Autor: gemmaurgell

¡Las verbenas son de vino y cava!

No hay noche más mágica que la de San Juan (aquí Sant Joan): hogueras en la playa, calor, música en directo, pólvora, verbenas, besos, abrazos? Como el anuncio pesado de esa conocida cerveza, mis últimos Sants Joans también han sido en la costa catalana (no en Cadaquès, pero si en Comarruga y Sant Salvador, en la Costa Dorada) o en Ciutadella, en Menorca. Mis verbenas de Sant Joan en la Costa Dorada son de cenas agradables con amigos, niños con sus famílias tirando petardos en la costa y haciendo hogueras; adolescentes revolcándose descaradamente en la arena; música en directo en la playa y baños al amanecer. En Menorca, para San Juan, Ciutadella está llena de caballos, tradición, emoción, canciones, gritos y muchas risas.

Pero ni en una celebración ni en la otra he visto demasiada cerveza. En Menorca es el gin con limón la bebida por autonomasia y, en mis verbenas de San Juan más locales, siempre nos acompañaba el vino y el cava que se mantenía frío en grandes cubos con hielo y agua.

Así que os recuerdo que San Juan ¡no es un monopolio de la cerveza!

  • Y por ello os invito que olvidéis la cerveza y acompañéis estas fiestas con un albariño bien fresquito, como el Paco & Lola 2009 que, con su etiqueta con lunares seguro que dará alegría a la cena (os recomiendo también su blog, con las últimas notícias sobre la bodega).
  • Y si hablamos de San Juan, no podemos obviar Menorca, uno de nuestros paraísos más próximos. Recomiendo el vino elaborado con malvasía de Vinya Sa Cudia, con unos viñedos en piedras de pizarra, de cosecha reducida, situados en el Parque Natural de S’Albufera.
  • Una verbena de San Juan sin cava, no es una verbena auténtica. Así que el cava no puede faltar. Recomiendo el Berdié Brut Nature 2000, porque además de elaborar buen cava han iniciado un proyecto social muy interesante: ?5 cavas, 5 proyectos? y destinaran un 7% de sus beneficios a 5 proyectos solidarios.

 

Seguro que no habrá velero, ni tanto tío bueno como en el anuncio; pero en la verbena, ¡el vino y el cava no puede faltar!

Se acerca el verano… ¡a llenar las terrazas de vino!

Mayo y junio son mis meses favoritos. Se acerca el calor, escondemos mantas y abrigos y florece el color, las prendas cortas y los tirantes en los armarios de todas las casas. Los días son largos, el sol tiene un color especial, las vacaciones parecen más cerca y, si tienes la suerte de tener viñedos cerca de casa, no hay nada más relajante después de un día duro que perderse entre caminos rodeados de viñas de color verde y oro, mientras el cielo rompe con colores rojizos, dorados, amarillos.

Si no tienes esta suerte, una solución para poder disfrutar del fruto de los viñedos son las terrazas de los bares y restaurantes.

Vivir en este país tiene muchas ventajas, sin duda, la principal, es nuestro clima – si, sé que este año es un poco raro, con tanta lluvia, pero normalmente, el sol se deja ver mas! 😉 -. Sentarse al sol, por la tarde, o un mediodía antes de comer, en cualquier plaza o paseo de cualquier ciudad o pueblo; delante el mar o lejos; con mucha gente, o más bien solos; y ver pasar las horas con una buena copa de vino… como decía aquel anuncio… ¡no tiene precio!

Cuando se acerca este tiempo, como con la ropa, en casa también cambiamos “el armario” del vino: vinos jóvenes tintos, blancos, rosados, con aguja, cavas se convierten en nuestros aliados y tienen un lugar destacado. Frescor, juventud, alegría, es lo que nos gusta durante estos días.

Ayer, mientras hacía este tradicional inventario en casa puse en situación destacada y en la línea de salida directa a la copa los siguientes vinos:

  • Perro Verde 2009 (Rueda) Un verdejo joven, que no ha tocado la madera y del inoxidable directamente a la botella. Fresco y jovial, apetecible solo o acompañado por pescado, marisco o arroces.
  • Si os podéis escapar del trabajo unos minutos y podéis gozar de un aperitivo antes de comer, no lo dudéis y tomad una copa de cava, que casa con todo: con unas olivas, unas galletas saladas, unos cacahuetes, unas chips, … Si queréis alguna idea, yo en la nevera tengo un par de botellas del Parés Baltà Selectio Brut
  • Los vinos rosados, demasiado denostados según mi punto de vista, son mis más fieles aliados para luchar contra el calor y en muchas regiones de España se hacen vinos rosados estupendos, como en Navarra. En mi armario, por ejemplo, tengo el Artazuri Rosado 2009 que me espera.

