LiebfraumilchEn su larga espera por la madurez, asediados por las amenazas de heladas e intensos fríos, los viticultores germanos esculpen sus viñas en empinadas colinas o pies de montañas en las principales regiones de Mosel-Saar-Ruwer, Nahe, Rheingau, Rheinhessen, Pfalz y Baden. Allí aguardan con paciencia que los ríos Mosel y Rhein, entre otros, junto con la corriente del golfo, templen el aire. Y brinden, en el mejor de los casos, la humedad precisa para que las uvas desarrollen un hongo llamado Botrytis Noble, que consume el agua de la vid concentrando a la vez azúcar y acidez.

Hay quienes afirman que gracias al calentamiento global, Alemania se está tornando más cálida, y como consecuencia produce más y mejor vino. Ligeras, bajas en graduación alcohólica y algo dulces, estas etiquetas suman popularidad entre los consumidores.

 

Según estadísticas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino —OIV—, en 2008 Alemania fue el quinto país consumidor de vinos, con 20,7 millones de hectolitros de vino al año, con tendencia a aumentar. Los primeros cuatro lugares de esta lista los ocupaban FranciaEstados Unidos e Italia. En el mismo año, el país tiene el noveno puesto entre los 12 principales productores de esta bebida.

Pese a su afamada reputación entre los expertos, en los mercados internacionales Alemania estuvo siempre asociada a la elaboración de vinos blancos sin demasiada personalidad, baratos y dulces, tomando a esta última característica como un aspecto peyorativo, denominados Liebfraumilch.

Botella Liebfraumilch

El Liebfraumilch, cuyo significado es “leche de mujer amada” o “leche de la virgen maría”, es un vino que tiene al menos unos 18g de azúcar por litro, su calidad es QbA y en general las uvas que fueron utilizadas no se identifican, lo que sí aparecerá en la etiqueta es una de las cuatro regiones en las que es producido, a saber Rheinhessen, Pfalz, Rheingau o Nahe, siendo las dos primeras son las principales. Al clasificarse como QbA (QmpQualitätswein bestimmter Anbaugebiete) se está indicando que se trata de un vino de mesa al que se le ha añadido azúcar al mosto.

Esta etiqueta, presentada en una típica botella flauta azul, creada en grandes volúmenes, sin cuidados especiales ni en el viñedo ni en su vinificación, fue por años la bandera de exportación del país. Sin embargo, los alemanes han podido des-estigmatizarse no sólo con su principal importador, Reino Unido, sino también con los norteamericanos y escandinavos, que hoy consideran que allí se elaboran los mejores vinos blancos del mundo.

El vino de Oporto

Son muchos los estilos de Oporto, pero cuatro los más importantes.

Cata de Oporto

  • Los blancos, White, que pueden ser secos o semidulces
  • Entre los tintos, el más común es el Ruby, un vino joven que debe el nombre a su color. 
  • También está el Tawny, envejecido por muchos años en madera (no menos de seis) donde por oxidación adquiere un color ámbar oscuro.
  • Por último el Vintageel vino que ha dado su fama a Oporto, que proviene de una cosecha excepcional, que se embotella joven, sin filtrar, para mantener toda su estructura y características frutales.

No todos los vinos de Oporto se beben a la misma temperatura. El White debe servirse fresco; tanto el Ruby Copa de Oportocomo el Vintage se deben consumir del tiempo o ligeramente frescos, entre los 16° C y los 18° C, a la misma temperatura de los tintos, y el Tawny (oporto viejo) se consume como el cognac, calentando la copa con las manos para facilitar el desprendimiento de sus aromas.

Tanto el Ruby como el Tawny se pueden consumir cuando salen al mercado. El Vintage, por otra parte, el vino con más capacidad de envejecer del mundo, debe conservarse por 10 o 15 años como mínimo, para que alcance su plenitud.

Las recomendaciones gastronómicas indican como aperitivo el Oporto blanco no demasiado dulce, servido frío; para los postres el Tawny; y para el paté, los quesos, en especial los azules como el Roquefort o el Gorgonzola, y las carnes de caza, el Vintage. También se sugiere el Tawny en lugar del cognac con los cigarros, al final de la cena, y para acompañar la fruta seca. Por otra parte, el Vintage es uno de los pocos vinos capaces de llevarse bien con el chocolate.

