¿Cómo alcanzaron el éxito las prestigiosas regiones vinícolas?

Hace días leía un genial artículo en la revista La revue de vin de France. Lo recomiendo a cualquiera que quiera entender cómo se han formado las grandes regiones de vino del mundo como Burdeos, Borgoña, Toscana, etc… Vinos que hoy en día son reconocidos en el mundo entero y cuyos precios en el mercado alcanzan a veces miles de euros.

Curiosamente, el prestigio y reconocimiento de estas grandes regiones se han alcanzado por razones históricas, económicas, sociales… y ¡políticas! Pues sí, la política ejerce influencia en crear grandes zonas vinícolas. Es una clara demostración de que el terroir aún siendo clave, no es el mayor influenciador y argumento de cara a crear una prestigiosa zona vinícola. Y ello es una clara demostración de la oportunidad para pequeñas regiones de que ellos también pueden dar ese paso adelante y alcanzar en el futuro un gran reconocimiento (como alcanzó el Priorat en muy pocos años).

El largo reportaje muestra como estas regiones a lo largo de los siglos, y debido a poderes feudales, de la iglesia (sí, sí, también influenciaban en ello), sociales, etc… se fueron poco a poco creando un reconocimiento convirtiéndose ya no tanto en vino de consumo en la propia zona, sino en un sector y región de relevancia comercial y de vinos a consumir entre las altas esferas de la sociedad. Fueron justamente estas grandes capas de la sociedad lo que “promocionó” estas grandes regiones y lo que fue en detrimento de muchas otras que a lo largo de los años fueron despareciendo. Y no tanto porque no fueran capaces de crear grandes vinos, sino porque no recibieron, en el momento oportuno, el apoyo clave para dar un paso hacia adelante.

Figuras o personas que influyeron en ello hay muchas, desde los Romanos que en Francia desarrollan la cultura del vino en el Valle del Ródano o a orillas del Sena, o los griegos en Italia, o Carlomagno con el Corton (cediendo despues las viñas a la Iglesia), o los emperadores del reino austriaco-húngaro alavando el Tokaj, etc… Una curiosa historia, y ya mucho más contemporánea es el de Petrus. Petrus ha sido considerado como el vino más grande del siglo XX.

Y su éxito (el único grand cru de Burdeos que no se denomina Châteaux o Domaine por cierto), se debe a un gran golpe de marketing. Antes de la II Guerra Mundial, era un pequeño productor y muy poco conocido de la denominación de Pomerol (desconocida ella también) pero aparece Marie-Louise Loubat que empieza a comprar viñas por la zona. Y compra a la familia Arnaud el Petrus, porque lo considera un vino de gran futuro pero aún desconocido por casi todos. Aunque intenta promocionarlo, no hay forma de que supere el prestigio de los vinos de sus vecinos de Saint-Émilion. Hasta que decide enviar una caja de su vino Petrus a la joven princesa Elizabeth de Inglaterra (y después reina), que simboliza en esa época la modernidad. Y la suerte queda echada en ese momento. La princesa escoge Petrus para su boda el 20 de noviembre de 1947 y desde ese momento, el Petrus se convierte en el vino de los grandes políticos y famosos como la familia Kennedy que lo considera su vino favorito o estrellas del cine como Marilyn Monroe que lo adora y lo proclama. La leyenda del Petrus se forjó así.

¿Interesante no?

Esto demuestra que además del terroir, en el vino hay otros elementos que influyen y mucho en el reconocimiento. Porque el vino son historias, tradiciones, casualidades… ¿Eso es lo bonito del mundo del vino no?

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