Bienvenido sea el verano si tenemos la nevera llena de caldos frescos y jóvenes. Sin duda, con la copa llena la vida se disfruta mucho más 😉

Para Sant Jordi: una rosa, un libro… y 3 vinos

Sant Jordi es sin duda uno de los días más especiales en Cataluña. No es un día festivo, aquí trabajamos igual, pero con una sonrisa porque sabemos que en algún momento nos escaparemos para pasear entre paradas de libros, compraremos y nos regalaran rosas y cenaremos románticamente. El día del libro, de la rosa y, evidentemente, del amor (y que no se enfade San Valentín, pero en Cataluña, Sant Jordi le gana por goleada).

Así pues, por Sant Jordi os recomiendo un libro: La Guía de vinos de Cataluña ? Cata a ciegas 2010 de Jordi Alcover y Silvia Naranjo, que recoge las mejores puntuaciones de centenares de vinos catados, y todos con la botella cubierta, sin prejuicios. Y lo que la hace más interesante, para mi, el capítulo de conclusiones, donde analizan la situación actual de cada una de las denominaciones de origen que hay en Cataluña.

De los vinos mejor puntuados en esta guía, he seleccionado aquellos que me parecen más idoneos para disfrutar por Sant Jordi:

  • El cava rosado marida muy bien por Sant Jordi: de color de la rosa, con burbuja para celebrar y suave para enamorar. En este caso, recomiendo el De Nit, de Raventós i Blanc: suave, fresco, apetitoso y elegante… perfecto para una noche como la de Sant Jordi. 😉
  • El xarel·lo es una de las variedades autóctonas del Penedès y cada vez más las bodegas estan apostando por los vinos blancos que se elaboran con ella. En la guía destaca, entre todos los xarel·los, el Finca Viladellops Blanc 2007.
  • De pequeña, siempre me habían dicho que Sant Jordi era de Montblanc, en la Conca de Barberà, que durante estos días celebra la Semana Medieval, una de las citas más tradicionales de Cataluña. De esta zona vinícola hay una variedad por excelencia que se está recuperando y poniendo de moda: el trepat. Muy usada para cavas rosados, la bodega Carles Andreu ha hecho una apuesta interesante: elabora Carles Andreu Trepat 2007, un vino tinto excelente y muy bien puntuado en esta guía.

Esta vez he recomendado sólo vinos catalanes… es que Sant Jordi es muy nuestro y, por lo tanto, este día marida muy bien con nuestros vinos y cavas! 😉

Házme caso, regálale a tu padre cualquier cosa que case con vino.

Mi padre es el culpable de mi curiosidad por el vino. Ya de pequeña me llevaba a la cooperativa del pueblo a ver como los viticultores llegaban con sus tractores cargados de uva; o con pocos años encima, me dejaba probar un sorbo de aquel vino que él disfrutaba en su copa y me contaba una y otra vez el método de elaboración de aquel producto como si de magia se tratara.

También es culpa de mi padre que me apasione viajar. De hecho con mi madre, mi hermana y él recorrimos Europa en coche más de un verano y, a parte de conocer las ciudades por sus equipos de futbol, mi padre se orientaba gracias a las regiones vitivinícolas que nos cruzábamos. Recuerdo parárnos en Oporto, junto al río mientras me contaba que de aquellas bodegas de la otra riba, de Vilanova de Gaia, salían barcos y barcos de vino hacía Inglaterra, y que allí se que elaboraban uno de los más reconocidos vinos licorosos del mundo, los vinos de Oporto. Mientras me contaba esto, estoy segura que degustaba un porto Taylor’s, una de las bodegas más antiguas de la región, en alguna de las terrazas junto al río.

Ahora sigue haciendo escapadas con mi madre por estas regiones vinícolas del mundo. De hecho, con mi hermana estamos preparando su regalo del día del padre y tenemos claro el regalo: un fin de semana cerca del vino. ¡Pero lo complicado es escoger dónde!

Una opción seria regalarles un fin de semana en Salamanca para que descansen en la Hacienda Zorita, un antiguo convento restaurado y también bodega, transformado en un wine resort hotel para deleite de todos los sentidos con un restaurante dirigido por ell reconocido chef Sergi Arola. Allí podrán degustar el vino Durius, que se elabora bajo la denominación de origen Arribes del Duero.

Otra opción seria el Priorat, en una casa de turismo rural cerca de la Cartuja de Escala Dei, construída en el siglo XII donde sus monjes trabajaron el vino y cultivaron esas tierras; y porque no, visitar las famosas minas de plomo de Bellmunt del Priorat y comer en la fonda del pueblo mientras degustan un Pissarres, un vino de la bodega Costers del Priorat y que se elabora a partir de uvas de viñedos de más de 70 años.

Hay tantas opciones… seguimos pensando y buscando, pero falta muy poco para el 19 de marzo y ¡hay tantas opciones para escapadas enoturísticas! Si tenéis alguna otra opción, sobretodo, ¡explicádmela! Gracias 😉