El servicio del Oporto tiene sus particularidades. Una botella de Tawny que ha pasado un largo proceso oxidativo durante su pasaje por madera, no necesita ser consumida en su totalidad una vez abierta, y puede conservarse por un tiempo en buenas condiciones. El Vintage, sin embargo, una vez descorchado se comporta como cualquier otro vino y el contacto con el aire lo afecta rápidamente. Es por esa razón que las botellas de Tawny se pueden conservar en posición vertical en la bodega, mientras que los Vintage, se deben mantener acostados durante muchos años evitando todo contacto con el oxígeno, y para ellos se utilizan los mejores corchos de Portugal. El servicio del Vintage requiere un tratamiento especial. Como no se filtra antes del embotellado, precipita mucha materia colorante en la botella y en consecuencia resulta imprescindible decantarlo.

Elaboración de vinos rosados

Con anterioridad hablamos del origen del vino rosado y de cómo ha evolucionado en cuanto a su producción y consumo hasta el momento, incluso explicamos la diferencia entre un vino clarete y un vino rosado. En esta oportunidad les dejaremos, de forma resumida, el proceso de elaboración de este tipo de vinos.

El color de los rosadosCualquier vino que pretenda llevar el título de rosado deberá ser un poco ácido, tener aromas afrutados y un poco de azúcar residual, que puede ser o no percibida al tomarlos. No obstante, su creación no responde a una única receta sino que existen al menos 3 métodos diferentes para su obtención.

El llamado vino gris se elabora de la misma manera que el vino blanco: una vez cosechadas, las uvas son prensadas y su jugo es fermentado. Debido a que el compuesto colorante del vino (antocianos) se encuentra en el hollejo o piel, este caldo casi no tiene color.

Un segundo estilo sería el de seguir los pasos de la vinificación de vinos tintos, es decir, la fruta cosechada se coloca en toneles o tanques de acero inoxidable para macerar por entre 1 y 3 días, con el objetivo de extraer color y compuestos químicos que se convertirán en aromas y sabores. Aquí por lo general el vino toma tonalidades que van del rosa al salmón y anaranjado intenso, también denominado ojo de perdiz.

Copa de RosadoPor último se encuentra el método Saignée, resultado de la maceración de las uvas previamente rotas en un período entre 12 y 24 horas, y que por lo tanto presenta una coloración que va del frutilla al de un tinto liviano. En todos los casos es el jugo libre de hollejos y semillas el que se fermenta a través de microorganismos denominados “levaduras” que consumen el azúcar del líquido y liberan como residuos alcohol y gas carbónico. Del mismo modo, en este proceso también permanece un residuo de azúcar sin fermentar, que brinda equilibrio a la acidez natural de la bebida. En algunos casos además, esta dulzura es perceptible con facilidad y muy buscada.

En la mesa, por ejemplo, estas versiones más azucaradas son compañeras ideales de platos marroquíes dulzones como el cous cous royal o recetas picantes de la India. Al tiempo que los más secos van bien con platos asiáticos como el sushi, vegetales cocidos e incluso ensaladas de hojas verdes. En conclusión, el rosado es una bebida ideal en un menú en tiempo de playa (se recomienda consumirlo joven), e incluso puede formar parte junto con los espumantes y los vinos blancos del brindis de fin de año.

Vinos rosados

Después de siglos de marginación, el vino rosado emprendió su camino al éxito en el siglo XXI. Según los historiadores, fue el primer vino que hizo el hombre en la antigüedad, y su carácter tan venerado por griegos y egipcios radicó siempre en el brillo de su color. 

Vino Rosado

Producto del desconocimiento de técnicas de vinificación, en aquella época las uvas se pisaban, prensaban, para separar el líquido de la piel y semillas de la fruta, y luego se ponía el líquido en tinajas, se fermentaba y se bebía. Desde entonces, el vino en el mundo fue rosado, hecho curioso si se piensa que, en la actualidad, su producción representa únicamente un nueve por ciento del consumo total de esta bebida.

Los franceses, famosos no sólo por sus blancos y tintos sino también por sus rosados, principalmente aquellos elaborados en regiones como Provence y Burdeos, dijeron siempre que estos vinos iban bien con cualquier comida, y así los promocionan: “rosé-qui-va-avec-tout”. Aunque en realidad no todas las preparaciones reciben a estas botellas como su combinación perfecta, se convirtieron en un infaltable en los días de verano. Quizás esto responda a la frescura que brinda tomarlas, por su sabor ligeramente ácido y frutal.

Se suele decir que los rosados son tintos despojados de agresividad, pero con aromas y sabores típicos de las uvas con las que han sido elaborados. Son el resultado de la vinificación de uvas tintas, pero los rosados se diferencian de los tintos en función del tiempo en que la fruta ha permanecido en contacto con su piel y las semillas. En el primer caso, los racimos son cosechados para luego ser macerados en tinas o tanques, por lo general entre seis y doce días. En el segundo, en cambio, el tiempo de contacto no supera habitualmente los tres días, e incluso a veces son tan sólo unas horas. Este proceso busca extraer el contenido tánico, asociado habitualmente con una sensación de astringencia en la boca, y materia colorante, entre otros compuestos presentes en la envoltura de la uva.

A veces genera confusión la clasificación de un vino en clarete o rosado, y esta es fácil de despejar ya que para el vino clarete la fermentación se hace junto con los hollejos, de una forma similar que para los vinos tintos, y en los segundos el proceso de fermentación se lleva adelante sin la participación de estos.

Existen diversos métodos de elaboración de los vinos rosados, en general se destacan tres de ellos, los que explicaremos en una próxima entrega en el blog de Uvinum.

Calatrava y Gehry, arquitectos del vino

Bodega YsiosPerderse en el entorno sin dejar de ser protagonistas parece ser el objetivo planteado por los directores de bodegas como Ysios, Herederos del Marqués de Riscal, Bodegas López de Heredia Viña Tondonia, y Bodegas O. Fournier, entre otras. Motivadas por la necesidad de ampliar y mejorar sus cavas o simplemente impulsados por llamar la atención del turista enológico, éstas y otras empresas del vino han apostado a renovar su imagen adoptando una estética vanguardista.

Arquitectos de fama internacional fueron convocados para transformar, ampliar o crear espacios que armonicen con el paisaje de las viñas e impacten lo menos posible en el medioambiente.

Uno de ellos fue el arquitecto canadiense Frank Gehry, quien decidió hacerse cargo de la edificación de la Ciudad del Vino de Herederos del Marqués de Riscal cuando probó una botella del año de su nacimiento, 1929, y lo encontró en perfecto estado. Asimismo, el estudio de la iraquí Zaha Hadid emprendió en 2006 la obra con los López de Heredia dando forma a una estructura que había sido creada originalmente para una feria en 1910.

De la misma manera, el arquitecto valenciano Santiago Calatrava se hizo cargo de la estructura de la bodega Ysios en la Sierra de Cantabria, y el estudio mendocino Bórmida y Yanzón del emprendimiento 0. Fournier.

Como resultado, gracias a la sofisticación y prestigio aportado por estos profesionales del diseño arquitectónico, estas bodegas han adquirido un nuevo valor e incluso forman hoy parte de guías de turismo en secciones recomendadas por su arquitectura, parques y jardines, arte y cultura o debido al nivel de la propuesta gastronómica de sus restaurantes.

Marqués de RiscalConquistado por la originalidad de los vinos de la bodega riojana Herederos del Marqués de Riscal, el arquitecto del Guggenheim de Bilbao, Frank Gehry, decidió convertir a esta bodega española en un pequeño complejo unido por serpentinas de titanio. Aquí las ondas dialogan con las viñas, reflejando el rosa del vino tinto, el oro de la malla que viste a las botellas y color plateado de la cápsula que cubre a cada corcho.

Más escultor que arquitecto, como él mismo se define, Gehry comenzó su obra en Rioja utilizando la antigua bodega de 1860 como pie, el arquitecto impuso sus formas ondulantes y transportó la cava del siglo XIX al XXI. Además, seleccionó mobiliario contemporáneo y colorido, así como televisores de la empresa danesa de tecnología de vanguardia Bang & Olufsen, para el hotel.

Amante del vino, y de los elaborados allí en particular, cuando Gehry se encontraba en pleno proceso de unir la piedra caliza local con sus laberintos metálicos, los enólogos de la bodega crearon para él el vino Frank Gehry 2001.

Éste es el resultado de una cuidadosa selección de uvas de la variedad Tempranillo, provenientes de una parcela al norte de Elciego, de viñas de más de 40 años de edad.